Algunos aportes desde el anarquismo sobre la prisión política

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Créditos: maría choc steff
Imagen: Stef Arreaga

Por: Festivales Solidarios

En cuanto existan privilegios y privilegiados habrá desigualdad social y mientras exista desigualdad social, la lucha en contra de ella continuará brotando desde los campos y las ciudades. Y a la lucha y organización el Poder siempre opondrá mecanismos como la prisión para exterminarla. No se puede entender la prisión, política o social, sin el capitalismo, la dominación y la explotación y para acabar con ella, es necesario también acabar con las relaciones sociales que permiten la reproducción del sistema.

La lucha contra la prisión política debe ser también la lucha en contra del capital. Debemos entender y practicar, la solidaridad como un eje integral de la lucha contra el capitalismo y su explotación. Pensamos que la solidaridad con perspectiva anticapitalista debe de alejarse de falsos debates entre Inocencia o culpabilidad, pues esto fortalece el discurso del Poder.

Al respecto, nos queda claro que la cárcel, y el sistema carcelario en su totalidad, son una institución dirigida a romper individuos, voluntades, lasos sociales, generar individuos dóciles al poder y al sistema, intenta acostumbrar a los y las presas, y con ellas a la población en general, a que el poder está ahí, que es necesario, y temible, ante el cual hay que sojuzgarse, y cuando se pueda, sojuzgar al otro y la otra. Es una institución basada en la dominación institucional, jurídica, policiaca, e individual, que se basa en generar miedo al castigo, miedo a romper las reglas establecidas por el sistema, miedo a romper con el poder político, económico, cultural y social y con sus dinámicas.

Michel Foucault afirma que: “el sistema de la prisión, quiero decir, de la prisión represiva, de la prisión como castigo, fue establecido tardíamente, prácticamente al fin del siglo XVIII. Antes de esa fecha la prisión no era un castigo legal: Se aprisionaba a las personas simplemente para retenerlas antes de procesarlas, y no para castigarlas, salvo casos excepcionales. Bien, se crean las prisiones, como sistema de represión, afirmándose lo siguiente: la prisión va a ser un sistema de reeducación de los criminales. Después de una estadía en la prisión, gracias a una domesticación de tipo militar y escolar, vamos a poder transformar a un delincuente en un individuo obediente a las leyes”.

Ante una institución con tales objetivos (destruir las voluntades de los individuos, comunidades y sociedades), a nosotros, nos toca hacerle frente por medio de la solidaridad, la cual es un deber como compañeros, compañeras, pero también una herramienta, mediante la cual, poder aminorar los efectos que la cárcel busca generar en los individuos, mediante la cual, podemos contrarrestar ese miedo, esa pretensión de arrebatar voluntades. Con nuestra solidaridad, rompemos esos muros grises, aunque sea a un nivel simbólico, contrarrestando ese aislamiento y miedo que la cárcel implica.

De tal cuenta también es importante el papel de los medios alternativos y no oficiales de comunicación, porque es así, como desde estos espacios la comunicación solidaria fluye a través de distintos canales (internet, radios comunitarias, revistas comunitarias, etc.) para que la palabra y la oralidad de los pueblos sean escuchadas y sean diseminadas.

Los periodistas no deben estar en prisión, no porque sean inocentes, sino porque las prisiones no deben de existir. Y es por lo anterior que decimos y gritamos: ¡libertad para María Choc! ¡No se calla la verdad encerrando a periodistas!

Autoría y edición

Descendencia kaqchikel y afrodescendiente. Infancia en la cuna de una organización revolucionaria. Crecida dentro de la revolución cubana.

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