Niños sin escuela en Ixcán desde hace tres años

COMPARTE

Créditos: escuela1

escuela1

Texto y fotografías: Joel Pérez

Todo cambió para un grupo de niños de la aldea San Antonio Chiquito,  en el municipio de Ixcán, Quiché el 13 de marzo de 2014, cuando un gran ruido se oyó en la oscuridad y toda la tierra tembló. el reloj marcaba las 3  la mañana aproximadamente.

 No era nada fácil creer lo que había pasado, cuando entre la penumbra y con linternas, los pobladores de la aldea San Antonio Chiquito, veían como la tierra se desfiguraba y se hundía, jalando con lo que podían,  ellos salían corriendo para salvar sus vidas.

La noticia le dio vuelta al mundo y la ayuda en ese entonces se hizo presente, víveres, ropa y mucho más, pasó la tormenta y todo quedó en el olvido, todo quedó en promesas.

La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres Conred-  declaró que el lugar era inhabitable en un 90 por ciento debido al hundimiento del cerro Chajul.

Las familias se vieron obligadas a salir del lugar para preservar sus vidas. En ese entonces gobernación departamental de El Quiché, y la Conred les ofrecieron a los pobladores la reconstrucción de la aldea, la implementación de agua potable, puesto de salud y una nueva escuela  de  forma inmediata, pero todo quedó en falsas promesas.

Actualmente más de 200 alumnos y alumnas maya hablantes Q’eqchi’ reciben clases en una galería rústica, la cual ha sido reconstruida en dos ocasiones por los mismos comunitarios, y lo peor de todo es la falta de escritorios y pizarrones, según uno de los 5 docentes que atienden a los escolares.

Un padre de familia enfatiza que en dos oportunidades se han entregado solicitudes a los encargados de la educación en el municipio porque les preocupa la situación de sus hijos, pero en ningún momento han recibido algún tipo de ayuda, ni para la escuela, mucho menos para otros proyectos.

Autoría y edición

Descendencia kaqchikel y afrodescendiente. Infancia en la cuna de una organización revolucionaria. Crecida dentro de la revolución cubana.

COMPARTE