Los rostros de los desaparecidos: XII Caravana de Madres de Migrantes

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Créditos: caravana mujeres migrantes
Tiempo de lectura: 2 minutos
Fotografía: Jonatan Rodas
Fotografía: Jonatan Rodas

Texto y fotografías: Jonatan Rodas

El 15 de noviembre cerca de las seis de la tarde llegaron a Comitán de Domínguez. Descendieron de un autobús y recorrieron el camino formado por la valla de activistas y gente de las comunidades cercanas que se habían convocado para recibirlas. Una cierta melancolía se mezclaba con el calor de la bienvenida.

Eran las madres de migrantes desaparecidas y desaparecidos que realizaban la XII Caravana en busca de sus seres queridos. Esa noche celebraron una ceremonia maya junto a activistas y mujeres de comunidades cercanas que se concentraron en la sede del Centro de Educación Integral de Base –CEIBA-, para recibirlas. Fueron estas mujeres las que proveyeron del alimento, sin previa organización, sin financiamientos, sin agendas, solamente con la convicción de que las que llegaban traían hambre. Era hambre material y hambre de justicia.

Al día siguiente, antes de realizar la caminata convocada para ese día en la ciudad de Comitán, vieron el video de Marco Antonio Molina Theissen y el mensaje que su madre, Emma Molina, les envió en solidaridad con su caminata. Hubo silencio después de esto. El llanto estaba contenido, la imagen de una mujer que con su dolor les decía a ellas que se solidarizaba, era como un pañuelo dispuesto, alguien lo rompió y alcanzó a decir que se solidarizaba con su lucha y que las abrazaban en su empeño. Luego el silencio se tornó llanto. Llanto dulce y amargo. Dulzura del afecto, amargura de la pérdida.

Cada una de ellas lleva colgada la foto de su familiar: muchachas que posan coquetas a la cámara, muchachos con gorras y rostros serios, padres de familia. Todos identificados: su nombre es, desapareció en tal fecha, su último rastro fue en tal ciudad. El mensaje que dejaron en la concentración al llegar al parque de Comitán era claro, sin pretensiones políticas ni ideológicas, sin acusaciones. Solo con una intención: ¡Por favor dennos pistas!, ¡Acérquense a ver las fotos y dígannos si los han visto! Mientras colocan los rostros de los desaparecidos en el suelo. Una de ellas en su intervención agrega: “Hace años que no encuentro a mi hijo, pero necesito respuestas”.

Fotografía: Jonatan Rodas
Fotografía: Jonatan Rodas

La caravana dejó ese día Comitán y continuó su camino, pronto llegará a la ciudad de México donde por ahora finalizará su marcha. Entre tanto, ha quedado en el ambiente frío de la época, la pregunta inquietante sobre el paradero de los desaparecidos y mientras ellas caminan van dejando la esperanza de que los demás comencemos a vernos a los ojos para reconocer en ellos a los que faltan.

Autoría y edición

Descendencia kaqchikel y afrodescendiente. Infancia en la cuna de una organización revolucionaria. Crecida dentro de la revolución cubana.

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