Pregunten a una anciana que las ha hecho felices

COMPARTE

Créditos: anciana 1
Ilustración Johanna López
Ilustración Johanna López

Por: Patricia Cortez Bendfeldt.

No les van a decir que sus hijos, porque “ya se fueron” o “no salieron como esperaba” o “ya no la visitan” o “están haciendo sus vidas”.

No les va a decir que su marido, porque recordará lo bonito, pero también recordará lo duro y complejo que fue todo el proceso de vivir con otra persona.

Les contará cosas como “yo cantaba bonito, pero tuve que dejarlo cuando nacieron mis hijos”

“yo quería viajar, pero vinieron los niños y ya no se pudo”.

O actualmente “yo me fui de viaje en cuanto los niños ya no me necesitaron, que vean ellos como construyen su herencia”.

En las historias de mujeres ancianas que se dedicaron a su marido y a sus hijos hay mucha renuncia, mucho “hubiera” y aunque se nombran a sí mismas felices siempre tienen esos espacios donde quisieran haber hecho cosas por sí mismas.

Ahora, pregunten a un anciano que los ha hecho felices y les contará maravillas, las “muchas mujeres que amó”, las veces que le ganó la partida a la vida y a la muerte, los viajes por trabajo o placer, los logros pequeños o grandes en el trabajo o en los estudios. No les hablará de su esposa, No les hablará demasiado de sus hijos.

Yo sé que la sociedad nos ha dicho que las mujeres debemos desear “ser amadas” pero al final nos vendemos la ilusión de serlo, ni el esposo ni los hijos llenarán ese vacío de vida que nos negamos por “ser buenas”. Ese vació que no escuchamos en las historias de hombres ancianos que vencieron, lucharon y amaron plenamente

Autoría y edición

Director de Investigación en | Web

Historiador y foto periodista, fundador de Prensa Comunitaria y miembro del equipo de investigación Green Blood y Colibrí Zurdo. Columnista en desInformémonos México #Periodismo #PrensaComunitaria #Investigación

COMPARTE