Que sea ley: entrevista a Laura Canteros activista argentina

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Créditos: laura1
Tiempo de lectura: 8 minutos
Foto: Stef Arreaga

Por Stef Arreaga

25 de mayo del 2019

Laura Salomé Canteros es una periodista argentina de 38 años, originaria de Monte Grande, provincia de Buenos Aires. Estudiante de ciencia política, e integrante de la Campaña por el aborto, legal, seguro y gratuito en su país.

Recientemente estuvo en Guatemala y no pudimos dejar pasar la oportunidad para conversar con ella a cerca de esta lucha que ha sido un referente para otros paises. 

Foto: redes sociales

¿Cómo empieza esta campaña de legalización del aborto?

La campaña inició en el 2005. Fue un acuerdo del Encuentro Nacional de Mujeres realizado en Rosario. Los encuentros son como reuniones que se hacen de forma autogestiva en diferentes provincias del país para hablar de las diferentes problemáticas de las mujeres, y darnos los debates para llegar a acuerdos.  Uno de esos acuerdos en el 2005 fue formar una campaña, que articulara todas las organizaciones que hubieran. Para impulsar una ley que despenalizara el aborto y que fuera legal y seguro en Argentina, y ahí inicia la campaña. Es básicamente como un paraguas de organizaciones y que busca la modificación de la ley al código penal.

¿Cómo empezaste a trabajar en esta campaña?

Empecé militando, activando la campaña en ciudad de Buenos Aires. Nuestra actividad era una vez por semana, poniendo una mesa informativa frente al Congreso de la Nación y difundir el proyecto de ley, además juntábamos firmas de adhesión de la ciudadanía. De hecho, así se presentó la primera vez, como una iniciativa ciudadana. Todas las semanas estábamos informando y ocupando el espacio público. Luego comencé a redactar los comunicados, las gacetillas de prensa, y todo eso. Hasta que en una plenaria, hace unos tres años, se conformó por primera vez, un espacio de “comunicación y de prensa” dentro de la campaña y ahí comencé a activar.

Foto: redes sociales

¿Cómo ves el trabajo de las mujeres en la campaña y cómo lograron articularse?

Nunca nos enseñaron a disputar y ganar una ley, porque si o si somos activistas en diferentes territorios, pero principalmente somos activistas de la calle. Durante los 13 años de campaña, se hizo de todo: foros, cátedras dentro de las universidades, en carreras como medicina, psicología, ciencias sociales, etc… se hicieron muchas estrategias y a la vez participar en el movimiento de mujeres, sobre todo en marchas. Concluímos que no se puede estar en un movimiento de mujeres y estar en contra del aborto. Llegamos al máximo acuerdo entre organizaciones de mujeres, todo se logró en base al esfuezo de todas pero sobre todo, todas logramos entender porque era importante impulsar esta campaña.

¿Y en este tiempo hubo alguien que dijiera soy feminista pero no estoy a favor del aborto?

Después del rechazo del Senado, se comenzaron a ver algunas disidencias. Este rechazo de la ley es como una intención de romper la unidad del movimiento.  Muchas organizaciones hicieron procesos, pero el debate definió a muchas organizaciones que decían “estamos por primera vez disputando lo que una ley y un código penal dice sobre nosotras” y se alinearon muchas organizaciones que hasta dudaban de integrar la campaña.

La campaña demostró que era un proyecto de ley, pero tambien buscamos esto unido a la “despenalización social” con un debate y apoyo de la sociedad. Y se demostró que la sociedad está a favor, y quienes están en contra son conservadores.

¿Cómo afecta esto a nuevas generaciones?

Estas generaciones, sobre todo las de las escuelas secundarias que se organizaron en la lucha por el derecho al aborto, son quienes van a lograr que se apruebe este proyecto de ley. Van a poder retomar todo esto que vivieron y lo van a conseguir.  Hay una reacción conservadora y sectores antiderechos queriendo obstruir, por más que pase eso lo que se demostró es irreversible, no hay vuelta atrás, las jóvenes entiendieron que estamos hablando de derechos, de autonomía, soberanía, lanzando un mensaje de esperanza que nadie va a poder borrar. 

Foto: redes sociales

¿Hubo una manifestación de mujeres así de grande en la historia de Argentina?

No, hay una discusión que está buenísima. Se discute si fue la manifestación de mujeres más importante de la historia del país y creemos que si fue la más masiva.  Solo en las inmediaciones del Congreso, en la primera marcha se contabilizaron más o menos un millón de personas, y en la segunda un poco más. 

¿Tomaron medidas alternativas para la segunda concentración sabiendo la cantidad de gente que llegaría?

Para la primera marcha, las compañeras se organizaron para llegar de todas las provincias, con carpas y todo eso, haciendo uso del espacio público. Pero en la segunda votación del Senado llegó mucha más ciudadanía.

Nosotros planteamos un mapa de los alrededores del congreso mucho más amplio por una cuestión de seguridad. Porque la primera vez era increíble la cantidad de gente, nisiquiera podías caminar en la calle.  Entonces, planteamos extendernos un poco más, pusimos tres escenarios, como para que la gente caminara y era mucha más gente de a pie, no necesariamente militantes o gente de organizaciones.

Creo que pusimos en práctica lo que aprendimos en tantos años. Fue como una muestra de aprendizaje colectivo. Nunca nos imaginamos que ibamos a estar pensando en la seguridad de un millón de personas, es algo con lo que te encontrás y te tenés que resolver.  Nisiquiera la seguridad de la ciudad de Buenos Aires estuvo a la altura de las circunstancias y nosotras nos podíamos dar cuenta y organizábamos alternativamente soluciones por si pasaba algo, estabamos listas con guardia de abogados, cordones de seguridad propio con compañeras que estaban patrullando y mirando que todo estuviera bien, ambulancias propias, servicios de primeros auxilios que fue coordinado por parte de una organización villera (barrios populares). 

¿A quién le falló el senado luego del rechazo de la ley?

Le falló a la ciudadanía, a las activistas, a quienes pensamos que la respuesta es la modificación de la ley, a quienes pensamos y creemos que se puede hacer una propuesta ciudadana hacia la institución. También le fallaron al sistema representativo, porque si tenés dos millones de personas en la calle apoyando un proyecto de ley y no lo votás, básicamente te estás cagando en el sistema representativo. Sabemos quienes están detrás y qué poderes son los que los empujan.

Tras la negativa del congreso por aprobar esta iniciativa de ley ¿cuál es el siguiente paso?

Seguir presentando el proyecto, se va a volver a presentar el próximo 28 de mayo. Se hará una concentración frente al Congreso en Buenos Aires. Se instalarán carpas en donde se abordarán talleres relativos a la triple consigna de la campaña: educación sexual para decidir,  anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir.

Habrá algunos talleres y una concentración con pañuelazos en la mayoría de las provincias del país de forma simultánea y una conferencia de prensa dentro del Congreso en la que se intentará que se pase las imágenes de las compañeras que muestren lo que están haciendo en las calles.

¿Este es un año electoral en Argentina, qué planes tienen al respecto?

Hay elecciones presidenciales y legislativas en octubre. La idea es utilizarlo para que la ciudadanía sepa quien votó a favor y quién en contra del reconocimiento de nuestros derechos, y usarlo como una herramienta política.

¿Qué papel jugó la prensa durante el debate?

La prensa no fue neutral. Creo que fue uno de los debates más informados en esta época moderna. Hablaron más de 700 personas en la etapa de diputados y 100 en la etapa de senadores, y la prensa no era neutral. Confiaba en nosotros, estaba con nosotras, ¡había hinchada! Estuve en las audiencas participando como prensa.  Habíamos otras periodistas feministas que nos pudimos organizar a partir de este desafío, y las cámaras de televisión tenían colgado el pañuelo verde en sus trípodes.  A las que hicimos prensa también nos tocó coordinar a la prensa extranjera y todos los medios que se iban sumando, y lo más lindo es que, todas las conversaciones con la prensa terminaban en un corazón verde, no imporaba si nos conociéramos o no, entonces eso nos dio una pauta, eso fue fundamental.

Se entendió que estabamos luchando por el reconocimiento de un derecho, pero también habían periodistas parlamentarios que nos decían “se está haciendo legislación en el congreso, diputados y diputadas que son vitalicios, diputados que han estado desde hace siglos ocupando un asiento y no hacen nada. Ahora es cuando verdaderamente se han tenido que poner a estudiar para tomar una posición, se han tenido que informar porque es el tema que estuvieron evitando durante toda su carrera política”.

¿Hasta donde llegaba tu responsabilidad al hacer comunicados y gacetillas de prensa?

Cada palabra puede cambiar el significado de lo que vos estás diciendo. Mucha tensión y presión porque llegó el momento que lo que consensuábamos y luego lo que yo escribía era lo que salía al otro día en el diario y en la primera plana y en la tapa. se llegó a publicar notas con el comunicado completo de la campaña, ¡nunca había pasado eso!, siempre van a tratar de no publicarnos nada.

¿Han sufrido algún tipo de violencia por ser parte de la campaña?

Hubo amenazas más direccionadas, queriendo desprestigiar a la campaña y al movimiento. Por ejemplo, a una de las compañeras históricas le hicieron una operación de prensa y le sacaron su historial de vida y de trabajo, acusándola de guerrillera y esas cosas.  A otras compañeras, les hacían operaciones en las redes sociales de difamación en provincias más tradicionales y ponían “esta es una de las abortistas”, y también hubo amenazas telefónicas pero no lo dimos a conocer para no desviar la atención de lo que queríamos dar a conocer.

¿Has sentido miedo en medio de esta lucha?

No. nunca. Ni tampoco me he arrepentido de ser parte de ella.

¿Cómo ha afectado tu vida ser parte de la campaña?

Te cambia la vida porque uno ya no se conforma, una no se siente sola. Es cansado, muchas de nosotras suspendimos nuestras vidas, nos dedicamos exclusivamente a esto, y todas trabajadoras. Por ejemplo, las docentes pidiendo licencia para asistir actividades, otras endeudadas, etc. Hay mucha solidaridad y mucha hermandad.

Nadie te enseña a disputar una ley con los poderes mas conservadores. Te mandaste a pelearte con la iglesia católica, con los diputados y los senadores, te mandaste a pelearte con las iglesias evangélicas que en ese momento estaban calladas y les diste el motivo para salir a la escena pública, con los terratenientes. Comenzamos a molestar a todas estas personas, hicimos mucho ruido, corrimos ese riesgo.

¿Cuál es el margen de edad de los abortos clandestinos que hay en Argentina?

Las que abortan en su mayoría son mujeres que ya son madres. Mujeres de edad media, mujeres con familia conformada que sencillamente deciden no tener un hijo más y deciden interrumpir el embarazo por diferentes circunstancias. Una mujer no aborta por un solo motivo, cada mujer tiene una razón personal y tiene derecho a decidir sobre su cuerpo. 

En Tucuman tienen los índices de embarazos en niñas y adolescentes más altos en todo el país. En esa provincia no están adheridos para la implementación de la eduación sexual y procreación responsable y los sectores conservadores quieren que haya eduación religiosa.

Laura Canteros, continúa hasta el día de hoy en esta campaña que busca nuevamente presentar la propuesta ante el Senado en Buenos Aires este próximo 28 de mayo, día internacional de Acción por la Salud de las Mujeres y además el aniversario número 14 de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Esperan nuevamente una masiva asistencia de mujeres y movimientos en otros países en apoyo a esta lucha por el aborto legal, seguro y gratuito que sin duda continuará influyendo en las luchas de otras mujeres en otras partes del mundo.

Autoría y edición

Investigadora, periodista y diseñadora gráfica.

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