Conciertos y servicios de salud

Por: Patricia Cortés Bendfeldt

Entiendo la molestia que origina el que las entradas a Maroon 5, con un costo superior a dos salarios mínimos, se agotaran en el país.
para mi no es sorprendente.

Todos los días se venden “entradas” al servicio de salud, segmentado por capacidad de pago. Los que tienen, podrán pagar esos 4,000 sin problemas y sin caer en usuras. El resto…que aguante.

Me da risa que ahora gente que propugnó (y lo sigue haciendo) por la liberalización del mercado de salud (uno de los más libres del país: no hay controles ni auditorias) se queje, señale y “acuse” el número de muertes maternas y el número de niños fallecidos en los hospitales. “¡El ministerio de salud debería hacer algo!” gritan, como pidiendo “justicia” (esa misma que no dan). Y, bueno, con una participación de no más del 40% en la atención, ése no es un problema de servicios (que aún no se universalizan, ni serán gratuitos) sino de las leyes del “mercado”.

Déjenme que les explique: el problema no es el concierto de un grupo “de moda”, el problema es la falta de acceso a diversión de buen nivel y sana en el país a precios acordes con la capacidad de pago.

El problema no es que los niños “vayan a morir al hospital”, el problema es que las causas de la prematurez y la mortalidad materna que se dan ANTES de llegar al hospital (pobreza, educación) no se han modificado.

Lo único que hizo el precio de la entrada es hacer conscientes a algunos de su incapacidad de pago: de la misma forma que “no pueden pagar eso por un concierto” tampoco pueden pagarlo por un servicio de salud, y la sensación de desprotección y pobreza es lo que genera la respuesta: “Ve pues, yo soy pobre, y hay gente que puede desembolsar ese dinero sin problemas”. Lo mismo pasa en la entrada del hospital: “ve pues, el seguro me quiere cobrar un copago de 4,000 pesos y no los tengo”.

Siempre es bueno evidenciar esto, porque analizar un problema con múltiples causas desde un enfoque “que mal que haya ricos, y que mal que haya pobres” no es sino redundar.

El problema real no es la segmentación -siempre habrá alguien que pueda “pagar mas”- sino la desigualdad del trato y la falta de acceso.

 

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