La escuela de Historia se opone a cualquier esfuerzo de privatización del Patrimonio Cultural y Natural  de Guatemala

COMPARTE

Créditos: biosfera maya
Fotografía: Escuela de Historia de la USAC

La semana pasada la Escuela de Historia de la Usac se pronunció oficialmente sobre un tema tenso aunque poco mediatizado: el del manejo de la Reserva de la Biosfera Maya (RBM) y sus hallazgos arqueológicos. Esta zona es a la vez el parque natural protegido más grande del país, y un área que concentra gran cantidad de sitios arqueológicos mayas, conocidos, mapeados y excavados por generaciones de arqueólogos desde hace más de 50 años. También es una fuente de ingreso para las comunidades de la zona intermedia (Zonas de Usos Múltiples y Concesiones) tales como Uaxactún y Carmelita cuya población subsiste en base al turismo, la explotación de madera y xate.

A inicios del presente año la Fundación Pacunam (Fundación Patrimonio Cultural y Natural Maya, formada por Cementos Progreso, Banco Industrial, Cervecería Centro Americana, Blue Oíl, entre otros) dio a conocer por medio de un documental titulado “Lost Treasures of The Snake King”, transmitido en el canal National Geographic (Nat Geo), el resultado del mapeo realizado por medio de la tecnología LiDAR en sectores de la RBM, proyecto que financia enteramente. Posteriormente, durante la transmisión del documental en mención, el 6 de febrero en un canal nacional, se pudo observar un alto porcentaje de publicidad de Pacuman.

La tecnología LiDAR recoge fotografías aéreas tomadas por medio de rayos laser, que penetran la cobertura vegetal, obteniendo una cartografía muy precisa. El proyecto no solamente se enfoca en ciudades mayas, muchas de ellas ya conocidas, sino también de las zonas intermedias, agrícolas y residenciales, por lo cual se le considera como un gran aporte para la arqueología. Sin embargo, dentro del documental se indicó que el uso del LiDAR había permitido “descubrir” que las ciudades mayas eran diez veces más grandes de lo que se había pensado antes, y que esto correspondía a uno de los descubrimientos más importante jamás visto, no solo en el país sino en el mundo. Lo cual no es del todo cierto, pues si bien el uso de la tecnología LiDAR permitió detallar el conocimiento de la extensión de cada ciudad, las ciudades en mención habían sido ya descubiertas y son conocidas por los arqueólogos desde hace de décadas.

En términos de publicidad para difundir el proyecto, la inversión ha sido tal que el mismo ministro de Cultura y Deportes anunció en una entrevista publicada en Prensa Libre el 20 de febrero de 2018 : “los fondos destinados a la protección de esta inmensa cantidad de monumentos nuevos no existen”, que “no tendríamos la infraestructura ni los recursos económicos para dar cobertura a 2 mil 100 km cuadrados de selva” y que por lo tanto, “le escribir(a) (…) a las 20 universidades más prestigiosas de Estados Unidos y Europa para que sean los guardianes, que les entreguemos algunos de los sitios descubiertos a manera de concesión. Por su parte, la viceministra de Patrimonio Cultural y Natural declaró en una entrevista publicada el 21 de febrero del 2008, en el mismo medio que “se está coordinando con instituciones públicas y Pacunam un convenio marco y cartas de entendimiento para un plan de manejo de las nuevas áreas”.

De dichas declaraciones se desprende la posibilidad de dejar en manos de entidades no estatales, universidades extranjeras o empresas privadas el manejo de la RBM y del patrimonio nacional en cuestión. Las inversiones millonarias por parte de la Fundación Pacunam perfilan una estrategia para privatizar la RBM, con el fin de que sus accionistas y allegados puedan sacar provecho de los recursos que se producirían con la explotación turística de los sitios y áreas protegidas, en detrimento del ambiente y del bienestar de miles de familias. Esto podría provocar conflictividad en relación al cuidado y administración del patrimonio cultural y natural del país, en donde el Estado es el único responsable. Debemos estar atentos.

Comunicado

Autoría y edición

Descendencia kaqchikel y afrodescendiente. Infancia en la cuna de una organización revolucionaria. Crecida dentro de la revolución cubana.

COMPARTE