El Concejo Ecuménico Cristiano de Guatemala  y Cash Luna

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Créditos: conseja ecuménico
Tiempo de lectura: 3 minutos
Arte: Stef Arreaga

Por Stef Arreaga

11 de diciembre de 2018

El Concejo Ecuménico Cristiano de Guatemala, emitió un pronunciamiento en relación al caso del pastor Cash Luna, en donde aseguran que el liderazgo religioso también está llamado a rendir cuentas y contribuir a una Guatemala sin corrupción ni impunidad.

¿Qué es el movimiento ecuménico? Y ¿por qué entre tantos temas de actualidad flota  este movimiento? El ecumenismo  es el conjunto de religiones que creen en Jesucristo, hay en todas partes del mundo y  Guatemala no es la excepción. Hay un ente importante llamado Concejo Ecuménico,  que reúne a todos: evangélicos, anglicanos, bautistas, católicos, luteranos, menonitas, metodistas, ortodoxas bizantinas y orientales, pentecostales, adventistas, discípulos de Cristo, etcétera. Como la iglesia históricamente ha posado sus tentáculos dentro de la política, esta es una buena manera de poder reunirse y tratar cuestiones sociales, políticas y económicas como movimiento y no cada quien por su lado.  O sea, que cuando ellos se unen y se ponen de acuerdo en algo es porque hay un gran asunto de por medio.

¿Y qué asunto tan importante puede hacer que emitan un comunicado? Cash Luna.  En relación al controversial reportaje publicado el pasado 2 de diciembre por la cadena Univisión, sobre los supuestos vínculos entre el pastor de Casa de Dios y Marllory Chacón, la guatemalteca que está purgando una condena en Estados Unidos por el delito de narcotráfico.

El Concejo pide al Ministerio Público (MP) que realicen una investigación profesional, responsable y con datos verdaderos para determinar si Luna es responsable o no de las acusaciones que se le imputan.

Cito textualmente el último párrafo del pronunciamiento, que dice:

Este caso pone una vez más sobre la mesa, la necesaria reflexión y discusión que se debe dar alrededor de los privilegios que en Guatemala tienen las iglesias, para evitar que malos ciudadanos utilicen los mismos para abusos, fraudes e ilícitos, pero también para hacer coherente el discurso cristiano con la práctica cristiana.  Nos debe cuestionar los contrastes de nuestro país, con ejemplos cristianos millonarios y grandes centros comerciales, mientras la mitad de la niñez guatemalteca carece de los recursos necesarios para alimentarse y nutrirse.

Y es que, estremece pensar que una iglesia valorada en 44 millones de dólares, —poco más de 330 millones de quetzales— esté en un país con cifras alarmantes de desnutrición, pobreza extrema, falta de empleo, desalojos, poblaciones enteras sin acceso a luz eléctrica y agua potable.   Y qué decir de la Mega Fráter, con una rampa valorada en 5 millones de quetzales.  Lícito o no, es una vergüenza que predicando a un Jesucristo sencillo, amigo de los pobres, que aborrecía los “negocios que se hacían en la casa del Padre”, lucren con la fe y las necesidades de las personas, por medio del “evangelio de la prosperidad”. Jesucristo es bastante específico cuando se trata de negarle la entrada al reino de Dios a los ricos: es más fácil que un dromedario pase por el ojo de una aguja.

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Autoría y edición

Investigadora, periodista y diseñadora gráfica.

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