Análisis electoral: discursos similares y agendas lesivas para los DD.HH

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Créditos: nota toro elecciones
Foto: Vinicio Ayala / republica.gt

Por David Toro y Simón Antonio Ramón

11 de abril del 2019

El proceso electoral tiene diferentes matices por analizar, hablamos con algunos expertos sobre diferentes problemáticas. En esta primera entrega mostramos el papel del Tribunal Supremo Electoral en la independencia de las elecciones, la judicialización de la política y la exclusión hecha por la mayoría de candidatos de propuestas que traten los problemas torales de Guatemala como el preocupante estado de los derechos humanos.

¿Poderes e intereses que puedan afectar la independencia de las elecciones?

El proceso electoral ha estado marcado por las resoluciones del Tribunal Supremo Electoral y la lucha mediática, un tanto novelesca, llena de  recursos legales de quienes aspiran a cargos públicos para no quedar fuera de las elecciones, y ataques entre rivales políticos. El TSE ha sido cuestionado por sus decisiones, sin embargo, las opiniones sobre cómo esto podría incidir en el proceso y en los resultados de las elecciones son variadas.

“Es complejo saber quién es el poder oculto, todos usan un discurso muy similar”, asegura el doctor Luis Mack de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso). Según el criterio del experto las tres candidatas que puntean las encuestas (Sandra Torres, Thelma Aldana y Zury Ríos), manejan un discurso similar, donde se pintan como víctimas de ataques directos de aquellos que no las quieren ver participar y, sin mayor argumento, desestiman las acusaciones en su contra. Por eso es complicado saber quiénes son “los buenos y los malos”, las tres utilizan los mismos mecanismos discursivos.

A pesar de que los hechos recientes desnudan a un sistema político cimentado por intereses siniestros, las decisiones del TSE en cuanto a inscribir o dejar fuera a los candidatos no debería de afectar directamente en el voto, “son dos situaciones ajenas”, según el analista Renzo Rosal, quien observa un proceso electoral decadente donde el desinterés de la población es notable, pero piensa que es delicado hablar de manipulación del proceso; “las personas saben que con las elecciones nada cambiará”, enfatiza.

La polarización en el país es notable y tiene diferentes matices, analizar  la posibilidad de que el TSE está intervenido por poderes oscuros es complejo, pero analizar si la autoridad electoral ha actuado de buena manera dependerá de la perspectiva del interrogado, asegura la politóloga Gabriela Carrera. “El TSE ha tenido un comportamiento que causa una desconfianza genuina y válida. Yo creo que en este proceso electoral el TSE está buscando cubrirse las espaldas y esto puede ser positivo para la ciudadanía (…) pero esto no quita los juegos de poder existentes a lo interno del Tribunal”.

“Los derechos humanos son mala palabra”

En Guatemala la situación de los derechos humanos es preocupante. El pasado 10 de marzo, diferentes autoridades indígenas señalaron que existe una política de represión y criminalización estatal en contra de aquellos que defienden su territorio y la naturaleza, particularmente en lugares donde se impulsan megaproyectos. La mayoría de atentados y procesos de criminalización pasan desapercibidos por el ojo público y, en pleno proceso electoral, muchos candidatos no abordan esta temática; todo se limita, más bien, a ofrecimientos como “sacar el ejército a las calles”, “la pena de muerte” o convertir una cárcel en un centro cultural.

Renzo Rosal asegura que es preocupante que la mayoría de candidatos manejen una corriente regresiva que va en contra de la promoción de los derechos humanos, además opina que los candidatos se posicionan en favor de los proyectos extractivos por una cuestión de intereses y no tanto por ideología, aunque puede ser una mezcla de varios factores: “Los derechos humanos son vistos como una mala palabra y los candidatos prefieren no meterse en ese tema o muchas de sus propuestas van en contra de los derechos más básicos”.

Los megaproyectos y la marginación de los pueblos indígenas son de los problemas profundos que afronta el país, según Gabriela Carrera, quien observa que los candidatos con posibilidad de ganar no han entrado a discutir este tema: “Todo pareciera que se centraliza en la capital y se limita a hablar de la lucha contra la corrupción; esto sirve como termómetro para saber de qué lado está cada candidato, pero los temas de verdad serios son cuestión de privilegios, aquellos que abanderan la lucha contra la corrupción no se comprometen a luchar contra estructuras que mantienen al país en la situación en la que está”.

Los derechos humanos no son temas prioritarios. Para Carrera, una de las pocas propuestas que van en contra de los discursos dominantes es la de crear un estado plurinacional, idea promovida por Thelma Cabrera, del Movimiento Por la Liberación de los Pueblos (MLP). Para la analista, si este instrumento político logra ganar espacios en el Congreso, podrían existir discusiones interesantes.

La  batalla política por participar y perjudicar a los rivales, ha hecho que los problemas de fondo sean olvidados en las propuestas. “Por ejemplo, Thelma Aldana tiene un discurso muy urbano, siempre hablando de corrupción. Incluso durante su gestión frente al Ministerio Público fue señalada por grupos y organizaciones campesinas de apoyar la dinámica de criminalización de defensores del territorio”, dice Luis Mack.

Las propuestas de los candidatos y sus posturas parecen encaminarnos a 4 años con colores muy similares a los del gobierno actual. Existen pocas propuestas serias y un desinterés creciente de parte de la población que hace más difícil fiscalizar la política en el ámbito de la opinión pública.

Autoría y edición

Periodista y fotógrafo en Prensa Comunitaria

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