Créditos: jimmy pronto

Foto: milenia.com

Por Carlos Fernández*

13 de julio del 2019

En las últimas horas la histeria colectiva se ha disparado. El miedo ante la posible suscripción de un acuerdo con el gobierno de Donald Trump para hacer de Guatemala un “tercer país seguro” ha activado todas las alarmas.

Independientemente si Jimmy Morales firma o no el acuerdo con el gobierno de Trump, México ya tiene condiciones reales para la instauración de “campos de concentración” en la frontera con Estados Unidos, porque ha llegado a convenios con la actual administración republicana, derivado de la presión económica vía el incremento de aranceles a los productos mexicanos.

Andrés Manuel López Obrador -AMLO-, presidente del hermano país charro, ha tomado las acciones concretas para satisfacer la necesidad política de Trump, quien actualmente busca un segundo período presidencial y centra su oferta de campaña entre otros temas, en el ahora delicado asunto migratorio y es imperativo para el equipo de campaña de Trump, presentar resultados de cara a las primarias.

El gobierno de AMLO, ha tomado decisiones que solucionaron de momento la arremetida de Trump en contra de los intereses económicos del empresariado mexicano, pero supone para Guatemala un problema grave, en tanto las condiciones que se esperan en la frontera chapina son de dimensiones catastróficas. Para el análisis concreto de los intereses guatemaltecos, hay que hacer a un lado el tema de las condiciones de los migrantes en la frontera con los Estados Unidos.

Entiendo que es dramático lo que ocurre allá por la frontera gringa con México, pero eso será un cuento de hadas con lo que está por acontecer en la frontera del país de los Chiles en Nogada con Guatemala.  Lo que suceda a miles de kilómetros en el límite mexicano con los Estados Unidos, está muy lejos de chapinlandia y eso, alivia los temores que muchos tienen sobre las condiciones de hacinamiento de los migrantes y del posible incremento de la conflictividad social, pobreza, delincuencia, etc., que puedan ocurrir en la frontera guatemalteca con México.

Siempre es mejor debatir y analizar sobre problemas que están lejos de la realidad de quien intenta profundizar por interés académico.  Pensemos en la frontera con Guatemala y lo que eso significa en términos de crisis humanitaria para el país sin el apoyo financiero del imperio norteamericano.

Para ilustrar de alguna manera el asunto, piense por un momento que en términos prácticos, miles de migrantes van a quedar varados en un limbo entre México y Guatemala.  Muchos no pasarán la frontera hacia México y es poco probable, que retomen el rumbo hacia sus países de origen. Así que como muchos analistas afirman, es indiferente si Morales firma o no el acuerdo, porque la crisis humanitaria está servida.

Entiendo los temores de los tanques de pensamiento; la firma del acuerdo de tercer país seguro es malo, pero no tenerlo es peor. Al final del día, la administración de Donald Trump no retrocederá un centímetro en relación al endurecimiento de políticas restrictivas hacia los migrantes y los apoyos financieros para la contención de la crisis humanitaria que se avecina, dependerán de la flexibilidad de los presidentes de las fincas de banano y aguacate, de apoyar al representante del imperio.

Los mexicanos tienen un adagio popular que reza: o te aclimatas, o te aclichingas. Ellos tomaron la ruta para aclimatarse amigablemente, eso sí, anteponiendo sus intereses de Estado.  En Guatemala, el forcejeo de momento es de poses, performances de mal gusto y de análisis ochentero. El radicalismo les alcanza para pronunciarse por el tema de no convertir a nuestro país en un “campo de concentración”, así de plano y sin mayor argumentación, pero carecen de posicionamiento otros temas ingentes como por ejemplo los ecocidios en El Estor, Izabal, por la planta procesadora de níquel o la reciente desaparición del río San Simón en Chisec, entre otros en los que brillan por su ausencia.

Acá la discusión es más compleja y requiere que los tanques de pensamiento, si es que les queda alguno, puedan trazar la ruta en el nuevo teatro de operaciones de intereses del imperialismo yanqui. Más que amparos, es necesario asumir posturas políticas y técnicas a la altura del escenario que se avecina.

En lo que respecta a Jimmy Morales, como el evangelista San Juan plantea en el capítulo 12 versículo 27, al hacer referencia a las palabras que Cristo vertió en la última cena a quien le traicionaría: “lo que vas a hacer, hazlo pronto”.

Autoría y edición

Columnista de opinión

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