La derecha también tiene próceres

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Créditos: alemán
Tiempo de lectura: 3 minutos

Foto: actualidad.rt.com

Por Fabián Campos Hernández

12 de julio del 2019

El filósofo griego se encontraba reposando sobre su zurrón en la entrada del puesto fronterizo de Talismán. Indeciso entre seguir su caminata o restregarse su bajo vientre, una figura le tapó la luz del sol. Su vieja memoria le hizo pensar por un momento en que se podría tratar de Alejandro Magno. ¿El conquistador de Persia en aquellos parajes? ¿Acaso era posible?

Al alzar la vista vio con mayor desdén que el que le provocó encontrarse frente al vencedor de la batalla de Gaugamela. El pequeño presidente de Guatemala grandilocuente se le posó frente a su lámpara gritando: ¡cesa ya tu búsqueda! ¡Has encontrado lo que durante 25 siglos has perseguido! Divertido, Diógenes le preguntó: ¿acaso es esto verdad?, ¿en qué basas tu vana pretensión?

Recordando sus años de arlequín televisivo puso su mejor cara y espeto incólume: sin vana pretensión, estas tierras están llenas de próceres, de los cuales el menor colmaría tus más estrictas medidas. No los ves porque hemos sido desdeñados por la izquierda retardataria que niega el progreso y el amor patriótico que nuestras acciones entrañan. Han pretendido erigirse como el receptáculo inmaculado de la moralidad y la ética y desde su pedestal de papel han decretado nuestra expulsión de las letras doradas de la historia. Pero, Diógenes, perro cínico, en cinco minutos puedo mostrarte a hombres virtuosos sin par.

Para iniciar con lo evidente me encuentro yo mismo. Y te lo puedo demostrar con mi última decisión. Los comunistas se habían apoderado de valiosos documentos que eran pruebas del incansable esfuerzo de nuestros defensores de las leyes y las instituciones por mantener en esta hermosa Guatemala la libertad y la democracia. Millones de documentos que eran evidencias sin par de la guerra justa contra los apátridas, ¡en manos de ellos! ¡Cuánta insensatez! Y, yo, cual hombre de Estado y sin que me temblara la mano, ordené: ¡que el Archivo Histórico de la Policía Nacional solamente pueda ser consultado por Carlos Sabino, Gloria Álvarez y aquellos que demuestren que utilizarán los documentos para probar que aquí no hubo genocidio!

Diógenes escupió a su cara y exclamó: ¡Estulto magnífico! ¿Y de qué te sirvió, si cualquiera con dos dedos de frente se reirá de tu medida y consultará esos archivos en internet? ¡Quítate de mí vista!

Sin amilanarse, Jimmy Morales se limpió la faz y continuó: –No importa, yo no lo hice por la gloria de una estatua en la sede del CACIF. Dame dos minutos más y te demostraré sin lugar a dudas que la derecha también tenemos próceres.

De entre sus ropajes, Jimmy Morales sacó una preciosa cartera donde resguardaba un ajado recorte de periódico. –Mira, ¿no ves acaso en este rostro los rasgos de un prohombre? –dijo. –Observa su rubia cabellera. Su mirar profundo muestra de la inteligencia superior. ¿No sabes acaso su nombre? ¡Eduard Ernest Thilo Otto Maximilian von Westerhagen! –gritó casi en éxtasis. Y continuó: –Este digno representante de la cultura occidental combatió fieramente, cual hijo de Marte, en el Frente Oriental durante la Segunda Guerra Mundial. ¡Sus hazañas lo hicieron merecedor de que el Gran Adolf Hitler personalmente le ciñera medallas y honores! ¿Acaso tu lámpara no se emociona ante su presencia?

–Pero no digas nada. Si demostrar la gallardía en el campo de batalla no te impresiona, espera a saber que pasados los tiempos de la vergonzante traición de las naciones civilizadas, von Wasternhagen fue reincorporado al nuevo ejército alemán y durante tres lustros combatió la amenaza bolchevique.

–Y cual hermoso Aquiles, el de pies ligeros, cruzó el mar océano para compartir con los latinoamericanos sus conocimientos de incansable paladín de los valores cristianos con sus compañeros brasileños.

–Espera, no hables perro cínico, que aunque tu lámpara busque apagarse ante tan rutilante presencia aún no acaba mi encomio. Como todo héroe de griega tragedia, ¡Eduard Ernest Thilo Otto Maximilian von Westernhagen murió en el campo de batalla y no en el fémino lecho!

–Continuó Jimmy Morales– Su parecido físico con otro egregio personaje, ¡el gran Gary Prado!, ¡el aniquilador del Chacal de La Cabaña!, ¡que excelso honor se confundido con el que tuvo en sus manos los últimos momentos del Cristo de La Higuera! Por esa semejanza fue muerto a traición por un comando guerrillero el 2 de julio de 1968. ¡Justo cuando salía de las instalaciones del Estado Mayor del Ejército de Brasil! ¡Final más glorioso no podía tener!

Diógenes vio detenidamente el recorte donde el ejército brasileño de Bolssonaro homenajeaba al nazi 51 años después de su muerte. Vio al arlequín guatemalteco y aventándolo de su presencia empezó a caminar gritando: –¡Apártate Zafio! A lo que Jimmy Morales solo atinó a decir:

–¡Espera! –vocifero– ¡En la derecha también tenemos próceres!

Fuente: http://www.lajornadadeoriente.com.mx/tlaxcala/la-derecha-tambien-tiene-proceres/#.XSiQrpPhaCA.whatsapp

Autoría y edición

Licenciatura, maestría y doctorado sobre Historia de América Latina en la UNAM de México.

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