El orgasmo del gol: Francia volverá a luchar por el bicampeonato en Luzhniki

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Créditos: belfra
Fotografía: elcomercio.pe

Por: Pedro Alexander Cubas Hernández – Historiador, Profesor de Historia y Ensayista cubano

Una de las grandes rivalidades de Francia en Europa es justamente con Bélgica. Entre ellos han disputado 74 juegos con 30 victorias para “Los Diablos Rojos”, 25 para “Les Blues” y 19 empates. Pero las estadísticas también afirman que el pareo entre Francia y Bélgica en Copas del Mundo favorece ampliamente a los galos, que han ganado tres veces: 1938, 1986 y 2018. El estratega Didier Deschamps recuperó al sancionado Blaise Matuidi y así alineó su once de gala. Por su parte, el timonel Roberto Martínez no pudo contar con Thomas Meunier por sanción y retocó el centro del campo colocando a Moussa Dembele como volante de marca para acompañar a Axel Witsel y a Marouane Fellaini, Nacer Chadli tuvo que hacer el trabajo que Meunier desenvuelve en el carril derecho, Kevin De Bruyne cubrió el carril izquierdo y lo demás siguió igual. Este partido tuvo un excelente nivel técnico durante la primera parte. Francia comenzó proponiendo y jugando mejor. Bélgica acechaba cualquier error para contragolpear. Pero los galos no les dejaban espacio a los belgas (ese fue el error de Brasil). Kylian Mbappé tuvo la primera llegada al marco francés aprovechando un pase en profundidad de Paul Pogba, que Thibaut Courtois le salió al achique para abortar esa jugada peligrosa; y después, el guardameta del Chelsea supo controlar un derechazo de Matuidi. Bélgica había comenzado a llegar por medio de Hazard, cuyo disparo salió desviado y poco después tuvo otra ocasión, que Raphael Varane tocó de cabeza (mientras marcaba a Fellaini) y la bola salió por encima del larguero. El córner lo movió Chadli y no tuvo consecuencias; pero la segunda vez que él tiró desde la esquina vimos el mejor remate belga ejecutado por Toby Alderweireld, que obligó a Lloris a hacer una extraordinaria defensa. Los belgas estaban mejor en el juego. Y casi en la media hora de partido llegó la primera falta, que sancionó el colegiado uruguayo Andrés Cunha, específicamente de Jan Vertonghen sobre Mbappé. Entonces, Antoine Griezmann tocó para Benjamin Pavard y este mandó la bola al área grande donde Olivier Giroud cabeceó desviado. Francia creció y comenzó a presionar a los belgas creando ocasiones de peligro. Por ejemplo, un contragolpe subido por Griezmann que se plantó en la frontal del área grande y disparó desviado. Además, Courtois salvó su valla ante el tiro cruzado de Pavard que recibió un balón de Mbappé. También hubo una falta de Dembele sobre Pogba escorada a la derecha del área grande y el libre directo tirado por Griezmann se incrustó en la barrera. Pero Bélgica no se quedó “de brazos cruzados” y agredió al contrincante: un centro de De Bruyne – que Samuel Untiti (Man of the Match) falló en el despeje – Romelu Lukaku no lo pudo rematar (pues el balón “lo encontró” a él). Así fue la primera parte de un juego con mucho ritmo e intervenciones de mérito de Lloris y Courtois.

En el tiempo complementario, Bélgica comenzó moviendo el balón y haciéndose presente en el área francesa; pero los galos creaban las mejores ocasiones y rápidamente abrieron el marcador: Lucas Hernández se asoció con Matuidi, que sin pisar el área grande le pasó la bola a Giroud que dio la media vuelta y no pudo concretar ante el cierre de Vincent Kompany. Acto seguido, a la salida de un córner, lanzado por Griezmann, Untiti mandó la pelota al fondo de las mallas tras anticiparse en el salto a Fellaini. Ese tanto como resultado de una jugada a balón parado cambió la decoración del partido y la temperatura subió. Francia se gustaba en la cancha y tres futbolistas hicieron una bella jugada a primer toque: Hernández entregó la redonda a Matuidi, que dentro del área grande la tocó con el exterior del pie izquierdo para Mbappé y este la recibió y la prolongó de taquito fantásticamente para Giroud, que desaprovechó la oportunidad de marcar un golazo porque Dembele lo cerró a tiempo. Ese mismo jugador le cometió una falta a Matuidi y el libre directo de Griezmann fue rechazado por la defensa belga, que intentó salir al contragolpe y Hernández le hizo una falta táctica a Hazard en cancha defensiva. Bélgica estaba yéndose al ataque y Francia se defendía bien y también contragolpeaba con mucho peligro: recuperaba el balón y atacaba con velocidad con la conexión Griezmann-Mbappé que no remató bien Giroud (recibió otro “pase azucarado” del crack del PSG). Cunha mostró un par de tarjetas amarillas a Bélgica por frenar sendos contragolpes en velocidad organizados por Matuidi: Hazard y Alderweired fueron los infractores sobre la anatomía del box-to-box galo. Además, Witsel paró a Griezmann y, más adelante, chutó desde la media distancia para la defensa de Lloris. En las postrimerías, con Dries Mertens y Yannick Carrasco, Bélgica embotelló a Francia, que se convirtió en un frontón de Squash liderado por Varane y Matuidi con la ayuda de Pogba y Ngolo Kanté, que no permitieron libertades a la ofensiva belga: anularon a Lukaku, a De Bruyne y demoraron mucho en controlar a Hazard. Francia pudo sentenciar con un disparo de Corentin Tolisso a pase de Pogba, que Courtois defendió. En fin, Bélgica no le dio continuidad a la cábala “quien vence a Brasil llega a la Finalísima” ni mucho menos podrá romperla porque jugará la llamada “Final de Consolación” el sábado. De todos modos, ellos demostraron que ya no son “más rollo que película” como dice la popular canción de la Orquesta [ritmo] Dan Den. Y Francia, después de 12 años, volverá a “asaltar” el bicampeonato para embellecer su historia futbolística. Ellos no comenzaron jugando bien en la fase de grupos; pero cuando llegó el momento de “matar o morir” estuvieron a la altura de una selección de primer nivel despachando con autoridad, madurez y oficio a dos campeones [sudamericanos] del mundo y a una selección emergente y en crecimiento que parecía tener para mucho más. Por eso “digo, y repito y no es matraca mía”: ¡Chapeau pour France!

Autoría y edición

Descendencia kaqchikel y afrodescendiente. Infancia en la cuna de una organización revolucionaria. Crecida dentro de la revolución cubana.

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