Créditos: Mauro Calanchina
Tiempo de lectura: 9 minutos

Por: Juan José Hurtado Paz y Paz

¡ROBIN GARCÍA VIVE!

La Historia que se conoce es la que se escribe; es la que queda registrada, que se acepta como referencia válida y de la que aprenden las generaciones posteriores.

Por eso, necesitamos escribir la historia desde los oprimidos, para que nuestras voces trasciendan, nos hagamos escuchar desde nuestra posición y que tengamos permanencia en la Historia.

Ello da relevancia especial a este acto de entrega del grado Doctor Honoris Causa in memoriam a Robin Mayro García Dávila. No es sólo un acto para reconocer a un joven estudiante luchador revolucionario, sino que representa un compromiso por contribuir a la memoria histórica, que sirva también para cambiar.

Por eso, nuestro reconocimiento a la Universidad de San Carlos al hacer este acto de justicia.

Hay personas que se convierten en símbolos de una época porque en ellas se sintetiza esa época y a la vez su figura se proyecta en otras y otros de ese momento, así como en generaciones posteriores.

Ese es el caso de Robin Mayro García Dávila, a quien hoy rendimos homenaje, expresión de una juventud rebelde, ávida de cambiar el mundo para que hubiera bienestar, igualdad, justicia y dignidad para todas y todos.

Su liderazgo, su ejemplo y la barbarie cometida contra él motivaron a muchas personas a comprometerse en ese esfuerzo de transformación, que aún continúa.

Junto a mi hermana Margarita (ya fallecida), tuve la dicha de conocerlo personalmente durante un período muy corto de su vida, de 1975 a 1977, lo que me permite hablar de él en primera persona. Fue muy corto tiempo pues, de hecho, su vida fue muy corta, ya que muy pronto nos fue arrebatado por las fuerzas represivas del Estado, como fue el caso de millares de personas más. El despojo de esas vidas sigue siendo muy sensible para el país.

En otra intervención se hablará más de rasgos de su vida personal y familiar, por lo que yo daré cuenta de su participación en el movimiento estudiantil y en el movimiento revolucionario de la época; ambos movimientos, aunque de naturaleza diferente, estaban íntimamente vinculados. Por eso es también necesario hablar del contexto que se vivía en el país.

 

El auge de la lucha popular y revolucionaria en los años 70

Guatemala, pese a su gran belleza y riqueza natural, es un país muy desigual e injusto. Esto ha motivado a lo largo de los siglos una resistencia y lucha que aún continúa.

La represión se reinstauró en el país a partir del derrocamiento de Arbenz (en 1954) y los espacios para la lucha democrática y más aún, para la transformación revolucionaria, por medios pacíficos, se habían cerrado. Cualquiera que hablara de pobreza y explotación, de falta de democracia y de la necesidad de cambio era considerado subversivo comunista por los poderosos y por lo tanto, a quien había que reprimir e incluso matar.

Aún así, a pesar de la derrota temporal del movimiento guerrillero de los años de 1960, en los años 70 se produjo un nuevo auge de las luchas populares y revolucionaria, las que se nutrían mutuamente.

Existía entonces un campo socialista surgido luego de la II Guerra Mundial.

A muchas y muchos jóvenes de esa época nos inspiraban particularmente la Revolución Cubana, la figura del Comandante Ernesto Che Guevara y diversos movimientos en el mundo contra el establishment, como los movimientos de liberación nacional de países colonizados, especialmente el del pueblo de Viet Nam; las luchas por los derechos civiles particularmente de los afro-americanos en Estados Unidos; el rechazo a las guerras y el armamentismo; las luchas por la igualdad entre hombres y mujeres y el reconocimiento de la diversidad sexual; y las acciones por la protección del medio ambiente. En los propios Estados Unidos y Europa tomaba fuerza el Movimiento Hippie con el lema de “Paz y Amor”, en búsqueda de alternativas de vida comunitarias, más espirituales y en contacto con la naturaleza, contrarias al individualismo y el consumismo.

Es en ese contexto que transcurre la niñez y juventud de Robin Mayro García Dávila.

 

¿Quién fue Robin García?

Las personas somos producto y expresión de nuestra época. Ese es el caso de Robin García, único como toda persona individual y a la vez uno más de una generación de jóvenes luchadores.

Robin es símbolo de una generación e inspirador de esa generación y generaciones posteriores.

Era moreno, delgado, pelo crespo, ojos brillantes, fosas nasales amplias y una sonrisa franca. Al estrechar su mano ancha, transmitía energía positiva.

Desde niño se caracterizó por su carisma y liderazgo, lo que podía apreciarse en los equipos de futbol de los que fue organizador y parte.

Intelectualmente era de pensamiento agudo y crítico.

A la vez, era muy sencillo, al punto de reconocerse como arcilla en manos de sus compañeros revolucionarios que lo moldeaban. O como dijo también:

Yo fui masa de maíz en sus manos;

Ustedes me dieron forma,

Me mostraron el lugar

Por donde están dados

Los primeros pasos.

Era alegre, bromista y su sonrisa irradiaba optimismo y esperanza.

Tenía una alta sensibilidad humana, la que ha quedado plasmada en sus poemas (los cuales fueran editados luego de su asesinato, con motivo del primer Seminario Nacional de Estudiantes de Agronomía, el 28 de abril de 1978[1] y fueron declamados por la poetisa feminista guatemalteca Guisela López).

La solidaridad, o mejor dicho, la reciprocidad era una de sus características principales.

Dijo:

El acto de dar sólo es una manera de restitución

que la vida impone a cada paso

por la ley de justicia y equidad.

La influencia de su familia marcó su orientación revolucionaria. Contaba de las ideas antiimperialistas de su padre, quien fuera trabajador en la Compañía Frutera — la UFCO — en Tiquisate, Escuintla. También contaba que de niños, con sus hermanos, en vez de jugar a “policías y ladrones”, jugaban a “soldados y guerrilleros”. Ser el menor de sus hermanos quizás contribuyó también a su madurez precoz.

Asimismo, la formación católica le proporcionó valores y principios como los de amor al prójimo, justicia y la opción preferencial por los pobres que luego se transformaron para convertirse en convicción y compromiso revolucionario.

Sin embargo, ya con una formación política marxista-leninista, cuestionó la manipulación de la religión en favor de los poderosos. Así lo expresa en otro poema:

Jesús…

No puedes ser Jesús,

como te pintan en los libros.

Debías ser guerrillero,

… el Dios que predican

es un instrumento más

al servicio de los ricos y militares,

que maltratan y explotan

a los pobres.

La secundaria la hizo primero en el Instituto Miguel García Granados (los básicos) y estudió para perito contador en la Escuela Central de Ciencias Comerciales (más conocida como Comercio Central). Se graduó en el año de 1976 y en el 77 ingresó a la Facultad de Agronomía. Sin embargo, su vínculo mayor continuó siendo con el movimiento estudiantil de post-primaria.

En Comercio, fue parte de la Asociación de Estudiantes de Comercio y del equipo de redacción y edición del periódico “Pueblo y Estudiante”, por el que fueron citados por el entonces Ministro de Gobernación, Donaldo Álvarez Ruiz. En sus poemas defendió el derecho a expresarse diciendo que: las palabras y las letras son para decir la verdad.

También fue cercano a la formación del Grupo de Teatro “El Absurdo”.

Estuvo participando en los inicios de la creación de la Coordinadora de Estudiantes de Educación Media — CEEM — , pero luego tomó distancia de ésta por no coincidir con la orientación política que llegó a dominar en ella.

En la época, no era posible pensar en transformación revolucionaria de la sociedad si no era haciendo uso de la lucha armada, que tomó forma en la estrategia de la Guerra Popular Revolucionaria.

Es por eso que en el año de 1974, siendo aún estudiante del Instituto Miguel García Granados se incorporó al Ejército Guerrillero de los Pobres — EGP -. Se atrevió a ser revolucionario, es decir (cito):

… empuñar un fusil,

Organizar a las masas,

Politizarlas y politizarse,

Leer y escribir,

Pensar y discutir,

Proponer y sentir.

La violencia revolucionaria no era un anhelo, sino una necesidad. Refiriéndose a la vida dijo:

Nos gusta vivirte

En paz

Y para lograrlo

Tenemos que hacer

La guerra

Sus tareas en el EGP fueron principalmente políticas, próximas al movimiento estudiantil de post-primaria, pero por la naturaleza político-militar de la organización a la cual pertenecía, tuvo alguna formación y participación militar.

En más de una oportunidad su vida estuvo en riesgo por su participación estudiantil y como guerrillero. Asumía este riesgo plenamente, de manera consciente, entendiéndolo como “un accidente” que podía ocurrir.

Como persona sensible, era también profundamente enamorado. Su última novia fue una muchacha de ojos verdes muy bonitos, pero que le provocó dolores:

Así se refiere a ella:

Un par de ojos verdes,

Tan grandes como falsos

Que miraban

Con ternura

Le gustaba también la música popular. De hecho hay dos canciones que asocio con él, que estaban de moda en la época y que en más de alguna oportunidad cuando lo fui a buscar temprano a su casa, estaban sonando en la radio. Una era en inglés y que decía: “Vuela, Robin[2], vuela… alto, alto en el cielo” y la otra referente a una mujer “Melina…”

Fotografía de la familia García Dávila.
Fotografía de la familia García Dávila.

El secuestro, tortura y asesinato de Robin García

El 28 de julio por la noche, luego de haber participado en actos en conmemoración de la Revolución Cubana y en homenaje a tres estudiantes (Iván Alvarado, Julio Áscoli y Félix Augusto Orozco Mendizábal) muertos un año antes en Ciudad Satélite, el 27 de julio de 1976, Robin García y Leonel Caballeros fueron desaparecidos de manera forzada por agentes represivos del Estado.

Dos días después, el 30 de julio, el cadáver de Leonel Caballeros apareció tirado a inmediaciones de la Universidad de San Carlos.

Esto provocó un gran repudio y fortaleció la movilización para intentar salvar a Robin. Luego de las intensas manifestaciones principalmente de estudiantes y otras personas de los sectores populares para repudiar la ejecución extrajudicial de Leonel y demandar la libertad de Robin, el 4 de agosto de 1977 apareció también cruelmente torturado su cadáver, en las cercanías de Palín, Escuintla.

El 5 de agosto, fue enterrado, en un sepelio al que asistieron más de 60,000 personas, en su mayoría jóvenes estudiantes.

A estas gestas históricas protagonizadas principalmente por la juventud para repudiar la represión de la época y demandar justicia se les llamó posteriormente “las Jornadas de Agosto de 1977”. Nombrarlas así era también una forma de rememorar “las Jornadas de Marzo y Abril del 62”, 15 años antes, en que también los estudiantes de Secundaria y la Universidad fueron protagonistas de amplias movilizaciones en demanda de democracia.

Las Jornadas de Agosto de 1977 fueron una expresión de que pese a los sectarismos y divisiones que existían en el pasado (aún dentro de las propias organizaciones de izquierda y que lamentablemente se siguen reproduciendo), se confluía para hacer frente común en la lucha por la vida. Ese espíritu de convergencia e inclusión entre quienes queremos la vida debe prevalecer.

“Recordar todo esto es muy doloroso, pero a la vez muy lindo”, dijo un compañero que también perdió a su hermano en esa época. “No sólo fue la tristeza por perder a entrañables compañeros y seres muy queridos, sino también la alegría de la lucha y la solidaridad.” Eran tiempos de sueños y esperanzas. Y nuestros héroes muertos se convirtieron en símbolo de la rebeldía contra el sistema.

Las agrupaciones estudiantiles de línea revolucionaria afines actuaban juntas para estas movilizaciones, lo que hizo necesaria establecer instancias de coordinación entre sí y con otras organizaciones sociales, por lo que se le fue dando forma a lo que luego sería el Frente Estudiantil Revolucionario Robin García — FERG -.

En el marco de la manifestación del 1º de Mayo de 1978, se hizo pública esta coordinación estudiantil, ocasión en que también se dio a conocer el recién constituido Comité de Unidad Campesina — CUC — y la Coordinadora de Pobladores — CDP -. Posteriormente, en la manifestación del 13 de agosto del mismo año, se hizo público el FERG-Secundaria.

El FERG llegó a ser una fuerza estudiantil revolucionaria influyente en la Universidad de San Carlos y en diversos establecimientos de Educación Media.

Al estar reunidos hoy en el Acto de otorgamiento del grado de Doctor Honoris Causa in memoriam a Robin Mayro García Dávila, que reúne a Autoridades Académicas, familiares, amigos y compañeros de lucha de Robin, estudiantes y muchas personas más, de distintas generaciones comprometidos en continuar en los esfuerzos de transformación, con satisfacción y esperanza, podemos decir: ¡ROBIN GARCÍA VIVE!

Termino con otro fragmento de uno de sus poemas:

El sol brillará,

de una manera

como nunca lo

ha hecho

en este dulce

país,

que ha estado

bañándose

en sangre,

desde su nacimiento.

Juan José Hurtado Paz y Paz

Guatemala, 4 de agosto de 2016

[1] ODHAG; Era tras la vida por lo que íbamos… Reconocimiento a jóvenes del Movimiento Estudiantil Guatemalteco; Guatemala, 2004: 172.

[2] Robin — palabra en inglés para nombrar al pájaro petirrojo.

Fotografía de Mauro Calanchina.
Funeral de Robín García Dávila, fotografías de Mauro Calanchina.

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