Nuestros tatas que eran tristes y bravos

Fotografía Nelton Rivera.

Por: Ameno Córdova.

Estudié en varios colegios. No me gustaba ir a clases, no me gustaba que me dijeran qué hacer, qué leer, cómo jugar, dónde tenía que sentarme. Casi siempre me sentaba hasta atrás, donde estaban los más chingones, brutos e indisciplinados. Me temblaban las canillas cuando me tocaba exponer, ese maldito miedo salía a flote como cuando a uno lo bañaban en la pila de la casa y una de las chancletas Suave Chapina salía disparada para hacerle compañía al guacal. Siempre pensé y sigo pensando, que esas cosas son perfectas para que te juzguen, sobre todo si el tema no lo entendiste, pero aquí estoy, exponiendo todos mis miedos pero sobre todo, la admiración y el cariño que ahora le tengo a Luis de Lión.

 

No quise leer solo un libro del máster, así que les pedí a las señoritas de Ediciones del Pensativo que me rolaran lo que tuvieran de él. Me mandaron Los Zopilotes y Su Segunda Muerte, La Puerta del Cielo y El Tiempo Principia en Xibalbá. El primero que leí fue el de Los Zopilotes, que por cierto nació el mismo año que el álbum de Los Beatles, Revolver, estoy hablando de 1966. Luego leí Su Segunda Muerte, que empieza con un cuento hermoso, “La Busca”, lleno de una sensibilidad única, lloré cuando lo leí.

 

Sólo este cuento y el libro Los Habitantes Del Aire de la señorita Vargas, me han hecho llorar. Ahora estoy seguro que le voy a hacer un cortometraje digno de las letras del maestro Este fue mi primer contacto con Luis; mi papá se llamaba Luis, su mamá (mi abuelita paterna) nació en una aldea de por ahí en Sacatepéquez que se llama San Bartolomé Becerra, la verdad no estoy seguro, pero ese nombre me gustó, entonces por pura gana de llenar de palabras  mi turno de comentar, estoy haciendo estas conexiones que mi familia tiene por esos lares.

 

En los prólogos leí a Francisco Morales Santos, a Mario Roberto Morales, a Vania Vargas y a Rafael Romero. Hay un prólogo de esta tercera edición  que por razones de hueva y tiempo, no lo leí, pero le voy a entrar al rato,  es de Arturo Arias. Bueno, creo que a la par de todas las cosas que dijeron aquellos del máster de Lión, siento que voy a decir lo mismo, pero con mis palabras, no sé.

 

Luis de Lión. Escritor guatemalteco secuestrado el 15 de mayo de 1984 por elementos de inteligencia del ejército de Guatemala.

 

Por alguna maldita razón, a las personas como Luis,  las matan. Ha de ser el temor a sus palabras revolucionarias, a esas ideas locas llenas de cambios que se dejaban caer como niños en resbaladeros. Qué triste que al nomás agarrar un libro de aquél, mientras empezás a leer la solapa, te enterás que el asqueroso ejército de Guatemala, tuvo que ver en su secuestro y desaparición, feo nuestro país la verdad, y si no me creen, lean al máster.

 

Su mero nombre era José Luis de León Díaz. Me llega el cambio de esa vocal para convertirse en de Lión. Tengo un cuate con ese apellido que es sonidista y yo le digo Dilayon. Me gusta cuando la mara juega con las palabras, también tenía un par de seudónimos: José del Día y Pedro Sicay;  así firmaba para poder publicar sus poemas o textos en revistas y periódicos clandestinos. Cuando uno necesita expresar, los nombres no importan. Además, la situación en aquellos tiempos estaba pisada, no se podía exponer uno, solo así por qué sí.

 

Con eso de que vivía a las faldas de un volcán, eso ya es estimulante para la cabeza, o tal vez yo me estoy imaginando cosas, en todos sus cuentos hay frases poéticas en las que veo escenas cinematográficas. Por cierto, en el prólogo de El Tiempo Principia en Xibalbá, Mario Roberto Morales cuenta que Luis le dijo a principios de 1982 “Todos queríamos ser novelistas porque soñábamos con ser como Asturias y como el boom, y nos olvidamos de que con la poesía podemos expresarlo todo sin tener que contárselo a nadie”. ¿No es una belleza esto? Con cositas así de apariencia sencilla, es que uno se va enamorando de la obra de Luis.

 

Ya hablando del libro La Puerta del Cielo y Otras Puertas, que por cierto la ilustración que hizo Juan Pablo Canale para la portada, pareciera haber salido de un pensamiento de Luis De Lión, es una belleza.  En “El Inventor” más allá de dedicarme a contarles si realmente entendí la esencia del cuento, he de decirles que la religión católica, fijo es inspiradora, para vergazos y cuentos, buenos cuentos. Hay frases que me parecieron muy hermosas y poéticas, tal vez estoy redundando, pero no me importa.

Ameno Córdova durante su intervención en la presentación de “La Puerta del Cielo y otras puertas” de Luis de Lión. Fotografía de Nelton Rivera/Prensa Comunitaria

 

–una llovizna lejana, una leve humedad en sus párpados hicieron entender a la gente que adentro de él había cielos de lágrimas.

 

-y caminaba y crecía, pasaba de patojo a hombre, pero comiendo de mi aire antemañana y no comiendo de mi pan pasadoayer, no durmiendo en este lugar la noche siguiente y luego desvelando en otro lugar la noche pasada, y respirando porque tenía que vivir, viviendo porque tenía que morir, sí, muriendoviviendo, viviendomuriendo, mueroviviendo, vivomuriendo; pero nunca hablando, nunca pensando, nunca soñando porque a todo esto yo no tenía derecho.

 

–entonces, me puse a soñar, a inventar esta historia que les estoy contando, yo Juan sin palabra.

 

Los Hijos del Padre

Hay tantas imágenes que no había visto ni escuchado, y que ahora no puedo dejar de pensar, como:

-y las puntas de las dos largas filas de cucuruchos con su túnica negra como si fueran hormigas que esperarán su turno para cargar una solo y bendita migaja.

La Puerta del Cielo,  es otro cortometraje, que me gustaría hacer. Chabelo, personaje hermoso, que tenía mucho de poeta, miraba cosas en donde los demás no veían nada.

Hay siete palabras que me recuerdan mucho a mi mamá, “nuestros tatas que eran tristes y bravos”. Y así, sus cuentos tienen personajes que parecen muy cercanos, y eso me hace sentirme cómodo al leerlo. Me gustaría darle un abrazo y decirle que lo admiro y lo quiero.

Fin

Prensa Comunitaria Km. 169

Publicada en Barrancópolis

 

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Prensa Comunitaria Km. 169

Historiador, fotoperiodista, formo parte del equipo de investigación de Prensa Comunitaria.

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