Guatemala entre el genocidio y el femicidio, el país donde “las víctimas se matan a sí mismas”

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Créditos: foto cerigua
Ministro de Gobernación, Enrique Degenhart.Foto: CERIGUA

Por Stef Arreaga

14 de marzo del 2019

Del 1 de enero al 11 de marzo, se han registrado 810 alertas Isabel Claudina (desaparición de mujeres en Guatemala) y 281 casos de femicidio. En un record de diez meses del año 2018, se practicaron 628 necropsias a mujeres víctimas de femicidio; una de ellas, de Carlota Pa Rivera de 13 años, quien salió a la tienda y fue secuestrada por desconocidos, su cuerpo degollado fue encontrado en un terreno baldío de Mixco. Otra de esas víctimas fue Alejandra Icó, asesinada por su conviviente Mario Tut, quien argumentó que por celos la desmembró con un machete frente a sus hijos; Alejandra agonizó durante 45 minutos a pesar de las graves condiciones en las que se encontraba.   De igual manera, en Santa Catarina Pinula, un hombre apuñaló a su esposa Susana Fuentes Briones,  pocos meses después de haberse casado.  Ninguna de estas mujeres pertenecía a una mara o tenía vínculos con estructuras criminales.

El 12 de marzo, el ministro de Gobernación, Enrique Degenhart, brindó declaraciones luego de una reunión de Gabinete, en relación a los procedimientos realizados por la muerte de la turista británica Catherine Shaw. Aseguró que “lo de la turista no tiene una relación directa con estos otros índices”. Más tarde se daría a conocer que Shaw fue víctima de femicidio, algo que el Gobierno de Guatemala ha querido desvirtuar.  En esta conferencia de prensa, Degenhart dijo que la muerte violenta de mujeres en Guatemala, ocurre porque tienen una “relación con pandillas y estructuras criminales”.

Según la antropóloga Rita Segato, la respuesta machista de los gobiernos y de una buena parte de la sociedad, es justificar estos femicidios por las acciones “fuera del orden” que las mujeres podríamos llegar a tener.  Es más fácil culpar a las propias víctimas y decir que estamos siendo asesinadas por pertenecer a una estructura criminal o por ser prostitutas, antes que reconocer que estos gobiernos no aplican leyes y planes de protección integral hacia la mujer —y bueno, básicamente de nadie que no sea su familiar, amigo y cómplice—.   De esta manera, los femicidios quedan impunes.

El Estado es incapaz de reconocer la palabra femicidio y los mismos medios de comunicación corporativos, hablan de crímenes pasionales y asesinatos. La sociedad sigue siendo el lastre de sí misma y no cesa de culpar y señalar a las mismas víctimas.

Foto: redes

Históricamente se culpa a las víctimas

En los próximos días podría aprobarse la tercera lectura de la iniciativa 5377, que busca reformar la Ley de Reconciliación Nacional para otorgar una amnistía total a los culpables de crímenes contra la humanidad cometidos durante la guerra en Guatemala.   

A pesar de las más de 200 mil personas asesinadas y las más de 45 mil víctimas de desaparición forzada durante la guerra, sigue culpándose a las víctimas de sus propias muertes, cuando está comprobado desde hace tiempo que hubo desapariciones de comunidades enteras a manos del Ejército de Guatemala y que la guerra contrainsurgente sumió al país en la miseria.

Este país acusa a las propias víctimas de ser las y los responsables de sus muertes. 

Autoría y edición

Investigadora, periodista y diseñadora gráfica.

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