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Por: Alfonso Bauer Paiz[1]

El pueblo chalchiteco, asentado en el municipio de Aguacatán (LUGAR DE ABUNDANTES AGUACATES), departamento de Huehuetenango, de prosapia náhuatl, ha sido una comunidad de milenaria tradición histórica, rebelde, pero no agresiva, (por ejemplo, en tiempos del gobierno liberal de <Justo Rufino Barrios>, se negó a ir a trabajos forzados a las fincas de café en la bocacosta del pacífico; y en el último conflicto armado, que finalizó en 1996, se opuso a que el Ejército organizara Patrullas de Autodefensa Civil (PAC). También ha sido de cultura auténtica, al punto que es una de las pocas etnias que ha logrado en gran medida que el Estado dé cumplimiento, ante su reclamo, al Acuerdo de Paz sobre Identidad y Derechos de los pueblos indígenas.

Sin embargo, como resultado de la supervivencia de antiguos localismos, los chalchitecos han padecido marginación de los aguacatecas, no obstantes que demográficamente tienen más población que cada una de las otras etnias que habitan en el municipio de Aguacatán -Quiché, aguacateca, mam, ladina-. Un ejemplo de esa práctica discriminatoria es el siguiente: los aguacatecas niegan la cultura y la existencia del idioma chalchiteco, y afirman que es sólo una variante del idioma aguacateca, algo así como si España le negara a Portugal la existencia del idioma portugués o, a su vez, Portugal desconociera la lengua de Cervantes por su parecido con el lusitano o portugués.

No obstante esa conducta poco amistosa para con los chalchitecos, éstos han actuado hermanablemente, al punto que en los eventos electorales de nivel municipal, pudiendo copar todos los cargos edilicios por su mayor población, han acostumbrado proponer a las otras etnias, incluida la aguacateca, alianzas de apertura participativa.

Es sabido que el Congreso de la República aprobó el Decreto 65-90, Ley de la Academia de las Lenguas Mayas, pero excluyó la lengua de la comunidad lingüística chalchiteca. Dicha comunidad, solidaria con la indeclinable decisión de sus patriarcales ancianos, de luchar sin desmayos por el reconocimiento de su lengua, inició la batalla desde hace trece años y, al fin, triunfó cuando el 3 de junio del presente año, los diputados, tanto del partido oficial como los de oposición, del Congreso de la República, con el voto favorable de más de las dos terceras partes del número total de dignatarios, aprobó el Decreto 24-2003, que modificó el Artículo 7 de la Ley de la Academia de las Lenguas Mayas, en el sentido de incorporar al Consejo Superior de la Academia, a los representantes titulares y suplentes de la comunidad lingüística chalchiteco, la número 22, en compañía de las achí, acateca, aguacateca, chortí, chuj, itzaj, ixil, jacalteca, cakchiquel, quiché, mam, mopán, pocomam, pocomchí, q´anjob´al, quekchí, sacapulteca, sipacapense, tectiteca, zutujil y uspanteca.

Es mi deseo dejar constancia de la muy buena impresión que me produjo la solemne segunda gran asamblea de la comunidad lingüística Chalchiteko[2] (la primera fue en 1998, exigiendo el reconocimiento de su idioma), pues los numerosos chalchitecos asistentes demostraron ser un pueblo bien organizado, que observaron durante varias horas, a pleno sol, en el estadio de Aguacatán, una actitud de madurez ciudadana y de altura cultural, con la presencia agradable de muchísimas mujeres, jóvenes, adultas y ancianas, que lucían sus elegantes y bellísimos güipiles y cortes, acompañadas las madres con sus niñas y niños, el público tuvo el placer de escuchar la música autóctona ejecutada por un conjunto de Nebaj, de moros y cristianos, así como presenciar la interpretación de la legendaria danza Tz’unum, del Colibrí.

Por último, la comunidad Chalchiteca es agradecida. Terminó su asamblea reconociendo el apoyo de las autoridades del Ejecutivo, del Congreso de la República, de la Procuraduría de Derechos Humano, de la Comisión de Descentralización, así como de tres personalidades: Ramón Vicente Ailón, dirigente chalchiteco, Dr. Augusto Willemsen Díaz, guatemalteco y connotado indigenista de gran valía nacional e internacional y Rocael Cardona, oriundo de Chalchitán y actual Director de la Comisión de Descentralización.

[1] Bauer, Paiz, Alfonso. Diario La Hora, 8 de febrero de 2005.

[2] El domingo 28 de junio se realizó la Segunda Gran Asamblea de la Comunidad Chalchiteca, para celebrar el reconocimiento de su identidad cultural y de su idioma por el Congreso de la República. (Esta es la entrada de este texto que por ser una columna de hace años suprimimos del inicio del mismo)

 

Autoría y edición

Descendencia kaqchikel y afrodescendiente. Infancia en la cuna de una organización revolucionaria. Crecida dentro de la revolución cubana.

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