Créditos: kaj kok
Foto: IISD Reporting services

Por Kajkoj Máximo Ba Tiul

06 de junio del 2019

El futuro que se pueda teóricamente anticipar es también el producto de una construcción que lucha por ser viable” (Hugo Zemelman, 1989)

A pocos días de celebrarse las elecciones generales; en medio de la incertidumbre y la desesperanza; los sueños de una mejor Guatemala, con justicia social, pueden esfumarse, si no hemos aprendido a decidir. Por allá lejos pueden quedar los gritos de libertad que nació en el marco de las movilizaciones contra la corrupción y la impunidad. Las esperanzas que nacieron de los gritos de miles de ciudadanos (hombres, mujeres, niños, niñas, ancianos, ancianas, etc.) en las plazas en el año 2015 y que concluyeron en las reformas a la LEPP, se pueden esfumar. Hoy podría ser el inicio para comenzar a refundar este Estado putrefacto, controlado por el pacto de elites y de corruptos. El camino, para eliminar de una vez por todas a este Estado contrainsurgente. Este Estado del que solo lo conocemos cuando desarrolla su proyecto de terror en contra de indígenas y campesinos que solo luchan para “ser humanos”; o cuando hunde en la pobreza, analfabetismo, hambre y desnutrición a miles y miles de hombres y mujeres, no considerados “ciudadanos”.

Los guatemaltecos y guatemaltecas, que irán a las urnas, no podrán elegir entre el peor o menos peor. Tendrán que elegir entre los que presentan un plan de gobierno, plagado de promesas neoliberales o quienes presentan un plan de vida. Si vemos el listado de los candidatos y candidatas y sus partidos políticos, encontramos una mayoría de derecha y de extrema derecha, prometiendo proyectos y programas populistas y un número pequeño de candidatos y candidatas y partidos, de corte progresistas y una izquierda más moderada.

FUERZA, PAN, VAMOS, VALOR, CREO, VIVA, UNIDOS, PROSPERIDAD CIUDADANA, UNE, ENCUENTRO POR GUATEMALA, FCN, HUMANISTA,  UCN,están en ese primer grupo a quien denominamos, de derecha y extrema derecha. Sus promesas populistas, van desde aumentar los programas de transferencia condicionada (bono seguro, bolsa solidaria, becas, etc.) hasta el ofrecimiento de volver a aprobar la pena de muerte, como una forma de resolver el problema de inseguridad y la violencia. En realidad estos partidos, indistintamente quien los encabece, tienen vínculos con el crimen organizado, está financiados por las élites (empresarios, militares, religiosos, políticos) tradicionales, muchos de ellos han participado en muchos gobiernos, algunos han sido acusados de asesinato (aunque no se les haya comprobado nada pero ya el hecho de haber ido a la cárcel, ya es un antecedente para no votar por ellos), han sido acusados de violencia intrafamiliar, adictos a las drogas, corrupción, etc.   En una frase  sus proyectos  es de hambre, miseria, pobreza y represión y todos juntos representan a los mismos grupos que tienen hundido al país.

SEMILLA, LIBRE, CONVERGENCIA, WINAQ, URNG, MLP, aunque cada uno de ellos merece un análisis particular, pero podríamos agruparlos y definirlos como los que están entre el progresismo y la izquierda moderada. De estos, SEMILLA, nace de las plazas del 2015 y aunque no tiene candidato presidencial, está participando en todo el país con candidatos a diputados y alcaldes. El MLP, nace de las propuestas de las bases de CODECA; éste último perseguido por el Estado y las élites, por su constante insistencia y demanda de “nacionalizar la energía eléctrica”, considerado por ellos como un derecho básico de los guatemaltecos.

Mientras los del primer grupo, aunque aparecen divididos, son “coyotes de la misma loma”. Es decir, responden al mismo proyecto político y económico. Su modelo de desarrollo es de muerte y de despojo. Con ellos, se pone cuesta arriba la movilización popular y la lucha por la liberación de los pueblos. Con estos, y con cualquiera que gane, la respuesta a los problemas sociales de la gente, estaría aún más lejos.

Lamentablemente el segundo grupo, está más desunido que nunca. Cada uno está llevando agua a su molino. Aunque tienen discursos parecidos, se nota el distanciamiento que hay entre ellos. Solo basta escuchar las respuestas que hacen, cuando les preguntan: ¿y qué piensan de la izquierda?1, responden atacándose entre ellos. O que piensan de x o y personaje, que ha estado ligado al progresismo o la izquierda, la respuesta siempre es de desprestigio. Seguimos teniendo un progresismo y una izquierda, muy infantil. Con proyectos interesantes y contundentes para rescatar del limbo al país, pero desunidos, sin un pacto o sin alianzas estratégicas entre ellos, seguirán siendo eso, solo una “estrella fugaz que se pierde en el infinito”.

Aunque lo ideal, hubiese sido un “FRENTE DE IZQUIERDAS”; el mismo que nos sigue debiendo la izquierda tradicional y conservadora de nuestro país. A pocos días de las elecciones, no podemos seguir esperando esto. Hoy se debe jugar con lo que hay. Y entonces; quienes llegarán a las urnas este 16 de junio, tendrán que decidir, entre seguir con el proyecto de muerte o cambiarlo por un proyecto de vida. Este último; es posible si le apostamos, al proyecto político que proponga un cambio profundo en la estructura del Estado y la devolución de la dignidad al pueblo y a la gente, a través de la construcción de un modelo de Estado Plurinacional, que tenga como fundamento los derechos históricos y humanos de los pueblos indígenas; pueblos que desde la construcción de este Estado corrupto y clasista, fueron excluidos.

1 Entrevista a Thelma Cabreza, en SINFILTRO, GUATEVISION, 4 de junio de 2019.

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