Reveses migratorios de Donald Trump: balance de una gestión fallida

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Créditos: trump vaiva
Tiempo de lectura: 3 minutos
Foto: Telemetro

Por Francisco Simón Simón*

30 de abril del 2019

Hoy en día la influencia de los medios de comunicación en la política y en la sociedad es innegable. Nunca como en los actuales tiempos se había ofrecido una oferta de medios con diversos soportes para llevar el mensaje a una sociedad que vive de la noticia y de la información en una permanente construcción de opiniones y posiciones. De igual forma, no se tenían precedentes en la historia de las migraciones de un manejo político que se vale de los medios para imponer una idea que centra su fuerza en criminalizar la migración y considerarla como la más grande amenaza al estilo de vida estadounidense.

El recurso mediático, retórico, exagerado y repetitivo del candidato republicano y luego presidente, -Donald Trump, generó una de las coberturas de medios más intensas en las últimas décadas, y además convenció a una ciudadanía que se identificó con un discurso simplista que se movilizó- a su favor.

Parte de su estrategia mediática de Trump es abordar de manera tajante y frontal el tema migratorio, como nunca nadie antes lo hiciera en la historia de las migraciones hacia Estados Unidos. Trump elevó a un nivel crítico el abordaje de las dinámicas migratorias y las manejó como una nueva invasión de los bárbaros que ponen en riesgo el establishment de la nación del Norte.

Dentro de los principales elementos del discurso antinmigrante de Donald Trump resaltan frases como “México nos manda a personas no adecuadas”, “los migrantes son ladrones, violadores, secuestradores y narcotraficantes”. Estigmatiza a los latinoamericanos con el término mexicano. Repite, hasta el hartazgo, que México pagará la construcción del muro, prometió que deportaría a los 11 millones de migrantes con documentación irregular en Estados Unidos y que detendría las migraciones.

Pero de la palabra a los hechos han pasado ya 3 años y las acciones no se han hecho efectivas en absoluto, el presidente Trump faltó a la promesa hacia su ciudadanía y las cosas le salieron al revés de sus incendiarios y fanáticos discursos.

Los inmigrantes han demostrado cotidianamente y en acciones particulares sus aportes a la economía y sociedad estadounidense, demostrando y consolidando sus aportes económicos en doble vía, como trabajadores y como consumidores, desde una perspectiva transnacional, enviando remesas, que se incrementan en los países de origen, desacreditando con ello el discurso y acciones racializadas y estigmatizadas que Trump tiene sobre la comunidad migrante de origen latinoamericano.

Un segundo revés está siendo constatado por las estadísticas y, por primera vez en los últimos diez años, la migración de mexicanos ha disminuido y se han incrementado las migraciones provenientes de los países que forman parte de la región que los Estados Unidos identifica como el Triángulo Norte Centroamérica. Paralelo a ello, estos incrementos de emigración masiva, se re direccionaron hacia nuevas estrategias como las caravanas que, independientemente de las múltiples lecturas, intereses e interpretaciones que se realizan sobre ellas, están desafiando el enfoque de seguridad fronteriza por uno de seguridad humana y corresponsabilidad estatal, en donde aquellas se constituyen en una opción más barata, segura, colectiva y representativa, y que denotan que las causas de la migración lejos de atenuarse, se agudizan.

Las caravanas y las tendencias crecientes de migración desde los tres países del Norte de Centroamérica también reflejan el fracaso del Plan Alianza para la Prosperidad, cuyo objetivo fundamental es arraigar a las poblaciones en sus

territorios. Este Plan que fue lanzado precisamente en 2014 en el marco de la denominada crisis humanitaria provocada por el incremento de migración de niños, niñas y adolescentes.

Si a Estados Unidos le interesa parar las migraciones procedentes de la región, debe centrar sus esfuerzos en fortalecer el rol de los países expulsores de migrantes en políticas de vivienda, acceso a tierra, salud, empleo y seguridad, es decir, reconocer los impactos negativos del Consenso de Washington y virar su estrategia porque de priorizarse sus intereses geopolíticos en la región, las migraciones lejos de detenerse se incrementarán.

A estas alturas del periodo gubernamental republicano y ante la apertura de la contienda electoral en Estados Unidos es importante reconocer el fracaso de la gestión de Donald Trump y aprender que la mejor manera de abordar los temas migratorios es reconocer, en su justa dimensión, la importancia de la migración para Estados Unidos y que en los países de origen los problemas que empujan a las poblaciones a migrar de cualquier manera, son provocados por la demanda estacionaria de mano de obra no calificada, la reunificación familiar, la protección ante la presencia del crimen organizado y altas tasas de homicidio (Inter-American Dialogue; 2014) y entre otros factores actuales como la corrupción y la pobreza que persiste a lo largo de la historia centroamericana.

Publicado en IIPS-ECP-USAC

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