Marielle Franco, consejala silenciada con balas

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Créditos: marie
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Fotografía: plus.google.com

Era mujer.

Era de izquierda.

Era feminista.

Era socióloga.

Era negra.

Era lesbiana.

Se llamaba Marielle Franco, tenía 38 años, era concejala y denunciaba los crímenes de la policía militar en Río de Janeiro.

Anoche la ejecutaron. Nueve tiros le dieron, cinco directo en la cabeza.

Hoy, orita, hay marchas masivas en Río de Janeiro. Hay dolor y desesperanza.

Pasa en Brasil pero pasa, también, en toda América Latina.

¿Repudiará el gobierno argentino un asesinato que golpea aquí al lado? No tiene el pretexto de la distancia física con México, en donde los asesinatos contra defensores de derechos humanos y periodistas son récord y quedan impunes.

La reacción del gobierno argentino es improbable. Es el primero que reconoció a Temer como presidente de Brasil, apenas minutos después de consumado el golpe institucional contra Dilma Rousseff.

Y lo sigue apoyando.

Para justificarse, los funcionarios suelen decir que “confían en la solidez de las instituciones brasileñas”. Parece un chiste. Hoy, un chiste macabro.

¿Y el resto de los países latinoamericanos? Ah, sí. Seguirán denunciando a Venezuela como el malo de la (triste) película regional.

Sí, en Venezuela el gobierno persigue a opositores y hay violaciones a los derechos humanos a granel. Pero no es el único caso. México y Brasil aportan bastante lo suyo. Pero son gobiernos amigos, entonces mejor no criticarlos.

Seguimos.

Del muro de Cecilia González, periodista mexicana radicada en Argentina

Autoría y edición

Descendencia kaqchikel y afrodescendiente. Infancia en la cuna de una organización revolucionaria. Crecida dentro de la revolución cubana.

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