Jueza deja en libertad a defensores de derechos humanos en la costa sur

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Fotografía: Bufete de pueblos indígenas

Por Rony Morales

24 de agosto 2019

Este 23 de agosto 2019 quedaron en libertad Anabella España, Abelino Mejia, Virgilio Garcia y Flavio Vicente, comunitarios y defensores de derechos humanos de la aldea Candelaria ante la decision de la jueza Liseth Emperatriz Reyes, del juzgado Pluripersonal de Instancia Penal de Narcoactividad y Delito contra el Medio Ambiente, quien  no encontró ninguna evidencia de los delitos de detención ilegal, coacción y amenaza, que presentaron trabajadores de varios ingenios azucareros.

Los hechos de los que se les acusó ocurrieron durante una manifestación en la aldea Candelaria, del municipio de Champerico, el 24 de noviembre de 2017.

Las personas que acusaron a los comunitarios son trabajadores de los ingenios azucareros El Pilar y Magdalena, y parte de Asociación de Azucareros de Guatemala (Asazgua), que es la que aglutina a los ingenios San Diego, La Sonrisa, Palo Gordo, La Unión, Santa Ana, Madre Tierra, Santa Teresa, Pantaleón y Concepción.

Miembros de las comunidades informaron que durante una asamblea en la región se designó a tres defensores del agua para que fueran los voceros en la denuncia contra la contaminación que causan los monocultivos de caña y de palma africana, ya que los ingenios han desviados los ríos, zanjones y secado pequeñas lagunas debido a los pozos industriales que utiulizan a sus actividades privadas.

“Durante mucho tiempo nos seguíamos reuniendo en mesa de diálogo con las instituciones de gobierno, representantes de ingenios y terratenientes locales, buscando una ruta a seguir para la pronta atención y resolución de los casos de conflictividad por monocultivos, sequía y problemas de tierra”, afirmó Domingo Alvarez

“Estas cuatro personas son defensoras del agua y el territorio en la costa sur, son la voz de los pueblos que se han quedado sin agua totalmente. La gente no puede producir ni cultivar, ya no puede regar, las plantaciones de palma y de caña llegan hasta las orillas de los terrenos y cuando fumigan con el herbicida sistémico “glifosato alemán” para madurar la caña o palma, afectan grandemente las cosechas, siembras y árboles frutales, finalizó Alvarez.

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