Créditos: 0001
Fotografía Gobernación de Zacapa.

Por: Patricia Cortez Bendfelt

Cada vez que hacemos una investigación es porque necesitamos información.

Seguramente usted ha estado en la puerta del supermercado y un amable dependiente le ha pedido que “responda una encuesta de satisfacción” o en la puerta de otro supermercado y le dieron un chocolate, una boquita y le preguntaron si le había gustado.

Esos estudios no cubren todo el universo, llevan un proceso de muestreo que “elige” por ejemplo “la tercera señora que lleva blusa blanca” o “la señora que vaya sola” y el encuestador asume que se cubrió una buena muestra.

Cuando doy clases de investigación les digo que el país es como una olla de caldo de res: hay pedazos de carne, hay trozos de zanahoria, tal vez el repollo se deshizo y no se puede ver bien, tal vez las papas están también en proceso de disolución…el asunto es que para que la persona que sirve el caldo le dé porciones equitativas a cada persona, tiene que escarbar la olla y poner “un trozo de cada cosa”.

Un buen muestreo es capaz de que cada vez que se analiza el plato podamos saber si la zanahoria estaba de buen sabor y la carne era de buen tamaño el trozo y cada verdura se pueda identificar y probar bien.

Aun así, todos sabemos que el primer plato y el último no se van a parecer, y cada vez que muestreamos obtendremos diferentes resultados y esos cambios leves en la verdura nos darán una idea distinta del plato de caldo.

Ningún equipo de investigadores tiene suficiente dinero para hacer muestreos más amplios y la suma de lo que cada investigador piensa de su “plato de caldo” no es suficiente.

El Censo no es para quitarle nada, para muchos de nosotros es la forma de tener datos que han sido elusivos.

Sabemos que no todos los nacimientos se registran, sabemos que no todas las defunciones se registran, no tenemos idea de cuantas personas en realidad están empleadas, cuantas están en empleos precarios.

No sabemos cuántas familias tienen miembros fuera del país, no sabemos en realidad cuantas familias poseen tierra o vivienda, no sabemos en qué condiciones están las viviendas.

El censo no es una muestra, debe abarcar la totalidad de las viviendas, debe preguntarle a todos (acabarse la olla de caldo y de allí saber si estaba rico) así que si usted “decide no participar” el dato se daña, es como si el cocinero decidió meter al caldo una papa más tarde y no se coció bien, pero como a nadie le salió, no sabremos que estaba allí.

Por favor, deje sus paranoias fuera, si usted ha estudiado sabe que la única manera de conocer la realidad es a través de herramientas científicas como el censo, no demuestre una vez más que este país está lleno de personas crédulas y no analíticas.

Autoría y edición

Médica salubrista, investigadora y escritora.

COMPARTE