Créditos: Norma Sancir
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Por Norma Sancir

27 de diciembre de 2018

Respeto todas las formas de celebrar esta fiesta universal. Pero cuando te dicen “Feliz Navidad”, ¿qué jodidos te están deseando? ¿Qué felicidad? ¿A qué le llamamos felicidad?

Suponiendo que Jesús nació en esta fecha, ¿acaso sabemos en qué contexto nació?

Foto: Norma Sancir

Nació en Belén, que podría parecerse a las comunidades de Guatemala. José, carpintero, discriminado por clase, era pobre. María, tenía que aguantarse la culpa y críticas por estar embarazada por un ente sobre natural… José casi la iba a dejar. Dio a luz en un establo, entre animales, sin condiciones mínimas, incluso para la época. Había un censo, nuevas leyes, preparando el camino para criminalizar a Jesús.

Foto: Norma Sancir

Desde sus primeros años fue amenazado, el rey mando a matar a todos los nacidos en la misma fecha.

El poder político y religioso estaba en manos de los romanos y de los sacerdotes de la Ley de Moises. Había desigualdad, pobreza y racismo y males que ahora tenemos en Guatemala.

La iglesia de ese entonces buscó la mejor forma de mantener su poder y el imperio también. Luego se adoptó el cristianismo con fiestas de la época de otros pueblos, como el solsticio de invierno.

Hoy la fe, la devoción y la religiosidad en la espiritualidad judeocristiana se mantiene, pero lejos está la sociedad de celebrar a quien nos diera el ejemplo de vida, Jesús. Nació para hacer un cambio, ser el maestro revolucionario que enfrentaría al poder de ese tiempo: demandó justicia a quienes tenían oprimidos al pueblo judío.

Norma Sancir. Foto de cortesía

Hoy las fiestas se vuelven simulacros de paz y amor, consumismo, regalos y bondades para limpiar culpas. La economía informal aprovecha, pues se recupera del mal año. De los grandes comercios algunos pagan horas extras. La seguridad privada cubrió turnos extensos. Pero hay comunidades que no tenían para el tamal, las luces, el árbol.

En esta fiesta universal, mientras estamos extasiados por la época, los políticos y las elites del poder criminal aprovechan para seguir maquinando cómo seguir en el poder y sacar a la Cicig. Sí, esos mismos que tienen hoy presos a Bernardo Caal, Abelino Choc, Agustín y Timoteo, autoridades indígenas ch’orti’, y otros más criminalizados por decir la verdad y exigir justicia, por defender su tierra, por tener una vida digna, por mantener un árbol, no con luces, más bien con vida, por proteger el Río Cahabón, el Jupilingo, por tener tierra donde sembrar sus alimentos, no monocultivos.

Esos que hoy tienen enlutadas a familias de migrantes y defensores, como el abuelo ch’orti’ Elizandro. Esos también dieron un abrazo de feliz navidad.

Foto: Norma Sancir

Autoría y edición

Periodista

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