Créditos: resaca
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Foto: Fernando Chuy

Por Andina Ayala

21 de junio del 2019

Apuesto que alguna vez nos hemos sentido ajenos a lo que nuestros amigos, familia u otra gente piensa. En mi caso, intento entender, desde qué posición hablan las personas.

Mientras esperaba el transurbano, en la zona 1 capitalina, un señor de 50 años apróximadamente, me habló para preguntar si todavía pasaba el bus. Le dije sí, lo estoy esperando. Después, no sé cómo ni por qué, estábamos hablando de las elecciones y me dijo “yo me interesé por el candidato de Winaq. Un profesional que nunca había visto, pero le soy sincero, voté por el Unionista”. Asentí con la cabeza y mi rostro expresó respeto y atención. Él continuó “mire es que en política hay que votar para que no llegue el que le cae mal a uno”. Entonces pregunté, ¿no será que hubo mucha gente que pensó lo mismo y por eso se perdió la oportunidad de tener una segunda vuelta con otras caras? Hizo un gesto, como de lástima y al mismo tiempo encogió los hombros. Cambió de tema y habló de los alcaldes, “para alcalde, voté por el mismo, porque ha hecho obras”. Yo pensé un poco preocupada de qué obras habla este señor, en seguida, se me vino la retahíla de años que lleva el consorcio Arzú mamando del Estado.

El señor al ver mi cara dijo “mire, todos llegan a tomar lo que pueden. El problema es que unos no lo invierten. En cambio Arzú sí. Ha tomado, pero ha invertido. Ese es el objetivo de llegar, agarrar lo que se pueda”. No pude ni contestar. Eran las 5:10 de la tare, de un día caluroso y cansado. No tenía ganas para una reflexión en ese momento, en otras ocasiones he escuchado este tipo de comentarios, demasiadas veces. Por suerte ya venía el bus y dejamos esa conversación, tan post elecciones, tan normal y tan de verdad, desalentadora y cae mal.

Votar por el ladrón más benevolente. Por el robo, porque ya sabemos que así es, pero que robe poquito. Esta idea se renueva en cada proceso electoral, con más fuerza. Es expresada así, sin pena por el guatemalteco promedio. Aunque lo diga la mayoría, no deja de ser nefasta y muy conveniente para la derecha rancia de este país. La ética de la sociedad va en degradación y en parte por eso obtenemos los gobernantes que merecemos. Guatemala no parece estar lista para arrancarse los parásitos que ocupan cargos públicos.

Alrededor de 3 millones de guatemaltecos se mantuvieron en abstencionismo estas elecciones. La Guatemala restante sigue votando, aparentemente con más optimismo por el mejor ladrón.

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