octubre 3, 2017

El 4 de octubre no se olvida, memoria desde el arte

Tiempo de lectura: 3 minutos Texto e ilustraciones: Festivales solidarios Fotografías: Andrea Ixchíu Como colectivo de artistas indígenas y mestizos,  Festivales solidarios conscientes de la realidad  y la historia violenta, sangrienta y racista de este  país,  lanzamos la  campaña “4 de Octubre no se olvida” en solidaridad con las familias de los masacrados y con las comunidades del pueblo indígena de Totonicapán. La masacre del 4 de octubre en la cumbre de Alaska Totonicapán, ocurrió hace5 años, y marcaron la historia reciente del país, al ser la primera masacre después

¿Por qué nos masacraron el cuatro de octubre de 2012?

Tiempo de lectura: 5 minutos A la memoria de nuestros muertos del 4 de octubre en Chuimeq’ena’ y del 20 de septiembre en San Juan Sacatepéquez. Por: Gladys Tzul Tzul[1] Fotografías: Quimy De León / Nelton Rivera Porque con ustedes viviremos ¿Por qué? Si es sabido popularmente que cuando las comunidades de Chuimeq’ena’ (Totonicapán) se manifiestan nunca lo hacen armadas. ¿Por qué disparar más de 108 casquillos y lanzar más 90 bombas lacrimógenas a mujeres, hombres y niños que estaban almorzando?. ¿Por qué insisten en usar su razón genocida contra

España primitiva, ni nación, ni democracia

Tiempo de lectura: 3 minutos   Por: Ollantay Itzamná La península ibérica, desde tiempos inmemoriales estuvo habitada por un “archipiélago” de tribus (condados) que se guerreaban entre sí, pero que se agrupaban, por momentos, bajo el mando de algún Rey militar para combatir a enemigos comunes. Por intereses de subsistencia, desde el siglo XII, para hacer frente al panexpansionismo musulmán, paulatinamente los caudillos de dichas tribus fueron intercambiando a sus hijas para sellar “pactos políticos”. Fue lo que ocurrió con el pacto Catalunya-Aragón, origen de la actual “unión” que no

Diputados le dan la espalda a las 45,000 personas desaparecidas

Tiempo de lectura: 2 minutos   Texto y fotografías: Juan Calles En los pasillos del Palacio Legislativo el ajetreo era evidente, lo empleado uniformados y presurosos corrían de un lado a otro haciendo fotocopias, sirviendo café, buscando a los asesores. Los empleados de seguridad nos miraban con desconfianza, los periodistas desparramados sobre los sillones en una sala de espera chateaban o hacían bromas entre ellos, indiferentes a lo que sucedía a su rededor. En la agenda, el Grupo de Trabajo contra la Desaparición Forzada (GTDF) ocupaba el tercer punto, sin