Gracias Fidel, gracias Cuba

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Texto: Marta Karina Fuentes Kemp

Fotografía: Jorge Luis Álvarez

Viernes 25 de noviembre, suena el teléfono y entre llantos oigo, murió Fidel. La mente en blanco, el teléfono no deja de sonar, resuelvo los problemas, veo noticias. Y a las cinco del día siguiente me cae el veinte, como dicen en Cuba, las lágrimas corren, no sé cómo empezar a procesar tanto dolor y agradecimiento.

Yo, una niña guatemalteca soy acogida por esa revolución en el año 82, me asusta, soy pequeña aún, sin embargo me logro insertar en esa sociedad maravillosa. . Es cierto que no tiene los juguetes del último momento, pero me da lo básico, sobre todo salud.

Así transcurren 17 años y sin ton ni son me dicen un día, que debo irme porque se firmó la paz en mi país, un país que no reconozco como mío y donde no hay nada que me ate.

Me voy furiosa, si entender que pasará en mi vida, un país que ya no reconozco como mío. Mi llegada se vuelve fría, cuestionadora, aterradora, sin embargo tocaba adaptarse, y lo hice.

Hoy, siendo un poco más madura y objetiva, agradezco la oportunidad de compartir con el pueblo de Cuba, ya no hay reclamos, solo un profundo agradecimiento a sus enseñanzas.

No sé si antes lo dije, pero hoy lo grito. Gracias Fidel, gracias Cuba

 

Autoría y edición

Descendencia kaqchikel y afrodescendiente. Infancia en la cuna de una organización revolucionaria. Crecida dentro de la revolución cubana.

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