Cobán: conmemoración de la lucha y resistencia en el Río Dolores

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Celebran cuatro años de resistencia las comunidades cercanas al Río Dolores en Cobán

Por: Rony Morales

Este 15 de agosto de 2018, el pueblo maya Q´eqchi´ de Rubel Yum y otras comunidades al margen del Río Dolores que sobrevivieron la represión estatal en agosto del año 2014, celebra el cuarto año de lucha y resistencia en contra de la hidroeléctrica Santa Rita, en Cobán, Alta Verapaz.

Un grupo de jóvenes preparó lo mejor de sus obras artísticas, con mochilas cargadas de solidaridad y rebeldía a favor de la vida y resistencia,  tomaron la carretera y viajaron hasta la comunidad y la inundaron de arte, risas, juegos y entusiasmo.

La actividad comenzó con una ceremonia al creador y formador un día antes y luego por la mañana,  el clima tendría su propia participación en la agenda de la actividad, la lluvia perdió la paciencia y se dejó caer, ¡qué refrescante para quienes estuvimos ahí!

Luego del medio día, niños, niñas y jóvenes, junto a la población de la comunidad realizaron diferentes actividades entre música, baile, relatos de historias y buena vibra, que recorrieron la calle principal del lugar.

Las comunidades que viven a la orilla del Río Dolores, entre ella la aldea Monte Olivo, desde hace varios años fortalecen la lucha por la tierra y la defensa del río, especialmente frente a la explotación laboral, el despojo de la tierra y el saqueo de los bienes naturales.

¿Qué problemas enfrentan?

La problemática en esta región se agudiza con la compra de una parte de la finca por parte de la empresa Hidroeléctrica Santa Rita S.A., para la construcción de un proyecto que pretende producir 19.47 MW sobre las aguas del Río Icbolay. Este proyecto no es el único, la empresa Hidroeléctrica Raaxha S.A., tiene planificada la construcción de otra hidroeléctrica más. Además de estos dos se encuentra el proyecto Central Rocjá Pontilá, de la empresa Proyecto de Desarrollo Integral Pontilá S.A.

¿Qué sucedió el 8 de noviembre del 2013?

La vida para Carlos Isaías iba a cambiar radicalmente. El atentado armado contra él, su hermano y otros comunitarios sucedió durante uno de los desalojos ilegales que realizó el finquero (David Leonel Ponce Ramírez y sus dos hijos; Augusto Sandino Ponce y Carlos Ponce) en una comunidad cercana a la de Monte Olivo, recuperada por 25 familias Q’eqchi’es.

“En ese lugar el terrateniente reconoció a mi hermano y disparó directamente en contra de él. El finquero sabe bien que nosotros somos quienes estamos defendiendo el agua e impulsando la lucha para defender el Río Dolores de las hidroeléctricas”, explicaron las autoridades comunitarias.

La comunidad mantiene turnos para vigilar y proteger a la población. En uno de esos turnos apareció Sandino Ponce en la comunidad. Se encontró con Carlos, en esa conversación se le explicó que la comunidad defiende el agua, y que la gente no quiere que ninguna empresa la mal use y la contamine. El finquero simplemente se retiró del lugar.

¿Qué pasó a partir del 13 de agosto de 2014?

Recordaron que empezaron a ser desalojados y desplazados con brutalidad. Cabe preguntar ¿qué “estado de derecho” defienden los funcionarios públicos que desalojan a las comunidades que protegen su territorio de los intereses transnacionales? Queda claro que tienen como misión desalojar y asesinar a todo aquel que interfiera con los planes de expropiación y explotación de los recursos por parte de los empresarios sin escrúpulos.

La violencia desmedida, las balas, las bombas y los más de 2,000 elementos de la Policía Nacional Civil que se hicieron presentes para desalojar a las comunidades 9 de Febrero y Monte Olivo, fueron de sobra suficientes para que las y los pobladores de estas decidieran huir hacia la montaña para no ser agredidos. Como regresando a las escenas de la guerra sucia: casas incendiadas, dos personas muertas, decenas de personas desaparecidas, desplazamiento forzado.

Autoridades ancestrales acompañaron

En sus palabras: “nos sentimos profundamente preocupados, ya que día a día la tierra se vuelve a concentrar en pocas manos, la criminalización, persecución, desalojos violentos, hidroeléctricas y mineras están llegando a nuestro territorios, hay crisis en el campo y pérdida de las cosechas, la vulnerabilidad de las comunidades por todos estos problemas. Estamos en movimiento para la defensa del territorio y de las comunidades a la orilla del río Dolores”.

Autoría y edición

Periodista de Alta Verapaz

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