El pescador Carlos Maaz fue asesinado hace casi un año y su esposa espera justicia

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Créditos: carlos maaz
Tiempo de lectura: 2 minutos

Texto y fotografía: Jerson Xitumul Morales

Han pasado 10 meses después del desalojo extrajudicial en donde murió Carlos Maaz, este fue ordenado como respuesta a las demandas de La Gremial de Pescadores por el alto grado de contaminación del lago de Izabal.

La tarde del miércoles 27 de mayo se tiñó de luto para la familia Coc Maaz y para la Gremial de Pescadores, que solo esperaban el resultado de parte de las autoridades de gobierno (análisis de las aguas del lago de Izabal), estudio de impacto ambiental y la verificación del cumplimiento previo a operar, según el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Pero esa respuesta jamás llegó, jamás se notificó; la gremial con todos sus miembros esperaron con el deseo de tener dicho informe en manos y la certeza de los resultados.

Después de más de 6 horas de espera, los miembros de la gremial deciden nuevamente manifestarse de forma pacífica el 27 de mayo, lo cual no fue bien visto por las autoridades, quienes reprimiendo la lucha campesina enviaron antimotines y agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) a desalojar sin orden judicial; dejando como resultado, muchas personas heridas, cinco órdenes de captura y la muerte de Carlos Maaz.

La espera por justicia ha sido dura y triste nos comenta Cristina, “Espero que el Estado se haga responsable de la muerte de mi esposo, ya que con la muerte de él son varias las vidas que esta empresa procesadora de níquel ha cobrado a gente que solo clama defensa de su territorio, defensa a la vida, el cese a la depredación de bosques, y la defensa del lago de Izabal, del cual dependen la mayoría de familias estoreñas”.

“Mi vida sin Carlos ya no es igual, soy madre soltera, víctima de una empresa transnacional que sólo arrebató la vida de mi esposo, la felicidad de mi hijo, el futuro de mi familia se torna gris. Espero tener la suficiente fuerza para seguir la idea de Carlos de proteger el lago de Izabal, ya que él decía si no cuidamos el lago, él que nos da nuestro sustento diario, que será de mi hijo al crecer, espero con esa misma ilusión exigir justicia porque  la vida no se apaga así por así”. Concluye.

 

Autoría y edición

Descendencia kaqchikel y afrodescendiente. Infancia en la cuna de una organización revolucionaria. Crecida dentro de la revolución cubana.

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