Los mayas y la increíble irresponsabilidad de Natgeo

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Créditos: ciudad maya
Fotografía: ngenespanol.com. Jimmy Baum

Por: Edgar Ruano

El programa televisivo que presentó el documental sobre el uso de tecnología de punta para descubrir ciudades enteras mayas cubiertas ahora por el manto de la selva tropical, ha impactado enormemente a buena parte de los guatemaltecos que lo vieron. No es para menos, vastas zonas del territorio ahora conocido como Petén estuvieron habitadas por la población maya que edificó, construyó y vivió su esplendor en ellas. Lo más impresionante es que se ha revelado que lo hasta ahora conocido sobre los asentamientos mayas en el territorio guatemalteco apenas es una pequeña fracción de lo que parece  que realmente fue.

Sin embargo, pasada la estupefacción, queda un sabor amargo. El enfoque sensacionalista, casi hollywoodense al estilo de Jurassic Park. “Asombroso”, “mundo perdido”, “mundo misterioso”, “sacrificios humanos para la continuidad de la vida”, todo debajo de la “jungle”. Ohh. Pero esto sería lo de menos. Uno de los problemas es que aparentemente todo se hizo sin que el Instituto de Antropología e Historia (IDAEH) diera alguna autorización y si lo hizo ¿por qué no se mencionó? y ¿Por qué el silencio del IDAEH?

Irresponsablemente se dieron a conocer las coordenadas de todo ese vasto territorio en donde están los vestigios y sitios arqueológicos, sin detenerse a pensar en los saqueadores, tanto individuales, como en bandas organizadas de traficantes de objetos arqueológicos y artísticos. ¿Qué van a hacer ahora el Ejército y la Policía Nacional Civil para proteger ese patrimonio? ¿Tiene capacidad el Estado guatemalteco para proteger ese  patrimonio?

En otra dirección, no menos preocupante, el documental de Natgeo se dio a conocer en el mundo entero. Las grandes cadenas hoteleras y el gran negocio transnacional del turismo han sido enterados y no es descabellado pensar que se están relamiendo con las ganas de venir a invertir en el mundo perdido de la “más misteriosa civilización antigua”.

Hay que pensar, por otra parte, que las ciudades mayas están ahora en un territorio que es también un patrimonio verde, la selva tropical. Y para el rescate de lo que queda de esa gran civilización hay que combinar medidas y métodos que respeten ese mar verde que también es un patrimonio del país. En todo eso deben reflexionar las autoridades respectivas y no solamente dejarse marear con ese gran “descubrimiento”. Lo mismo puede decirse sobre los mass media que se han prestado a semejante show.

National Geographic, venerable organización que ha liderado la exploración científica del planeta, ha actuado en este caso muy irresponsablemente con los intereses del país y todo por un afán sensacionalista. Los mismos arqueólogos, muy profesionales sin lugar a dudas, han caído en esa trampa. El trabajo de años que uno de ellos está llevando a cabo en Holmul, callada la boca, es más meritorio que ese lanzamiento al mundo de la civilización más “asombrosa” o para decir lo menos, así es como se trabaja en bien del país y de la misma cultura maya hoy tan viva como cuando el Petén era un hervidero de pueblos y ciudades.

Autoría y edición

Descendencia kaqchikel y afrodescendiente. Infancia en la cuna de una organización revolucionaria. Crecida dentro de la revolución cubana.

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