Diferencias fundamentales en los movimientos sociales actuales en Francia y Guatemala

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Créditos: chalecos
Foto: EFE

Por David Toro

18 de diciembre de 2018

Las manifestaciones recientes en Francia han golpeado las esferas de poder de aquel país, dando frutos para la clase trabajadora organizada. En Guatemala un movimiento social de tales proporciones parece no poder existir en estas condiciones.  

A mitad del 2018 en Guatemala, los precios de la gasolina aumentaron abruptamente de un día para otro, la indignación de los guatemaltecos se redujo a comentarios y tendencias en redes sociales. La única propuesta de oposición consistía en no comprar gasolina por un día. Poco a poco la indignación se apagó y las consignas de oposición a los abusos empresariales fueron olvidadas.

En noviembre el gobierno de Emmanuel Macron, anunció aumentos en los costos de combustible para el 2019 en Francia, la historia no fue la misma que en Guatemala; esa decisión fue la que encendió la mecha de manifestaciones y enfrentamientos en las calles de París y todo el país. Cuatro semanas después el movimiento ciudadano no solo logró que el gobierno se retractara de subir los precios de la gasolina, también lograron que se aumentara el salario mínimo, entre otros beneficios que han puesto en jaque al gobierno liberal de Macron.

El Mayo Francés y la articulación de sectores sociales

Para entender las manifestaciones francesas de la actualidad, vale la pena dar una mirada al pasado y entender por qué los resultados de sus huelgas no son una casualidad. En mayo de 1968, un grupo de estudiantes universitarios iniciaron una serie de protestas en contra del gobierno francés; todo parecía estar bajo control, con un saldo de solamente algunas decenas de detenidos. Hasta que se unieron al grupo de inconformes y de movilización, más de 10 millones de obreros que paralizaron la vida productiva en Francia. Por días no hubo tren, ni aeropuertos: las calles de París eran un desierto que hizo temblar al Estado, aunque con las elecciones en junio todo volvió a la “normalidad”, no todo volvió a ser exactamente igual; los obreros ganaron espacio permitiendo nuevos aires acompañados de ecologismo, feminismo, libertad sexual y muchos otros derechos que ahora están incorporados en el diario vivir de esta sociedad. Un punto relevante se consiguió: la unión de todos los sectores sociales cuando de pronunciarse se trata.[1]

Los chalecos amarillos

Unos 36 mil trabajadores de todos los sectores de Francia, incluidos militantes de la izquierda, se unificaron desde hace más de cuatro semanas para protestar en contra del gobierno de Macron. Denominados como “Chalecos Amarillos”, este grupo que irrumpió en la escena política no es una casualidad ni nada nuevo, es el resultado de una sociedad francesa unificada que conoce sus derechos. A base de multitudinarias protestas, toma de carreteras, enfrentamientos con elementos antimotines, este movimiento comienza a ver la luz al final del túnel.

Las protestas que se originaron por el intento de aumentar el precio a la gasolina, dejaron un saldo negativo de al menos dos fallecidos, decenas de personas heridas, más de 200 detenidos, pero este sacrificio logró que en medio de la “lucha de clases” surgieran beneficios para las mayorías olvidadas.

El presidente Macron, con un semblante de preocupación y desesperación, indicó que las protestas de los chalecos amarrillos eran una amenaza para la economía francesa y que ya se habían perdido varios millones de euros durante las jornadas de manifestaciones, no quedándole más remedio que aumentar el salario mínimo en un 10% y anunciar recortes al pago de impuestos para el próximo año, además de verse forzado a anunciar que fiscalizará a las grandes empresas que nunca han sido tocadas.

Lo interesante es que apesar de estos anuncios del gobierno francés, las movilizaciones siguen pero con otro objetivo. El sábado en París las consignas de los chalecos amarillos exigían la renuncia del presidente Macron.

“No nos detendremos, seguiremos igual de activos”, palabras de Ronald Jean, un jubilado de 63 años[2]inconforme con las políticas del Macron, que participa en las manifestaciones en Francia.

Guatemala y los movimientos sociales

Luego del 2015, cuando las movilizaciones ciudadanas lograron la renuncia del presidente Otto Pérez Molina, en realidad parece que nada cambió en Guatemala. Las leyes son las mismas, los círculos de poder siguen siendo los mismos y las condiciones para las mayorías trabajadoras son iguales. Vale decir que las manifestaciones y movimientos sociales no tienen una fuerza que cause impactos a gran escala, pero esto tiene un motivo.

El historiador Mauricio Chaulón tiene claro que los movimientos sociales en Guatemala tienen como punto débil la división entre estos, cada quien por su lado, los estudiantes solo responden a su lucha, de igual manera los campesinos o los obreros: “A diferencia de Francia, en Guatemala los movimientos sociales no están articulados, cada quien por su lado, de esa manera no se puede tener una verdadera fuerza para lograr otro tipo de resultados (…) Además la represión y la historia de guerra son otros dos factores relevantes que hacen a los movimientos sociales o de oposición en Guatemala ser débiles o poco influyentes”.

¿ Políticamente correctos?

Un grupo reducido de manifestantes llenó las Plaza de la Constitución el 14 de septiembre, para mostrar su rechazo al presidente Jimmy Morales, durante un acto público en las fiestas de Independencia. Sin embargo, al sonar el himno, los manifestantes callaron y cantaron las estrofas de un canto creado para la satisfacción de la antiquísima esfera de poder que los oprime.

Las manifestaciones en Guatemala, aparte de estar segmentadas por grupos, se limitan a pasar de 4 a 6 horas parados en las plazas o parques gritando consignas. Existe un rechazo hacia las acciones de hecho como las que han dado resultados en otros países, como el caso reciente de Francia.

En definitiva la historia y la articulación o división de las demandas sociales tiene una incidencia directa en los resultados que los movimientos sociales pueden llegar o no a alcanzar.


[1] El mayo francés: https://www.lavanguardia.com/internacional/20180506/443237104279/mayo-68-francia-revolucion.html

[2] Declaraciones de Ronald para EFE: https://www.infobae.com/america/mundo/2018/12/15/los-chalecos-amarillos-salen-a-las-calles-en-francia-por-quinto-sabado-consecutivo/

Autoría y edición

Periodista y fotógrafo en Prensa Comunitaria

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