Créditos: colom argueta
Tiempo de lectura: 3 minutos
Foto: Hemeroteca PL

Por Factor Méndez Doninelli

22 de marzo 2019

Mi homenaje como ex miembro de la Dirección Nacional del FUR.

Hace 40 años, el 22 de marzo de 1979, fue ejecutado en la 5ª calle y 3ª avenida zona 9 por matones al servicio de la dictadura militar del general Romeo Lucas García. Su muerte significó la extinción del último líder revolucionario y democrático del país, que durante décadas encabezó la lucha pacífica a favor de los intereses de sectores sociales históricamente desposeídos, marginados, excluidos y reprimidos de la población.

Manuel Colom Argueta fue un académico, abogado y dirigente político de izquierda, fundador y candidato presidencial del Frente Unido de la Revolución FUR. Fue el mejor Alcalde que ha tenido la ciudad de Guatemala (1970-74), un líder nacional indiscutible, un defensor de la democracia que gozaba de reconocimiento popular entre campesinos, trabajadores, pueblos indígenas y clase media, ningún otro político ha podido compararse, menos superarlo.

Como Alcalde de ciudad Guatemala, ejecutó importantes obras de infraestructura para beneficio social, como el anillo periférico “Adolfo Mijangos López”, colectores subterráneos de aguas negras que atraviesan la ciudad y son una obra de saneamiento ambiental. Apoyó el arte en todas sus manifestaciones, creó la Escuela de pintura al aire libre en el Cerrito del Carmen, bibliotecas municipales y reforzó la extensión y cobertura de servicio de salud en dispensarios municipales. Planificó el ordenamiento de la ciudad hasta el año 2000.

La ejecución de Colom Argueta, se inscribe en clave del proyecto contrainsurgente creado por los militares para reprimir a la población, violar los derechos humanos y las libertades fundamentales de las personas. Su muerte fue producto de una conspiración entre las élites nacionales, capitalistas transnacionales y altos mandos militares, con el objetivo de impedir que fuera candidato a la presidencia porque sabían que podría ganar las elecciones, en consecuencia, corrían con el riesgo de perder sus privilegios de clase y ver afectados sus beneficios personales y de grupo.

Colom Argueta fue víctima de sectores conservadores e intolerantes del país, acostumbrados a utilizar métodos violentos para eliminar a opositores políticos, reprimir a la población y propagar la cultura del terror y del silencio. Su eliminación como la de otras miles de personas sigue impune, los autores materiales e intelectuales jamás fueron identificados y el caso sigue esperando justicia y reparación.

Como político, destacó por su oposición a las dictaduras militares y contrainsurgentes que dominaron Guatemala en ese entonces, fue solidario con las luchas revolucionarias en Centroamérica en particular con El Salvador y Nicaragua. Elegido Secretario General y candidato a la presidencia del FUR. Fundador en 1973 del Frente Nacional de Oposición, FNO, alianza de partidos políticos y fuerzas democráticas que durante las elecciones de 1974 alcanzó la victoria, pero un descarado fraude electoral aseguró la continuidad de la dictadura militar. En 1978 junto a otras fuerzas sociales, Colom Argueta fundó el Frente Democrático contra la Represión -FDCR–, expresión crítica para enfrentar la represión del régimen militar, desatada contra toda expresión y organización social, popular, democrática, académica y religiosa.

La ola represiva de esa época, desatada por hordas de vasallos y testaferros de las élites civiles y militares, arrebató la vida de otros dirigentes revolucionarios, políticos, académicos, estudiantiles, sindicales, entre quienes destacan, Oliverio Castañeda de León, Alberto Fuentes Mohr, Manuel Andrade Roca y miles más. La lucha contra la impunidad sigue.

Fuente: La Hora

Autoría y edición

COMPARTE