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Por: Ollantay Itzamná

Durante las emotivas protestas sociales del año 2015, los sectores populares acuñaron el término “izquierda neoliberal” para referirse y rechazar a los partidos políticos de izquierda, con representación parlamentaria en Guatemala (Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca -URNG, WINAG, CONVERGENCIA).

“Repudiamos a la derecha y a la izquierda neoliberal por corruptos y traidores”, eran algunas de las consignas populares, en especial provenientes del área rural e indígena, en protesta contra la corrupción.

Según las experiencias cotidianas de sectores marginados/despojados, el neoliberalismo es una etapa del capitalismo, donde la iniciativa privada (privatizaciones) es asumida como el único agente decisivo de la vida económica, política y cultural del país. Para tal fin el país es convertido en un “mercado libre”.

El neoliberalismo reduce al Estado (garante de derechos) a su mínima expresión, incluso hasta convertirlo únicamente en una gendarmería corrupta que garantiza los intereses empresariales.

El neoliberalismo, para las comunidades en resistencia, es despojo, violencia, asesinato de defensores de derechos humanos, etc.

¿Puede una organización de izquierda ser al mismo tiempo neoliberal?

Sí. Ocurre cuando las organizaciones de izquierda, lejos de interpelar y resistir al despojo violento neoliberal, apoyan con su acción u omisión (silencio) a la hegemonía del sistema de la transferencia de las riquezas de un país hacia las empresas privadas.

Mucho más, cuando estas organizaciones de izquierda, en lugar de promover/fortalecer fuerzas sociales de resistencia antineoliberal (anti capitalista, ojalá), se conforman con los reducidos puestos o ventanillas públicas  que el Estado criollo les “concede”. Y en consecuencia, para “agradar” al Estado neoliberal, incluso repelen/censuran las “propuestas posneoliberales” provenientes de la izquierda social.

Izquierda neoliberal en Guatemala

La actual izquierda política en Guatemala, tiene su sociogénesis en la dolorosa historia del conflicto armado interno (1960-1996). En buena medida su horizonte “teórico/ideológico” son los contenidos de los Acuerdos de Paz (1996).

Y dichos Acuerdos (ideados en sus puntos centrales en la Embajada norteamericana) tenía como meta la instauración del sistema neoliberal en Guatemala. En el caso de la tierra y derechos colectivos de los pueblos son más que patéticos.

Y, para que la hegemonía neoliberal no tuviese mayor resistencia popular, se “permitió” la participación político electoral de los comandantes de las guerrillas. Dicha participación política, en estos últimos 20 años, fue prodigiosa para los agentes neoliberales, y nefasto para los sectores populares.

¿Qué hizo la izquierda en Guatemala para merecer el adjetivo neoliberal?

URGN, WINAG, CONVERGENCIA (antes ANN), mediante sus “perpetuos” representantes, ocupan curules y/o ventanillas estatales desde hace dos décadas.

La presencia de los diputados de estos partidos en el Congreso de la Repúblico hizo creer a la comunidad internacional que el Estado criollo (posconflicto) era un Estado democrático.

Pero, ahora, con la criminalización y eliminación física de defensores comunitarios de derechos, tal espejismo se despeja.

Los diputados de izquierda, nunca cuestionaron públicamente los procesos corruptos de privatizaciones en el empobrecido país. Más por el contrario, ante las crecientes demandas populares de nacionalización de servicios, repiten eslogan como: “El asunto de la privatización ya debatimos en los años noventa. No se puede nacionalizar. No se debate más”.

Lo más doloroso para los empobrecidos territorios del país fue que aprobaron/apoyaron leyes criminales como la ocupación de los predios campesinos por antenas de telefonía. Y al vecino que se resista: ¡cárcel!

Gracias a estos y otros diputados, en la actualidad, cada niño guatemalteco, desnutrido o no, nace con una deuda pública del equivalente de más 1,300 dólares. Respaldaron públicamente con sus hechos los gobiernos más sanguinarios y corruptos del país. Caso Otto Pérez Molina, Arzú (incluso los revolucos lloraron en la tumba de este “su verdugo”)

Todas las leyes, mediante las cuales se entregaron los territorios del país a empresas transnacionales, fueron aprobadas con el apoyo o el silencio de estos diputados de izquierda. ¡Jamás se ven a diputados de izquierda en las calles organizando u acompañando a las protestas sociales antineoliberales!

Cuando el bien portado excomandante Pablo Monzanto cambió de nombre a su partido por CONVERGENCIA, sectores indígenas votaron por candidatos de este partido. Pero, estos nuevos diputados, desde su bancada, fortalecieron al insignificante partido de exmilitares (FCN-Nación), hasta convertirlo, ahora, en el partido oficial más inamovible. Tampoco a estos diputados se los ve, ni en las carreteras, ni en las plazas protestando contra el saqueo sangriento del país.

Urge una izquierda por lo menos posneoliberal

Los Acuerdos de Paz y la cooperación financiera internacional (para implementar dichos Acuerdos) hizo que la vanguardia revolucionaria (comandancias) dejase tirada en los territorios a los excombatientes de rango medio y bajo.

Así, hermanados en la pobreza, con atmósfera a traición, exguerrilleros, expatrulleros de auto defensa (PAC), exsoldados del Ejército, se encontraron con sus hermanos indígenas y campesinos en los mismos territorios. Se reconocieron, sin mayor rencor y se articularon en procesos de resistencias territoriales ante el saqueo neoliberal.

Así se expandió geográfica e ideológicamente el Comité de Desarrollo Campesino (CODECA). Hasta convertirse en la principal alternativa ideológica que sí desafía a la hegemonía neoliberal, mediante propuestas de nacionalización de bienes-Estado Plurinacional, y acciones colectivas de resistencia de facto. Y por eso, se les criminaliza y asesina a sus integrantes.

En la actualidad, CODECA, casi concluye en la fecundación de su instrumento político (Movimiento para la Liberación de los Pueblos -MLP). Único e inédito, en su proceso, en la bicentenaria historia de Guatemala. Nunca indígenas y campesinos habían creado, desde sus comunidades, una organización política propia.

El objetivo de MLP es: nacionalizar todos los servicios y bienes privatizados en el país, y construir el Estado Plurinacional mediante un inédito proceso de Asamblea Constituyente Popular y Plurinacional.

Mientras los partidos políticos de izquierda neoliberal asumen que el neoliberalismo no se toca, ni se debate, MLP platea la nacionalización de bienes y servicios, mediante revisión de contratos de concesión. Mientras la izquierda neoliberal se siente cómoda con el fracasado Estado criollo, MLP propugna la creación del Estado Plurinacional mediante proceso constituyente. Mientras los neoliberales se sienten cómodos con su excluyente democracia representativa, MLP ya practica democracia participativa-comunitaria.

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