Créditos: Carlos Ernesto Choc
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Por Carlos Ernesto Choc

5 de abril del 2019

El Estor, Izabal. En la mañana del jueves 4 de abril, el pescador artesanal Magno Cifuentes, comenzó su jornada laboral como todos los días, con su trasmallo de pesca. A eso de las 10 de la mañana, fue sorprendido con la pesca de un sábalo de 1.75 metros y  138  libras.  Una “magna” pesca, si se considera que en el Lago de Izabal es muy difícil encontrar peces de este tamaño. 

Foto: Carlos Ernesto Choc

El lago, para los pescadores artesanales, representa una fuente de trabajo y una forma de vida. Por eso luchan contra la contaminación provocada por la actividad minera y de las empresas de palma. Pese a estas actividades nocivas para  el lago y la diversidad ecológica, en este enorme ojo azul todavía se encuentra abundancia de peces, cocodrilos, lagartos. En sus orillas se pueden admirar grandes grupos de garzas y variedad de aves acuáticas, y muchos mamíferos. El Lago de Izabal es hogar del manatí, el misterioso mamífero sirénido que ha estimulado la imaginación humana al paso de los siglos.

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