Las batallas de Trump en América Latina

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Créditos: TRUMP CAMPOS
Foto: lajornadadeoriente.com.mx

Por Fabián Campos Hernández

14 de junio del 2019

Actualmente, el presidente de Estados Unidos se encuentra implicado en cuatro batallas en América Latina.

El primer escenario es Cuba, importante por su significado histórico. A principios de mayo, Donald Trump aprobó la aprobación del Capítulo III de la Ley Helms Burton, con la cual impone nuevas restricciones al bloqueo comercial que Estados Unidos mantiene contra la isla desde hace 50 años. Una de las medidas que entraron en vigor es la posibilidad de que los exiliados cubanos y sus descendientes puedan reclamar la indemnización de los bienes expropiados por encontrarse dentro de los supuestos de las reformas agrarias y urbanas decretadas en los primeros años de la Revolución y por las leyes para combatir las actividades contrarrevolucionarias.

El otro escenario es Venezuela. Al bloqueo comercial y la confiscación de bienes y cuentas bancarias en Estados Unidos y otros países del mundo, situación responsable en gran medida de la crisis humanitaria que tiene como objetivo que la mayoría de los venezolanos, golpeados por la situación, retiren su apoyo al gobierno de Nicolás Maduro y apoyen los intentos de golpe de Estado de una derecha débil y dividida, se sumó desde enero el reconocimiento de Guaidó, los planes para un alzamiento interno y los preparativos abortados de una intervención militar propiciada por el Grupo de Lima.

La tercera batalla se dirime en Nicaragua provocada por la decisión de Daniel Ortega de obedecer un requisito impuesto por el FMI para aumentar la edad de jubilación. Richard Eduardo Pavón, asesinado el 19 de abril de 2018 en una protesta contra la nueva Ley del Seguro Social, fue tomado como bandera por la derecha y el Movimiento Renovador Sandinista para convocar a protestas para pedir la renuncia de Ortega. Estados Unidos pronto les dio cobijo y anunció medidas tendientes a un bloqueo económico contenidas en la Nicaraguan Act.

El cuarto escenario se encuentra en configuración. Desde la campaña presidencial, Donald Trump puso como parte de su agenda a los inmigrantes ilegales y sus medidas tendientes a que México y Centroamérica debían de tener un papel más activo en impedir la salida y traslado de miles de hombres y mujeres que huyen de sus países de origen por la pobreza y la violencia. Hace una semana anunció que si México no impide la entrada de los migrantes, de manera individual o en caravanas, implementaría a partir del 10 de junio aranceles progresivos a los productos que importan los Estados Unidos desde este país.

Pero las cuatro batallas no son un problema de relaciones bilaterales, sino que son escenarios de la gran guerra que tiene Estados Unidos por mantener su hegemonía mundial, por ahora encabezada por Trump. Desde hace dos décadas, China, apoyado por Rusia, le disputa seriamente el poder a Washington como la primera economía y el actual inquilino de la Casa Blanca trata de revertir esa situación.

La economía estadunidense se encuentra en crisis. Su deuda es casi del tamaño de su Producto Interno Bruto, una situación que en cualquier otro país provocaría que el FMI y el Banco Mundial la declararan en bancarrota. Además, Estados Unidos tiene una balanza comercial negativa con casi todas las principales economías del mundo, pero principalmente con China. Esa es la razón de buscar el regreso de las plantas productivas de las empresas estadunidenses que se encuentran en terceros países, pagando menores impuestos y salarios y aumentando sus tasas de ganancia. Eso motiva el aumento de aranceles a los productos importados. Requiere sanear sus finanzas para mantenerse como la principal economía mundial. Pero hay otros motivos ligados a este objetivo.

Venezuela es el principal país con reservas de petróleo y recientemente se encontraron importantes yacimientos de coltán, una tierra rara indispensable para la industria electrónica y espacial. Petróleo y coltán barato y a corta distancia de sus empresas es indispensable para su economía.

Cuba, además de lo emblemático que resultaría derrocar a su gobierno, ha sido la puerta de entrada para las inversiones de Rusia y China en América Latina y una piedra en el zapato estadunidense por su apoyo a los gobiernos de izquierda en la región, todos con una postura antiimperialista.

Nicaragua le permitió a China empezar la construcción de un canal seco interoceánico sobre el que no tendría ninguna injerencia Washington.

Trump le impuso a México una cláusula que le prohíbe establecer un tratado de libre comercio con China como precondición para firmar el T–MEC. Subir los impuestos a las exportaciones mexicanas impactaría directamente a los productos chinos que entran a su territorio como parte de la zona comercial de América del Norte.

Bloquear la presencia de China, con Rusia detrás, en América Latina es la verdadera causa de las cuatro batallas de Trump en la región. A las que pronto se sumará Bolivia.

Fuente: http://www.lajornadadeoriente.com.mx/tlaxcala/las-batallas-de-trump-en-america-latina/#.XQOQMy1_RhM.whatsapp

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