El Legado del Comandante Hugo Chávez Frías, la nueva ofensiva imperial y los retos de la Patria Grande

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Créditos: chávez
Fotografía: republica.com.uy

Por:Simona V. Yagenova[1]

“Los pueblos que no se conocen han de darse prisa por conocerse, como quienes van a pelear juntos… los árboles se han de poner en fila para que no pase el gigante de las siete leguas. Es la hora del recuento y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado como la plata en las raíces de los Andes”. José Marti´

Todo lo que es revolucionario, lo que enseña, lo que trata de guiar, lleno de luz y de conciencia, de claridad y de belleza, a los hombres y a los pueblos a mejores destinos, hacia más altas cumbres del pensamiento, de la vida y de la justicia, encuentra la reprobación más encarnizada del imperialismo; Fidel Castro Ruz

El Comandante Eterno Hugo Chávez Frías dijo alguna vez que “No habrá verdadera Revolución si no tocamos la fibra moral de la nación, para elevarla hasta lo más sublime del ser humano”.

Chávez era un hombre con una extraordinaria capacidad de amar, amó  a su pueblo, su patria y la humanidad entera. Un hombre que entendía la importancia de la historia y de los tiempos. Un hombre que se atrevió a trastocar el tiempo de la dominación imperial y del capital, resquebrajando las inercias, el servilismo, y el pesimismo.

En el Libro Azul, Chávez recupera el carácter socio-histórico del ser venezolano, tejiendo y articulando los aportes  forjados en batallas históricas de Simón Rodríguez, de Bolívar y Ezquiel Zamora como base, las tres raíces, de un nuevo proyecto de liberación nacional, que abriría la historia del pasado hacia el futuro, rompiendo con la cosificación de un pasado inmóvil y encerrado en sí mismo, resinificándolo, actualizándolo y convirtiéndolo en una estrategia de transformación que ha buscada nada más ni menos viabilizar las lecciones de Bolívar, “la necesidad de socavar el derruido andamiaje” de un modelo de Estado y sociedad, para que el pueblo venezolano irrumpiera como gigante para forjar un nuevo destino de liberación.

Chávez interpela críticamente el pasado para nutrir la estrategia revolucionaria del presente. En el prologo al Libro Azul,  Nicolás Maduro expresó que:

Chávez fue un auténtico maestro, un inigualable pedagogo, a la hora de mostrarnos la necesidad urgente e irrenunciable de hacer cuerpo y conciencia de nuestra historia, de sentirnos y sabernos herederos y herederas, continuadores y continuadoras de todas nuestras luchas. Gracias a sus enseñanzas, el Libertador, el Maestro y el General del Pueblo Soberano se convirtieron en nuestros grandes y ejemplares contemporáneos; los puso literalmente a batallar con nosotros en nuestro tiempo. Chávez nos puso en la realidad, y para ponernos en la realidad, nos abrió las sendas perdidas de la memoria histórica, de su potencia y de su potencialidad; nos convocó a buscar y encontrar los códigos que nos dan sentido y razón como venezolanas y venezolanos.[2]

Luis Bonilla-Molina en el texto El Legado de Chávez, decía que:

Pero el Presidente Chávez siempre articuló su política con la teoría. Su obra es también un discurso asentado en la historia, en clásicos recurrentes y en nuevos referentes que convirtió en clásicos, en las fuentes tradicionales de la izquierda y en el mandato claro y rotundo de Simón Rodríguez de inventar para no errar. El pensamiento del Presidente Chávez caminó al lado de las necesidades de emancipación de Venezuela y de América Latina. Un pensamiento para la acción, que conectó con las corrientes profundas de Nuestramérica, que pensó e hizo con Bolívar y Sandino, con el Negro Camejo y Salvador Allende, con el Che y con Artigas, con Miranda y los republicanos anarquistas, con Zamora y Rodríguez, con Sucre y Marti, con la América india, negra y europea que se sabía mestiza pero quería recuperar sus orígenes tantas veces negados y ocultados. El legado de Chávez es una ventana abierta al futuro.[…]. Pero el pueblo, que sabe que Chávez nunca le falló, va a reclamar el verdadero legado del Presidente: el que profundice en el poder popular, en el socialismo bolivariano, en la superación del Estado burgués y la construcción del Estado comunal.Un legado, además, acompañado de la alegría, de la valentía, de la humildad y del respeto hacia los que caminan más despacio.[3]

La concepción de la praxis en Chávez, combinando historia, teoría y práctica política transformada se construyó en un diálogo permanente con su pueblo, que permitió en tan poco tiempo construir un proyecto revolucionario, popular, profundamente democrático, antiimperialista y socialista. Decía el Comandante Chávez:

No es lo mismo  hablar de revolución democrática que de democracia revolucionaria. El primer concepto tiene un freno conservador; el segundo es liberador.

Aquí estoy parado firme. Mándeme el pueblo, que yo sabré obedecer. Soldado soy del pueblo, ustedes son mi jefe.

Chávez se convirtió en pueblo y el pueblo reencarnó mil veces a Chavéz, en un proceso revolucionario dinámico, creativo, que batalla todos los días frente a los obstáculos y la ofensiva imperial, que crece en medio de la adversidad, que se fortalece mediante el debate, el diálogo, la crítica y autocrítica, y  en los sueños y acción política  de las y los venezolanos para garantizar la independencia, libertad, justicia y poder popular.

Fue el Comandante Chávez, profundo conocedor de nuestra historia y del legado  filosófico-político de los libertadores, de la dinámica geopolítica mundial y de la importancia que dentro de este marco juega América Latina y el Caribe, quien sentó una nueva plataforma estratégica de integración regional, impulsó la cooperación sur-sur y aportó indudablemente al impulso de la constitución de un Mundo Multipolar frente a la agresiva expansión mundial de la política imperial. Logró mediante una diplomacia y fineza política tejer los hilos que han permitido el reencuentro entre los países latinoamericanos y del Caribe.

Desde allí, América Latina comenzó a cambiar; se obtuvieron victorias políticas de partidos y movimientos sociopolíticos de izquierda que hoy gobiernan la mayoría de los países de nuestra región,  se construyó el ALBA, UNASUR, la CELAC, Petrocaribe, dándole impulso a la integración horizontal y solidaria y se convirtió un motor de construcción de alternativas  y de debate en torno a la construcción de un sistema-mundo distinto.

Los movimientos sociales y pueblos quienes habían enfrentado las nefastas dictaduras y políticas neoliberales en el subcontinente sin duda alguna sembraron el terreno y fueron participes directos de estos cambios políticos. Se recuperó el pensamiento crítico latinoamericano, así como los aportes de los pueblos originarios, el movimiento ecologista y del movimiento de mujeres al debate sobre las alternativas sistémicas como el  ecosocialismo, el Buen Vivir, el Sumak Kawsay,  el Utz k’aslemal.

Esto permitió robustecer la batalla ideológica-política frente al modelo hegemónico favorecido por la creación de Telesur, que hoy se ha convertido en una fuente de información-formación para millones de hombres y mujeres en el mundo entero; así como posicionar a América Latina como un bloque de países a favor de la paz mundial, en defensa de la autodeterminación de los pueblos y en contra de la política del bloqueo en contra de la hermana República de Cuba.

La Revolución Bolivariana trajo consigo un cambio radical para Venezuela que transitó de un país subordinado a los intereses geoestratégicos del imperio, con inaceptables niveles de pobreza y desigualdad y recursos petroleros en manos de empresas transnacionales a un ejemplo y luz para América Latina y el mundo entero.

Se eliminó el analfabetismo, se produjo una significativa reducción de la pobreza, se incrementó el autoabastecimiento en la producción de alimentos a se garantizó el acceso a la educación, la salud, se construyeron más de 2 millones de viviendas, se ha dignificado a la clase trabajadora venezolana, a las mujeres, personas de terceras edad y la juventud.

De igual importancia han sido los logros en la promoción del arte, el garantizar el acceso a la educación universitaria y la cultura, la recuperación del pensamiento crítico latinoamericano tan necesario para la batalla ideológica política, y los avances significativos en la equidad de género, el cumplimiento de los derechos de los pueblos originarios y afrodescendientes y el combate a la discriminación como política de Estado.

Se ha recuperado el papel del Estado como ente rector de las políticas nacionales desde la perspectiva socialista y humanista, y construido un tejido socio-organizativo popular, revolucionario, profundamente democrático que no permitirá nunca un retorno al entreguismo, a la subordinación imperial o restauración del orden oligárquico burgués. Se ganaron legítimamente 22 procesos electorales que se constituyeron en las sucesivas derrotas políticas de la nefasta derecha venezolana.

Fidel en una columna titulado “La genialidad de Chávez” expresó: En el escenario de Venezuela se libra hoy un gran combate. Los enemigos internos y externos de la revolución prefieren el caos, como afirma Chávez, antes que el desarrollo justo, ordenado y pacífico del país. Promover una Revolución profunda no era tarea fácil en Venezuela, un país de gloriosa historia, pero inmensamente rico en recursos de vital necesidad para las potencias imperialistas que han trazado y aún trazan pautas en el mundo. (…)Venezuela constituye un brillante ejemplo del rol teórico y práctico que los militares revolucionarios pueden desempeñar en la lucha por la independencia de nuestros pueblos, como ya lo hicieron hace dos siglos bajo la genial dirección de Simón Bolívar.

II. La Revolución Bolivariana y las amenazas contra la Patria Grande

Tenemos mucho que agradecer al presidente obrero Nicolás Maduro y el bravo pueblo revolucionario venezolano, quienes con valentía, paciencia, e inclaudicable  compromiso de defender y profundizar el proceso revolucionario bolivariana, se enfrentan  a la más feroz  agresión internacional, que tiene un único fin: derrotar a la revolución, apropiarse de los bienes naturales y estratégicos,  crear una narrativa que justifique ante la ciudadanía mundial, una intervención militar que instaura una violenta contrarrevolución, y enterrar la posibilidad a corto plazo que los pueblos del mundo puedan avanzar por el camino de la liberación y autodeterminación.

La Revolución Bolivariana, por su importancia simbólica, por su profundo carácter democrático, por los significativos logros económicos sociales, por haberse convertido en el faro de una nueva ola antiimperialista de la Patria Grande, y porque ha sabido revitalizar el sueño de una nueva etapa de liberación de la nuestra América, es considerado una amenaza directa para esta nueva etapa de dominación imperial.

Venezuela se sitúa hoy en el centro de la batalla contra los poderes globales, el capital transnacional, el imperio y sus vergonzosos y serviles súbditos regionales, en un contexto geoestratégico global de profunda tensión, crisis y reacomodos, pero de profundización del modelo hegemónico. La falta de correlación mundial de las fuerzas democráticas, revolucionarias y emancipatorias para redireccionar el destino de la humanidad hacia otro modelo, le otorga aún suficiente capacidad de maniobra a estos poderes globales para dar pasos más contundentes en su afán de re-colonización de nuestros territorios estratégicos.

Solo así se puede entender, la complejidad y densidad de la estrategia de guerra permanente que se ha lanzado contra el gobierno revolucionario de Nicolás Maduro. La escalada actual, en respuesta a la decisión de impulsar una nueva constituyente que permitirá profundizar el proceso revolucionario, potenciar el poder popular y derrotar los intentos golpistas de la derecha, permite identificar con precisión los actores y su modus operando, así como los planos tácticos de esta estrategia de guerra no convencional.

La Revolución Bolivariana de Venezuela, no solamente ha enfrentado exitosamente una trama golpista compleja, multidimensional y global; derrotó políticamente a la oposición en tres procesos electorales recientes y desactivó a los grupos armados violentos; mantuvo la inversión social en beneficio de la clase trabajadora a pesar de la guerra económica; inició un proceso constituyente para profundizar el proceso revolucionario e involucrar a la población en el debate y las propuestas;  enfrentó con dignidad y derrotó la maniobra conspirativa-golpista de la OEA, destacó  en el escenario internacional mediante una brillante diplomacia bolivariana en el seno de la ONU, en el MNOAL, en la OPEP, en ALBA,CELAC, y en las relaciones bilaterales de importancia estratégica. Venezuela, indudablemente, constituye un ejemplo a seguir, y demuestra lo que es posible cuando haya una conducción política impecable, disciplina militante, claridad estratégica y una base filosófica-política revolucionaria.

Durante esta ya prolongada batalla, nutrida por la experiencia cubana y latinoamericana, la Revolución Bolivariana nos aporta importantes aprendizajes, vitales para el nuevo ciclo de lucha revolucionario de nuestra Patria Grande.

a) La importancia del blindaje jurídico-político constitucional que imposibilita la pérdida de derechos conquistados y dificulta que fuerzas de oposición al proceso revolucionario puedan boicotear o revertir el proceso;

b) La movilización permanente del pueblo en defensa del proceso revolucionario como parte de una estrategia organizativa-política del pueblo convertido en sujeto de transformación, emancipación y guardián del proceso.

c) La creación de una fuerza armada comprometida con la revolución, su base ideológica política y que se convierta en un escudo protector ante la agresión interna y externa; una fuerza armada no apolítica sino una parte consustancial del sujeto político revolucionario.

d) Una estrategia internacional amplia, tácticamente flexible pero coherente con los principios antiimperialistas, de la solidaridad activa y de la conformación de un mundo multipolar, un despliegue político en los escenarios estratégicos internacionales para crear muros de contención ante el intervencionismo y agresiones imperiales.

e) La movilización permanente de la solidaridad internacional en todos los espacios y medios posibles, para romper el cerco informativo, movilizar conciencias y soportes políticos.

f) El compartir los aprendizajes de los logros y dificultades que se han enfrentado en la construcción del proceso revolucionario, y su defensa ante la agresión internacional y nacional.

g) El despliegue de la estrategia de guerra no convencional contra Venezuela, enfrentado exitosamente hasta el momento, nos ha permitido aproximarnos a como se opera la estrategia de cuarta y quinta generación, nos permite comprender su complejidad y los retos que enfrentamos para derrotarla ahora y en el futuro. Nos permite prepararnos mejor

h) El permanente intercambio con los movimientos sociales e intelectuales del mundo para analizar determinados problemáticas, buscar soluciones y enfrentar los profundos y enormes retos propios de un proceso revolucionario de esta naturaleza.

El bravo pueblo y gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, han demostrado al mundo su compromiso con la paz, su dignidad, su coherencia e infranqueable compromiso con la profundización del proceso revolucionario, y compromiso con la  necesaria refundación del orden mundial, desde una perspectiva de profundo amor a la humanidad.

El Comandante Supremo Hugo Chávez, sin duda alguna, se siente orgulloso de su pueblo, y desde el lugar donde se encuentra, le sonríe con una mirada de complicidad.

Los potenciales impactos de la contraofensiva están a la vista y trascienden por mucho las fronteras de la Patria Grande.

a) El debilitamiento del ALBA, CELAC. UNASUR y con ello los procesos de integración regional claves para enfrentar la intervención imperial, los planes de despojo del capital transnacional y resquebrajar los avances en la reconstitución de la patria grande como una zona de paz,cooperación solidaria, así como impulso al debate y construcción de un nuevo orden mundial y alternativas sistémicas.

b) Mayores retrocesos en los esfuerzos por constituir un mundo multipolar y por ende favorecer la expansión de control territorial de los EEUU mediante la ampliación de bases militares en los lugares donde se ubican los recursos estratégicos( petróleo, agua, minerales, etc.).

c) Potenciar procesos contra-revolucionarios que desestructuran los avances, e instauran un nuevo periodo de oscurantismo conservador;

d) Abre el enorme riesgo de que América latina y el Caribe se conviertan en un teatro de operaciones bélicas con sus respectivas secuelas humanas y ambientales.

Pero no hay equivocarse, el tejido socio-político que se construyó durante los últimos 16 años tanto en el plano regional como al interior de cada uno los países no es el mismo que hace 30 años al inicio de la ofensiva neoliberal.  Desde los pueblos, movimientos y expresiones de las izquierdas se han tejido una memoria común de los agravios imperiales, del saqueo transnacional, de las rebeliones y revoluciones, de las derrotas y victorias; se ha construido pensamiento crítico, perspectivas estratégica de cambio social, agendas comunes, actualizando una rebeldía histórica propia de los pueblos de nuestra Patria Grande, que no se doblegará tan fácilmente ante las gastadas recetas de una cada vez más criminal y corrupta derecha latinoamericana.

Esta nueva ofensiva, enfrenta entonces a pueblos que están dispuestos a librar la batalla en defensa de la Patria Grande, en defensa de la vida y futuro de la humanidad.

Hemos recorrido un largo camino para lograr la liberación de nuestros pueblos. El siglo XXI nos ofrece la oportunidad para profundizar y trascender lo aprendido desde hace tanto.

a) Hemos aprendido de que dentro del marco del capitalismo no hay salida y futuro para la humanidad, y que hoy como nunca es necesario dar pasos claros y decididos hacia una nuevo modelo civilizatorio:

b) Hemos aprendido que recuperar la economía de las garras de las empresas transnacionales mediante proceso de nacionalización, ensancha la soberanía y nutre los presupuestos nacionales en pro de políticas de inversión social o desarrollo;

c) Hemos aprendido que la socialización de los medios de producción, la diversificación productiva, y hacer partícipe al pueblo en las decisiones económicas, dignificando a la clase trabajadora, es un requisito clave para combatir la desigualdad, la sobreexplotación y subordinación política a los poderes oligárquicos. Hemos aprendido que es necesario crear poder popular territorial, la autogestión productiva y alimentaria, la agroecología, abandonar el modelo rentista y extractivista, así como crear circuitos productivos y de comercialización horizontales populares desde abajo para desplazar a los monopolios y las transnacionales.  Hemos aprendido que el boicot y des-inversión económico es una herramienta eficaz en contra del capital y las empresas.

a) Hemos aprendido que si es posible erradicar la pobreza, el analfabetismo, las enfermedades prevenibles y mejorar las condiciones materiales de nuestros pueblos mediante políticas sociales progresivas; y que éstas deben estar acompañadas de poder real de decisión e intensas batallas ideológicas –políticas.

b) Hemos aprendido que existen distintas formas y ámbitos donde impulsar las transformaciones, y estas se deben combinar dialécticamente en torno a un objetivo común. Esto implica confrontar las perspectivas cosificadas sobre el sujeto y la vía de la liberación o emancipación social de nuestros pueblos.

c) Hemos aprendido que dentro de marco de la democracia burguesa puedan existir oportunidades para una transición reformista, pero éstas más temprano que tarde sucumben ante la capacidad de maniobra de la clase dominante, si no se radicalizan dialécticamente las estrategias.

d) Hemos aprendido que la democracia no es una categoría cerrada, sino una permanente dinámica socio-política que traslada y potencia el poder de participación y decisión de los pueblos y debe desmontar, necesariamente, las relaciones patriarcales, clasistas, racistas y mercantilizadas.

e) Hemos aprendido que el sistema actual de dominación es muy complejo y requiere un abordaje que corresponde a su nivel de complejidad. Esto implica desconexión individual y colectiva de los mecanismos reproductores de este sistema, sean en el ámbito ideológico, político, económico y socio-cultural, subvirtiendo la hegemonía dominante en un permanente proceso de de-construcción de lo existente y re-construcción en dirección de la liberación y  las alternativas sistémicas.

f) Hemos aprendido que la lucha por un nuevo modelo civilizatorio y socialista tiene que ser necesariamente global y articulado, y que en esta dirección deben darse pasos mucho más claros y contundentes.

La batalla por la Patria Grande, la libren millones de hombres y mujeres latinoamericanos y caribeños, quienes desde sus trincheras y micro-espacios de vida cotidiana, luchan en defensa de la vida, los bienes naturales, la memoria histórica, los derechos individuales y colectivos, la justicia, la equidad, y en contra del saqueo, la explotación y la intervención imperial.

Es necesario desde todos los espacios y territorios: profundizar y ampliar la batalla ideológica-política, como ya lo decía Fidel, canalizar los saberes y prácticas contra hegemónicos hacia nuevas formas de ejercicio del poder popular que permita dar pasos contundentes hacia la emancipación, descolonización, despatriarcalización y desmercantilización   de las prácticas socio-culturales y políticas; y permitir la de confluencia colectiva hacia un nuevo modelo civilizatorio global de liberación.

Exige una mejor comprensión de los mecanismos de reproducción del sistema de dominación existente y el diseño de estrategias adecuadas que los enfrentan en su complejidad en los distintos ámbitos y niveles;  demanda mayor eficacia en la batalla ideológica política, requiere de la definición de una estrategia política-organizativa que permita encausar la rebeldía de nuestros pueblos hacia una nueva etapa revolucionaria, antiimperialista y socialista. En el contexto mundo actual, en la que se agrede los pueblos sin piedad, enfrentar al capital, a la política mercantilizada, al poder corporativo y al imperialismo es una responsabilidad histórica que debe impulsarse sin titubeos, pragmatismos políticos, ni fundamentalismos. Es finalmente el reto de retomar el camino de una revolución mundial.

El centro de la batalla por la Patria Grande y la Humanidad entera, se concentra  hoy en la República Bolivariana de Venezuela, y los pueblos le decimos. Qué Viva el Comandante Eterno Hugo Chávez ¡Qué Viva Nicolás Maduro! ¡Presentes compañeros y compañeras su lucha es nuestra lucha!  ¡A Vencer y rendirnos Jamás! ¡Hasta la Victoria Siempre!. ¡Venceremos.!

5 de marzo 2018

[1] Profesora e investigadora universitaria e integrante de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad.

[2] Hugo Chávez Frias, El Libro Azul, prologo Nicolás Maduro Moros, Ediciones  Correo del Orinoco, p.22 ,2nda edición, 2013, Venezuela

[3] Luis Bonilla-Molina,El Legado de Chávez:Reflexiones desde el pensamiento crítico, Centro Internacional Miranda,p. 12, Venezuela 2013

Autoría y edición

Descendencia kaqchikel y afrodescendiente. Infancia en la cuna de una organización revolucionaria. Crecida dentro de la revolución cubana.

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