Por: Nelton Rivera.

En noviembre se estrenará en Guatemala la película Sin Miedo, un filme de Claudio Zulián, con la participación de varios familiares de detenidos desaparecidos. En varias sentencias de la CIDH el Estado se negó a acatar una de varias sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Por eso esta película responde desde las familias de los desaparecidos a una acción de resarcimiento y dignificación de los desaparecidos, a pesar que el Estado sigue sin hacerlo. El filme es una de las formas de dignificar la memoria de los desaparecidos y de quienes siguen la lucha por la justicia y la verdad.

La desaparición forzada fue una de las estrategias militares a lo largo y ancho de América Latina que buscó aniquilar a la oposición política y armada de las dictaduras militares y los regímenes oligárquicos. En el caso guatemalteco, el empresariado, el Ejército, la Policía Nacional y los grupos paramilitares, como los escuadrones de la muerte, se especializaron en este tipo de operaciones y prácticas inhumanas.

“La práctica generalizada o sistemática de la desaparición forzada constituye un crimen de lesa humanidad, tal como está definido en el derecho internacional aplicable y entraña las consecuencias previstas por el derecho internacional aplicable”.[1]

Los familiares de los detenidos y desaparecidos, en la mayoría de los casos, buscaron a sus seres queridos, fueron a los hospitales, a las comisarias policiales, a los juzgados, a los cuarteles militares, a la morgue, a la Cruz Roja; solicitaron reuniones con altos funcionarios de las distintas dictaduras; incluso se reunieron con los dictadores para reclamar por la aparición de los desaparecidos y el cese de la represión.

Los reclamos de madres, hijas, abuelos y nietos no fueron suficientes para ablandar el odio de los hombres que tomaban las decisiones en las fuerzas de seguridad del país. La desaparición forzada continuó durante los 36 años de la guerra.

Miles de testimonios fueron registrados en los informes de la verdad, en el Informe Guatemala: nunca más o en el Informe de la Recuperación de la Memoria Histórica (Informe REMHI); también en el informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH). Otros cientos más no fueron registrados.

La búsqueda de los desaparecidos ha sido una lucha permanente. Sin miedo, siguen las voces reclamando justicia por esclarecer el paradero de miles de ellos. Treinta y cinco años después de que se dieron muchos de los casos de desaparición forzada, los tribunales guatemaltecos comienzan a abrirle brecha a la justicia y a la enorme deuda que esta tiene.

Los perpetradores de tanto horror tuvieron en sus manos la planificación y el trabajo de inteligencia militar y policial. Tuvieron los recursos estatales y los recursos internacionales a su disposición. La dirección de las operaciones para detener y desaparecer fue realizada desde el más alto nivel de la cúpula militar, quienes operaron desde la clandestinidad muchas de las veces; incluyó la participación de escuadrones de la muerte y buscó normalizar el terror a través de los medios de comunicación, la manipulación psicológica y la impunidad.[2] La desaparición forzada de personas en América Latina.

Las voces de quienes se negaron a olvidar, las voces que siguen buscando, quienes siguen denunciando, quienes siguen reclamando sin miedo el fin de la impunidad: de eso nos habla la película Sin miedo, a través de esas mismas voces, desde la mirada y todos los sentidos de los familiares, porque los desparecidos nos faltan a todos.

Sinopsis

“Sin miedo nace de una extraordinaria intuición. En el año 2012 la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó por al Estado de Guatemala por unas desapariciones forzadas donde hubo más de 45 mil durante los años de la guerra civil (1960-1996). El grupo de familiares de víctimas secuestradas y desaparecidas por el Ejército guatemalteco que interpuso la demanda, pidió y consiguió que entre otras medidas de reparación figurara la producción de un documental a cargo del Estado. Hasta el día de hoy, el Estado de Guatemala se ha negado a acatar la sentencia y por lo tanto a producir la película; sin embargo, los familiares no han querido esperar más: Sin miedo es su documental.

A partir de la intuición de que lo esencial de la cultura, de la historia y la memoria, también se juega ahora en el campo de lo audiovisual, se involucraron a fondo en la producción de esta película. Junto con el director Claudio Zulián exploraron los lenguajes del cine, la televisión, el dibujo y la performance para iluminar de manera nueva los aspectos políticos y humanos de esta larga lucha por la justicia y memoria”.

El estreno de “Sin Miedo” se realizará el 15 de noviembre a las 6 de la tarde en el Cine Lux en el Centro Cultural de España.

[1] Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas. Naciones Unidas. http://www.ohchr.org/SP/ProfessionalInterest/Pages/ConventionCED.aspx

[2] Ana Lucrecia Molina Theissen. La desaparición forzada de personas en América Latina. http://www.desaparecidos.org/nuncamas/web/investig/biblio_theissen_01.htm

epa06254009 (ARCHIVO) – El productor estadounidense Harvey Weinstein llega a la ceremonia del Jurado Cinecoles durante el 13er Festival Internacional de Cine de Marrakech en Marrakech, Marruecos, el 6 de diciembre de 2013 (reeditado el 9 de octubre de 2017). Según los informes de los medios publicados el 9 de octubre de 2017, el productor de Hollywood Harvey Weinstein fue despedido de The Weinstein Company, del cual fue cofundador, luego de que surgió información adicional sobre su conducta en medio de acusaciones de décadas de acoso sexual. EPA / GUILLAUME HORCAJUELO / PISCINA.

Por: Patricia Cortez Bendfeldt.

El aparente “gran escándalo” de un productor de cine que resulta ser, aparte de exitoso, un acosador serial parece una historia en la que “alguien sale crucificado”.

Pero creo que ninguna de nosotras puede decir que no tuvo un padrino/tío/amigo de tu papa borracho que, cuando teníamos 12 años, empezó a ver si “ya habíamos crecido” y se sintió con derecho a tocarnos o acosarnos.

A algunas, lamentablemente, eso no ha dejado de pasarnos y no porque “lo busquemos” sino porque cualquier hombre se siente con derecho de acosarnos e intentar “provocarnos”.

Algunos se han rasgado las vestiduras e igual que cuando se “descubrió” la pedofilia de Woody Allen, amenazaron con “borrar de un solo” toda la historia fílmica de este personaje.

A mí me parece exagerado borrar toda la historia en base a la aparente “anormalidad” de un productor, director, actor, cantante o artista.

Hace un par de años una amiga me contó que había tenido que dejar de hablarle a su familia, porque, cuando ella tenía 12 años uno de sus tíos la había manoseado, el hombre “se disculpó” con ella y la familia pero ella jamás ha podido quitarse la sensación del cuerpo, a pesar de terapia. Ella insistía en que no podía olvidarlo y sus padres la acusaron de “intentar dividir a la familia”.

Cuando apareció el hashtag #miprimerabuso y #yotambien, nos dimos cuenta que casi ninguna mujer puede decir “a mí nunca” y que en toda familia encontramos abusadores y abusadas que consideran que “fue algo normal” lo que vivieron o están viviendo. Y allí entra también el abusador homosexual porque ejerce su poder (no es una cuestión de enfermedad) sino de que hombres jóvenes y frágiles y mujeres son considerados “propiedad” por hombres fuertes y agresivos.

A pesar de que entiendo que no se puede tolerar la conducta si hemos de ser parejos tendríamos que eliminar toda la producción artística de la humanidad, porque el patriarcado ha normado las relaciones entre hombres y mujeres y ha permitido que se viva con “normalidad” la violencia y la dominación.

La moral, como cualquier constructo social, es variable y en este momento estamos reaccionando y no consideramos ya aceptable la violencia entre géneros, sin embargo, tenemos una gran parte de la población acostumbrada a esto y viviendo con esto ¿qué hacemos? aunque no es una “receta” la posibilidad de cambio aún nos tomará un par de generaciones, siempre y cuando sigamos señalando a los abusadores y dejemos de aceptar el abuso.

Fotografía: Rony Morales

Por: Francisco Rodas

De las siete demandas del Comité de Desarrollo Campesino  (CODECA) para reaccionar con un paro nacional, sólo una se refiere a reivindicaciones propias relacionadas con la demanda de tierras y frenar los desalojos de comunidades campesinas.

El resto de demandas (seis) tienen que ver con la lucha contra la corrupción y la impunidad, por el ejercicio pleno de la justicia, y la recuperación de un estado de derecho a través de la formación de una asamblea constituyente popular y plurinacional. Es decir, nada que transgreda la democracia y el régimen constitucional sino, al contrario, buscan que ellas resuciten.

Así las cosas, la animadversión visceral de las élites económicas sobre estos movimientos, los presentan como acólitos que veneran el atraso y la perfidia.

Por: Maydi Estrada Bayona y Pedro Alexander Cubas Hernández

Pedro Cubas (PC): ¿Cómo fueron sus inicios o primeros acercamientos a las temáticas que emanan de los estudios de género, de la mujer y de los feminismos?

Maydi Bayona (MB): Pienso que cada proceso de iniciación irrumpido tiene que ver con informaciones e instrumentos necesitados por tod@s, para acometer nuestra misión de vida. Todo comienzo es la búsqueda de datos, conocimientos y habilidades para transitar el largo y complejo camino de aciertos, desaciertos e integraciones de mundos y saberes.

Acercarme a los estudios de género, de mujeres, de las diversas expresiones de feminismo, me llevó a comprender que para enfrentar los tipos de discriminaciones abiertas y encubiertas que acontecen en nuestra cotidianidad, no pueden enfrentarse sólo desde las viseras, la catarsis, la denuncia en un mundo marcado por la racionalidad como recurso de emancipación. Se hace necesaria una estrategia que encuentra sus recursos en el conocimiento profundo y en la crítica de los paradigmas patriarcales y etnocentristas que fundamentan las bases epistémicas de la historia, la filosofía, la teología, la antropología, la economía, la sociología, las ciencias de la educación, jurídicas, de la comunicación y a las propias ciencias naturales. No obstante, es válido apuntar que “género”, desde los estudios decoloniales latinoamericanos y caribeños, es una categoría en debate entre las teóricas feministas; por ser considerada una categoría etnocentrista que sólo aborda las formas de relaciones entre hombres y mujeres de la cultura occidental.

No obstante a ello, es un instrumento teórico importante que unido a las diversas expresiones de las teorías feministas, en especial la que nos ocupa, el Feminismo Negro, permite comprender los niveles de relaciones y conflictividades de las prácticas humanas; lo que en este ejercicio hermenéutico, implica la incorporación de la diferencia y de los componentes étnicos, clasistas, económicos, regionales, etarios, socioculturales, etcétera, para comprender la causalidad de los complejos procesos de vidas de las mujeres y hombres, en particular, enalteciendo los mundos de  mujeres.

Es importante significar que “género” es una categoría gestada, por las luchas femeninas, al corpus de la política internacional y las ciencias sociales, referido a marcar las diferencias sociales y culturales entre lo femenino y lo masculino. Relativizó los significados de ser mujer y ser hombre a partir de la distinción sexo/género. Asimismo desde sus funciones sociales exigió un conjunto de derechos que compartimos con los hombres. Reclamó, de igual modo, un grupo de derechos que es atributivo de las mujeres, en función de destruir la condición de mujeres objetos, condicionada desde las lógicas patriarcales.

Introducirme en estos caminos, me hizo reflexionar acerca de los endebles instrumentos de defensa y legitimación de nuestras identidades plurales a todos los niveles de relaciones e instrucción, que van desde la naturalización de la condición genérica, el masculino del lenguajes, los pobres conocimientos sobre nuestras identidades originarias, la división sexista-clasista-racial del trabajo y la normalización de la epistémica occidental como lo clásico y verdadero, estigmatizando los otros epistemes bajo el velo mítico y alternativo; limitando la pluralidad de voces, saberes, de cuerpos sentí-pensantes a los presupuestos de las culturas patriarcales occidentales y coloniales y sus correspondientes mundos de opresiones y segregacionista.

La visión articulada de la categoría “género” con aristas de las diversas expresiones feministas, en especial, el Feminismo Negro, el comunitario indígena, y el decolonial latinoamericano y caribeño fue, para mí, una invitación a indagar en ese infinito mundo de pluralidades humanas, culturales y epistémicas que me habitan en el plano más personal con altos compromisos sociales. En tanto soy una mujer negra, cubana, afro, caribeña, asiática e hispánica, partiendo de los componentes que conforman mi base genética y cultural, con un alto compromiso con la defensa de la dignidad humana.

El indagar en estos temas que nos ocupan, sirvió para concientizar e hilvanar en principios, lo antes expuesto, con el compromiso de sanar nuestros cuerpo-mentes-espíritus, e incluso invocar la sanación de las generaciones ancestrales, que se guardan en las memorias de nuestros cuerpos. Sanar, rectificar el presente para garantizar los cambios y equilibrios del futuro. Puede ser esta la modesta huella que dejemos como partes de un todo. Porque como bien enarbola la “Red de Sanadoras Ancestrales del Feminismo Comunitario”, mujeres en defensa del territorio cuerpo-tierra, nacida en Guatemala y con mujeres de todo el continente latinoamericano y caribeño: “Sanando tú, sano yo. Sanado yo, sano la memoria y el futuro de nuestros cuerpos oprimidos física y mentalmente. Sanamos arropándonos colectivamente y en solidaridad”.

Asimismo, acercarme a los estudios de género y del Feminismo Negro, con la perspectiva del feminismo comunitario: “En defensa del territorio-cuerpo-tierra”, abrió una puerta que condujo a parte del núcleo de mi existencia. Ello me llevó a tomar conciencia de los efectos de la globalidad y de sus estilos hegemónicos de vida. Un hecho muy triste, no sólo para lamentarse de él, sino como objeto de lucha para sumarse a las acciones por subvertir estos.

Por ejemplo: el recurso de identidad personal, o sea, el derecho a tu nombre y a tu identidad verdadera. Duele cuando te nombran García, Morales, Torres, Bayona, Castyñeira, y en tu condición de ser negr@, descendientes directos de african@s sólo te remitan a estados de dominación y sojuzgamientos. Eres la materialidad de la identidades suplantadas del “deber ser”, la materialidad de la colonialidad del ser que te convierte en el “no ser” de tu legítima identidad desconocida, o como diría Fanon, estas situado en la “zona del no ser”. No siendo estas las únicas razones para estar situado en esta zona.

Esta situación se hace doblemente fuerte y discriminatoria cuando pensamos en el proceso de la maternidad. Es en el cuerpo de las mujeres donde se materializa este misterio de la vida, y son los padres los que determinan la trascendencia de una identidad legitimadora, con el nombramiento de su apellido, en primera instancia, de la identidad primaria y permanente. Resultado de expresiones sociales normativas que determinan a la tradición como un prejuicio de autoridad, que define a los procesos y valores culturales, pre-establecido por el mundo de los hombres.

Nuestros cuerpos femeninos devienen en objeto, y no en ese cuerpo vivo y bendecido, conectado directamente con el corazón de la tierra-útero-luna-corazón del cielo. Las visiones patriarcales te desmiembran de un derecho a nombrar el fruto de nuestros vientres. En la esclavitud fue aun peor, para las mujeres africanas y su descendencia, cuando ese fruto nacido salió generalmente como mercancía al mundo y sin ninguna posibilidad de derecho a un nombre, ni reclamo sobre este. Es un fenómeno que responde a las lógicas del llamado “capitalismo patriarcal racialmente estructurado” –como explican Ku-Kum Bhavnani y Margaret Coulson (2004)– y a la división sexo-racial del trabajo.

En el plano de las identidades legitimadoras, donde las cuestiones de género quedan incluidas, me gustaría profundizar en el enfoque intercultural, en aras de dialogar con las esencias de las culturas africanas, asiáticas, caribeña, cubana y latinoamericana, al mismo nivel que las ibéricas, en tanto, fuentes nutrientes directas de mi existencia y potenciadoras de mi núcleo. Esta perspectiva necesariamente me ha conducido a ahondar en sus complejidades, encontrándome en este corpus identitario, incorporando a este enfoque, además, los notables y complejos conflictos entre sexo/género, clase y raza. Asimismo, al observar las dinámicas de relaciones pre-establecidas por las instituciones, herederas de valores coloniales y neocoloniales, que en su afán de emancipación, no escapan de reproducir e invisibilizar formas de opresiones y discriminaciones.

Ello ha condicionado socialmente rupturas con determinados presupuestos categóricos que niegan, limitan, fragmentan a nuestras existencias femeninas; re-funcionalizando patrones de conductas auto-excluyentes como comportamientos naturales, sin conciencia crítica de la auto-negación misma que practicamos como persona humana. Cuando lo que necesitamos es focalizarnos hacia un locus de enunciación diverso y fecundo, que nos legitima como sujeta de derechos.

La in-visibilización del locus de enunciación diverso y fecundo ha sido la estrategia civilizatoria de occidente en aras de limitar, confundir y fragmentar, por generaciones, nuestra condición humana, coartando las formas de participación, menoscabando todas las otras perspectivas epistemológicas y de concepción del mundo.

Entender esta dimensión como presupuesto ético, me ha hecho recolocarme, ante todo, en la defensa de la dignidad humana, más allá de nomenclaturas y clasificaciones por clase, edad, étnico-racial, género o por lo que se quiera. Comprender la complejidad de los procesos enmarcados en sus locus de enunciación también me han llevado moralmente a indagar acerca de las raíces éticas, culturales, sociopolíticas, históricas y geográficas de mí y nuestras existencias multiculturales, dotada de reservas de humanidad. Son estas las premisas en las que desde un inicio condicionaron mi acercamiento a los estudios de género, de las mujeres y el feminismo desde una perspectiva intercultural y desde la equidad.

Reflexionando sobre esta pregunta, y re-leyendo episodios de mi vida y mi ambiente familiar, me ha hecho pensar en las causas que me llevaron por estos senderos. En línea directa con mi madre en nuestras largas conversaciones desde pequeña, ella me compartía sus tristes experiencias socioculturales como mujer, negra, humilde, instruida y elegante en la búsqueda de trabajo y sus sueños rotos por resistirse al acoso sexual. Con esos antecedentes, juntas edificamos un proyecto de vida para mí, cargado de sacrificios, dedicación, tenacidad, entrega en defensa de una vida digna y de derechos. Que aunque asegurado por la existencia del proceso revolucionario cubano, por una parte; también nos nutríamos espiritualmente en los principios de las memorias de las luchas de nuestr@s ancestr@s por lograr la independencia de Cuba con tod@s y para tod@s las futuras generaciones, que hoy constituimos.

En esta búsqueda un momento importante lo marco en el año 1997, con la asignatura de Antropología en mi tercer semestre de la Licenciatura de Filosofía en la Universidad de La Habana. Recuerdo que tenía la orientación de un trabajo de campo sobre la cinematografía cubana. En la etapa de diagnóstico comencé mis indagaciones dirigiendo la mirada hacia el tratamiento que se les daban a las mujeres en el cine cubano. Múltiples fueron las muestras analizadas por sugerencias de especialistas en la materia: “Cecilia”, “Retrato de Teresa”, “Lucía”, “Madagascar”, “La Última Cena”, “Memorias del Subdesarrollo”, entre otras.

La observación de estas obras me hizo caer en cuenta que existía un grupo de mujeres, hasta cierto punto invisibilizado y estigmatizado en esos grandes clásicos. ¿Cuáles son las condicionantes que provocaba esta constante? Múltiples son las causales que condicionan este fenómeno. En ese momento una respuesta la encontré en la categoría de “modo de apropiación de la realidad”, aportada por Carlos Marx. Sin embargo, aunque esta categoría contribuía a la reflexión del fenómeno me era limitada, lo cierto es que existe un patrón de medida que presupone un “deber ser”, legitimado por los valores éticos, estéticos, políticos y culturales de Europa. La ideología colonial se estableció como norma del status quomoldeando nuestras subjetividades a su imagen y semejanza. La representación desmedida de objetualidad de las mujeres negras, en estos filmes, me confrontó en mi condición de mujer negra, provinciana, de familia humilde, formándose como una intelectual.

La repetición de patrones secundarios para crear ambientes marginales en las locaciones de determinados planos fotográficos, como protagonistas del complejo mundo plantacionista de la esclavitud, donde el irrespeto a la condición humana, la objetualidad, la ignorancia, el dolor, la servidumbre y los cuerpos violentados, fueron una constante. Las pocas veces en las que fueron protagonistas, en realidad no lo eran, sólo daban un servicio, porque en realidad la verdadera protagonista eran la marginalidad, el estatus social a lo que debería estar confinadas y la religión africana, presentadas con sus mejores velos de prejuicios y estigmatizadas de igual forma que sus representantes. ¿Existía alguna intencionalidad en este patrón representacional?

Esta situación me colocaba en el primer año de la carrera cuando una de las profesoras, para alentarnos, nos decía: “No entiendo para qué tantas mujeres filósofas. En la historia de la filosofía nada han aportado las mujeres…” Por cómo me trataba comprendí, que desde sus normativas, y si por demás eras mujer negra, no había esperanzas para la Filosofía. Lo interesante es que ella legitimaba los ecos de una cultura clasista, patriarcal y etnocentrista. Ella estaba convencida que ese era el “ser” del “deber ser”. Siendo este el mismo patrón que media en las subjetividades materializadas en las producciones audiovisuales de cine y televisión antes mencionadas y no superadas.

Por este tiempo, la Facultad de Filosofía e Historia abría un capítulo en la Universidad de La Habana: los estudios de Género e Historias de Mujeres, un curso optativo impartido por el Doctor en Ciencias Históricas Julio César González Pagés. Participaron unos 10 o 12 estudiantes de lo más selecto de las carreras de historia y sociología. Para gran parte de l@s profesionales de la filosofía en Cuba, hasta hoy, dichos temas no han sido, penosamente, una problemática de importancia.

PC: ¿Cuándo comenzó su interés por estudiar e investigar específicamente el Feminismo Negro?

MB: Fue en el año 2003, en el Departamento Investigaciones Ecuménicas (DEI), de Costa Rica. Fue un curso impartido por la Doctora Silvia Regina de Lima Silva (brasileña), que se titulaba “Feminismo negro”. Para mí fue un descubrimiento, pues ella indagaba en la raíces del fundamentalismo teológico colonial.

Recuerdo que en esa semana dormí muy poco meditando acerca de las reflexiones que la profesora hacía en el aula acerca del concepto de “interseccionalidad”, definido como la interdependencia existentes entre sexismo, clases sociales, racismo y opresión; unidades objetivas necesarias para el análisis de la situación de las mujeres negras. Las que se derivan como formas legítimas establecidas que afectan  el modo de vida y las historias de las mujeres negras en los procesos colonialistas, globalizados y contemporáneos en el ámbito de las estructuras de las relaciones sociales de producción, en las división social e internacional del trabajo. Asimismo, puntualizaba sobre otro elemento de ese núcleo: la teología fundamentalista colonial, y su sentido mesiánico.

Pensaba sobre las diversas y contradictorias reacciones que se derivaban. Recuerdo que trabajamos mucho el pensamiento ecuménico brasileño y feminista negro de Brasil, líderes en ese momento y en estas cuestiones en América Latina. Conocí de la militancia, acciones y aportaciones de Luiza Helena de Bairros, Léila González, Sueli Carneiro y de la propia profesora, entre otras.

Yo en el año 1998 había hecho un trabajo sobre la esclavitud y la representación de la mujer negra. Pero era beber de hipótesis que nacían de interpretaciones críticas de la  historia e interpretando historias de vidas de mujeres y familiares negras. Pero descubrir el Feminismo Negro desde las líricas y poéticas mujeristas, vientristas, interseccionalista, de conocimientos, empoderamientos, etcétera, propuestas por estas mujeres: Angela Davis, Alice Walker, bell hooks, Kimberlé Williams Crenshaw, Patricia Hill Collins, Afua Cooper, Rebecca Walker, Betty Ruth Lozano Lerma, Ochy Curiel, Wendy Patricia Maswell, y su impronta, fue una revelación.

Encuentro con Angela Davis en Port-au-Prince, Haití 2016

En el 2016 estuve en Haití, donde pude conocer a Angela Davis, y una vez más su discurso fue estremecedor, alrededor de este y otros temas de urgencia en la sociedades globales, modernas y contemporáneas. Sólo que estos discursos, como muchos otros, necesita salir a la calle y llenarse de gente, calar la conciencia crítica. Quedarse en los oídos de las élites, no es justo. Y es eso lo que habitualmente pasa.

PC: ¿Qué conocimientos tiene usted sobre la historia del Feminismo Negro o de las mujeres negras en Cuba; y cuál es la importancia de esos saberes en la actualidad cubana?

MB: La lucha de las mujeres negras en Cuba encuentra sus principales referentes en las mujeres esclavizadas que de múltiples maneras llevaron la resistencia y la defensa a su existencia y valores identitarios, desde el espacio de cocina con la culinaria, la oralidad, su religiosidad, el cimarronaje y hasta la manigua, como el ejemplo de Carlota Lucumí, en 1843, en Matanzas. Otro emblemático ejemplo se encuentra en Mariana Grajales, “Madre de la Patria”, designada así por José Martí; ratificada en reiteradas ocasiones por Raúl Castro; y limitada sólo a “Madre de los Maceos”. Ella no sólo donó sus fuerzas e ideales, sino también a sus hij@s al servicio por la independencia de Cuba. Una vez, en 1878, desde Jamaica, junto a sus hijas y nueras, crea clubes patrióticos con el objetivo de continuar apoyando la gesta emancipadora cubana. ¿Será que la resistencia a asumirla como “Madre de la Patria” responde a patrones racistas marcados por la colonialidad y a rezagos patriarcales que forman parte de los cimientos de nuestra identidad? Nuestra Patria –multicultural y mestiza– tiene reconocido un indiscutible “Padre de la Patria”: Carlos Manuel de Céspedes; pero no así, una madre; aunque criterios de autoridad como nuestro José Martí, lo haya expresado en el siglo XIX y en el XXI, con convicción lo reitere nuestro presidente Raúl Castro Ruz,  ¿es acaso eso posible?

Ejemplos como este nos dicen que en Cuba se dio, en la década del 60 del siglo XX, una gran Revolución en el mundo de las mujeres cubanas; pero a mi parecer, no se tenía conciencia de género. Muchas personas aún no tienen una idea clara de lo que significa la categoría “género” y una casi total idea errada y prejuiciada del feminismo. Asimismo, hubo altos desconocimientos de sus tipologías e historias.

Pienso que muchos de los grupos de trabajo y de mujeres que llevan una lucha en defensa de la mujer y sus derechos, lo hacen empíricamente o desde un superficial acercamiento a los temas. Por múltiples causas, no siempre se hace un buen manejo de la complejidad de la teoría de género y de todas las tendencias feministas. Muchas veces reproducen estereotipos y re-funcionalizan el sexismo, y otros valores patriarcales entre grupos de mujeres y diversos. Por otra parte, no siempre se hacer un uso adecuado del instrumento que estas teorías les proporcionan.

Con ello no niego el trabajo de organizaciones, activistas e instituciones nacionales e internacionales, gubernamentales y ONG en la Isla. Sólo afirmo que es insuficiente. Y que los logros que han alcanzado las mujeres cubanas en el orden social no son proporcionales a la conciencia de género alcanzada.

Pienso que hay que continuar trabajando duro en la recuperación de las memorias de mujeres invisibilizadas en nuestra historia, en particular de las mujeres negras y sus improntas en el siglo XIX y XX cubano. El conocimiento de estas cuestiones en las generaciones de hombres y mujeres cubanas en la actualidad, y en particular en el caso de las mujeres negras, contribuye a reconfigurar nuestros centros humillados, sojuzgados históricamente.

Es la invitación a caminar en la búsqueda de nuestro propio ser, ese que las ideologías coloniales han intentado ubicar en el fondo del pozo y que no siempre se deja ver en la superficie. Con la Revolución cubana de 1959 y con la creación, en 1960, de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), se abrió un marco de oportunidades sociales para tod@s, sólo que unido a sus programas de justicia social, equidad y la impronta humanista y revolucionarias, que la define. Sin embargo, quedan efectos del sesgo de valores heredados de la ideología colonial, que están en los modos de apropiación de la realidad de los sujetos/as. Esto se expresa en el comportamiento y se re-funcionaliza en las dinámicas sociales, como parte de las contradicciones que la misma sociedad genera en su seno; más allá de las voluntades políticas. Y, ¿cómo dejar de ser patriarcal o dejar de ser racista?

Las imágenes televisivas representan, de forma abierta o subliminar, a la esclavitud y a la “mala suerte” que, en consecuencia, heredaste como “único patrimonio”; aunque las lógicas sociales de nuestro proyecto revolucionario garanticen otras posibilidades para nuestras existencias y dignificación de nuestras vidas.

Dentro de los principales exponentes del Feminismo Negro cubano, en la contemporaneidad, encontramos, en el campo de la investigación, a: Inés María Martiatu Terry, Leyda Oquendo Barrios, Daisy Rubiera Castillo, Norma Guillard Limonta, Digna Castañeda Fuertes, Lourdes Serrano Peralta, Magdalena Mazón Hernández, Yulexis Almeida Junco, Olida Hevia Lanier, Zuleica Romay, Belkis Rojas, entre otras. En el arte: Belkis Ayón (en la plástica), Gloria Rolando (en el cine), Georgina Herrera (en la poesía), Fátima Patterson (en el teatro santiaguero y caribeño). En cuanto a proyectos sociales, me gustaría mencionar la labor de Cuba en la Articulación Regional de Afrodescendientes (ARA).

Pienso que es significativo el libro Afrocubanas, coordinado por Daisy Rubiera e Inés María Martiatu. Ese texto brinda múltiples aristas del significado de ser mujer negra y desarrolla nuestros presupuestos de Feminismo Negro. De igual modo es de destacar las tertulias organizadas por Daisy, Yulexis y Oilda. Desde mi modesto punto de vista, el espacio se caracteriza por ser profundo en sus análisis, intercultural, interreligioso e interdisciplinario de creación, en despertar y visibilizar el universo simbólico de opresiones a las que son sometidas las mujeres; así como llamar la atención sobre sus potencialidades. Ha brindado capacitación sobre diversos temas, siempre reflexionando acerca de la situación de la mujer, en general, y de las mujeres negras, en particular. El espacio es un ejemplo de cómo el feminismo puede ser un verdadero movimiento de emancipación.

En cuanto a la capacitación puntualizar a la socióloga Yulexis Almeida Junco, quien lleva un sostenido trabajo en esa dirección, particularmente en la socialización de la impronta del Feminismo Negro. La profesora desarrolla cursos optativos en la Universidad de La Habana y en otros espacios académicos y comunitarios. Asimismo, los proyectos sociales de FLACSO-Cuba de la Universidad de La Habana.

Una mención especial para nuestra cineasta Gloria Rolando, exponente del Feminismo Negro cubano. Desde el discurso cinematográfico, y el ejemplo consecuente de su propia vida, ha dejado obras maestras, que recogen la impronta ancestral, el mundo de opresiones y de prejuicios a los que hemos sido sometidas las mujeres y las culturas africanas y caribeñas. Ella expone los rostros humanos, las esencias y complejidades culturales que las habitan, tanto en sus subjetividades como en los espacios de enunciación, siempre desde un universo plural. Ella aborda, desde la indagación seria, fragmentos de la historia de Cuba no recogidos. Como bien ella plantea, “los investigo y visibilizo, no por ser mujer negra, sino por ser cubana”. Obras como: “Oggún un eterno presente” (1991), “Los hijos de Baraguá” (1996), “Los ojos del arcoíris” (1997), “Rembarque” (2014), “Conversando con mi abuela” (2016), son muestra de ello. En la búsqueda de su propia historia nos revela un mundo muchas veces desconocido, sutilezas naturalizadas donde toman cuerpo la opresión, la segregación, el dolor, la nostalgia y el aporte de fenómenos sociales, como las migraciones. En sus obras recupera lo auténtico de las manifestaciones que adopta la condición de sujeta/o histórica/o en la nación cubana. Lo que tributa a un fortalecimento de identidades liberadoras.

Pienso que en Cuba, en los espacios institucionales, culturales y académicos, se debe continuar sistematizando el trabajo de sensibilización, libre de prejuicios, hacia estudio de las teorías feministas como instrumentos necesario para educar y trabajar el perfeccionamiento de políticas públicas por el mantenimiento de la equidad social. Que ello no sólo constituya un asunto de las élites que se ocupan en estos temas. Insisto, debe concientizarse desde la base, porque cuando llega verticalmente como política, se pierde su sentido emancipatorio y de defensa de la dignidad y derechos de las mujeres.

Por ejemplo, aun no se comprende la necesidad de la perspectiva de género en el lenguaje. Aunque mucho se ha escrito sobre el tema, se defiende un lenguaje puramente patriarcal. No obstante a ello, la educación y los medios de comunicación, así como sus productos culturales, desempeñan un papel importante en ir desmitificando estas lógicas sexistas y discriminatorias, de la que a veces no se tiene conciencia, porque tampoco se tiene conciencia del valor y significado de la diversidad como patrimonio para nuestro espacio.

PC: ¿Cuáles son las contribuciones teóricas y metodológicas fundamentales del Feminismo Negro que, en su opinión, coadyuvan a una comprensión real de la situación de las mujeres negras en el contexto en que usted vive, estudia y trabaja actualmente?

MB: Para responder a esta pregunta se requiere acercarse a los rasgos generales que definen al Feminismo Negro, del resto. En este sentido, Yulexis Almeida identifica un grupo de características, que me gustaría tomar como referencias para dejar bien definido de que hemos estado hablando hasta ahora.

Marca sus inicios en los años 60 y 70 del siglo XX en Estados Unidos y Gran Bretaña. Se focaliza en el análisis del origen de la opresión de las mujeres, “la división sexual del trabajo y el trabajo doméstico. Profundiza en la lucha anti-colonialista contra el racismo, la desigualdad de clase y las prácticas patriarcales. El concepto de “mujer negra” se convirtió en una identidad política estratégica. La reformulación de la separación de espacios público y privado (a partir del eslogan lo personal es político). El estudio de la vida cotidiana”. Se reivindica enérgicamente la despenalización del aborto. Se publican, crean y se usan anticonceptivos como un derecho de las mujeres sobre sus cuerpos. Se produce la descentralización, diversificación de la masculinidad hegemónica. Critica el carácter racista y clasista que no reconoce a la mujer negra, y la ve como fuerza de trabajo y ser mal remunerada.

Una vez definido debo plantear, en segundo lugar, que no obstante a todos estos aportes que definen al Feminismo Negro, penosamente, en mi espacio académico más inmediato, estos estudios no son prioridad. No esta modalidad del feminismo, ni ninguna otra. Existen aislados estudios sobre el pensamiento filosófico de mujeres muy puntuales. No se ha fraguado la conciencia del valor que tributan al campo de la filosofía, los estudios de género y feminismo, aun existiendo feministas marxistas. Sin embargo, algunas acciones en el área de postgrado se están desarrollando en relación a los estudios de género y el Feminismo Negro, decolonial, comunitario, por quien les habla. No pasa así en el área de los estudios sociológicos, quienes son la vanguardia en estos temas.

En tercer lugar, apelando al plano personal, como filósofa, desde estudiante ya me había introducido en estas imprescindibles redes para comprender la complejidad y totalidad de las dinámicas y comportamientos del/la sujeto/a social. Y para poder entender mejor desde mi lugar de enunciación el verdadero significado del cosmos de la polis griega y otras formas del cosmos más apegadas a mi existencia. Para ello los estudios decoloniales me aportaron mucho, sobre todo en poder articular lógicamente a la categoría de género y raza en el sistema de relaciones sociales de producción. Las que en el espacio colonial americano y caribeño adoptan un significativo valor epistemológico y cultural.

En un cuarto momento de la respuesta me gustaría poner en diálogo principios provenientes de la cosmovisión del feminismo comunitario y –en entrevista con la psicóloga social guatemalteca Lorena Cabnal–, el Feminismo Negro y decolonial como mensajes para concientizar sobre la complejidad que habita en ser mujeres y sus conexiones con las dimensiones físico, mental, espiritual y lo comunitario. En pensar en nuestra primera casa, nuestros cuerpos y en su plataforma en la que habitamos colectivamente, la tierra. Acerca de estos referentes y sus significados reflexionemos.

En la voz de Lorena Cabnal, como lideresa espiritual, desde el feminismo comunitario apunta: “Es necesario que las mujeres: conozcan y concienticen que en el cuerpo tenemos un mapa. Hay una memoria corporal, espiritual, ancestral de nuestros úteros que condiciona nuestros tiempos presentes. Es imprescindible interiorizar que existe una razón de los cuerpos y una necesidad de energizarse en las cuatro dimensiones: físico, mental, espiritual y lo colectivo comunitario”.

Concientizar que el cuerpo femenino no sólo son cuerpos-placer, cuerpos-gestantes. Son además, cuerpos conectados por un hilo cósmico y sincronizado con la luna y los astros. De este hecho nacieron los primeros calendarios lunares hasta el siglo XIII, cuando el poder eclesiástico y patriarcal impuso el calendario Gregoriano por encima de los calendarios lunares.

En cuanto a esa histórica relación “ser humano- naturaleza”, que determina el contenido de la producción, sería interesante que supiesen que en la antigüedad los vientres de las mujeres, la Luna y la Tierra, tenían una comunicación directa. Las mujeres sabían cuando plantar la semilla, tanto en su territorio cuerpo, como en el territorio tierra, razón por la que eran consideradas por el sistema patriarcal como brujas, hechiceras y amenazas.

Por eso se hace indispensable asumir el acto del sangrado como algo hermoso y su tiempo como una posibilidad de viajar hacia nuestros mundos interiores. La menstruación hay que naturalizarla en nuestra psiquis como generadora de energías hermosas, vitales y sanadoras. Vivir la posibilidad de tenerla como una manera legítima de florecer, ser libres y sentir. Hacer conciencia el hecho de que las opresiones vividas por las mujeres, a través de los tiempos sobre sus cuerpos, constituye una de las causas de la desincronización con la Luna, los astros y sus hilos astrológicos y, por tanto, de los períodos menstruales y sus dolencias. Interiorizar que la desarmonización de los cuerpos de las mujeres con la Luna es la causa del sistema opresor patriarcal que sufren las mujeres.

Estos son algunos de los principios del feminismo comunitario de las mujeres indígenas de Guatemala. Ellos, indiscutiblemente, confrontan nuestras vidas de mujeres e invita a pensar y activar estos complementos dormidos, silenciados y estigmatizados. Ello, a su vez, nos conecta con otros elementos a tener en cuenta para nuestras vidas como legado de las múltiples comunidades de mujeres afro-latinas-caribeñas, quienes han salvaguardado el legado de las cosmogonías, cosmovisiones y espiritualidades africanas, lo que reafirma la tenencia de un patrimonio tangible e intangible que se estableció como tronco cultural legítimo en el diverso y denso bosque del continente americano.

Es este último, uno de los conflictos que enfrentan las mujeres afro-latinas-caribeñas. Dicho problema se ubica entre las dos orillas del Atlántico: los archipiélagos caribeños y las orillas americanas bañadas por las aguas del Océano Atlántico. Cuando pensamos física y literalmente en el territorio cuerpo–tierra, nuestras ancestras africanas perdieron sus tierras natales y, con ello, su libertad. Sólo con la muerte a través de sus espíritus volverían a su lugar de origen en estado de libertad. Ese fue un principio de vida de l@s african@s en estas tierras. Como alternativa de supervivencia se fueron adaptando y modificando estos lares. Fueron troncos culturales muy fuertes que lograron fructificar y hacerse perdurables. Estos son memorias históricas que sostienen los principios del Feminismo Negro y decolonial, respectivamente.

Se hace imprescindible concientizar que América Latina y el Caribe, para las generaciones posteriores, dejó de ser el espacio de acogida para convertirse en un espacio originario. Entonces, cómo explicar que aun hoy, en pleno siglo XXI, luego de cinco siglos de haber llegado nuestros primeros ancestros y haber procreado a sus descendencias, todavía la condición de inferioridad y el racismo colonial y natal haga estragos sobre el cuestionamiento de si los descendientes de las/os africanas/os son, o no son, originarias/os.

Sobre los cuerpos–mentes femeninos negros, aún pesan las incomprensiones del ser o no ser originario como una causa más para la exclusión. Razón por la cual, lo originario se legitima como una condición política incuestionable para los nativos del continente; pero, al mismo tiempo, posee un carácter excluyente. Este último ha sido muy bien manejado por el sistema capitalista neoliberal que utiliza las diferencias étnicas, raciales, culturales y residenciales para usurpar territorios y lo más auténtico de nuestras culturas y espiritualidades.

En estas polémicas entre “ser-no ser-pertenecer” ha constituido en el mundo de las mujeres afro-descendientes un recurso de resistencia y mediación intercultural. Los saberes ancestrales han sido elemento común tanto para las mujeres afro-descendientes como para las indígenas. Estos han condicionado y hasta determinado las concepciones de sus metodologías, cimentadas en el complejo y misterioso mundo de las espiritualidades; la búsqueda de la libertad, que en diálogo con los modos de hacer contemporáneos implementan estrategias de lucha frente a las injerencias del capital y las concepciones patriarcales en no pocos grupos que han concientizado su condición y misión.

Taller en Cátedra de Estudios Nuestra América de Meridianos Comunicación, México 2016

PC: ¿En qué medida usted podría contribuir, desde la práctica, a enriquecer las discusiones teóricas y cotidianas sobre Feminismo Negro en el contexto de la lucha por los derechos, la visibilización y el empoderamiento de las mujeres negras?

MB: En este sentido, me identifico como una agente intercultural, entre las sabidurías ancestrales que nos habitan y las sabidurías institucionalizadas por la geopolítica del conocimiento etnocentrista de occidente. Experimento el desarrollo de un lenguaje que se re-significa y democratiza todo el tiempo, como consecuencia de una toma de conciencia crítica de mi ser y sus “yo” plurales, integrados en mi condición de mujer y de persona. La cuestión no es solo política, es también existencial; aunque ha sido la práctica consolidada del modo de apropiación de la realidad occidental institucionalizado y legislado en políticas fragmentarias y prejuiciosas, por más de 500 años, las que han limitado los lenguajes, las conciencias; dividiendo y excluyendo por sus marcas genéricas, clasista, étnico-racial, etaria, geopolítica, etcétera.

Las observaciones analíticas en mis investigaciones y maneras de enseñar desde la perspectiva de género me llevan a tener en cuenta, en mis reflexiones y modos de hacer, a las interrelaciones de los locus de enunciación en el que existimos y en el que hemos sido educados. Y es desde acá que desarrollo esta reflexión. No puedo escapar de la historia, aunque no por ello tengo que ser víctima, ni objeto de ella. Este presupuesto me llevó a comprender una de las funciones de los estudios de género y feminismo, pues me hizo caer en cuenta de la responsabilidad, que en tanto mujer cubana, negra y profesional posee con la salvaguardia y renacimiento de los valores de nuestra “Ancestralidad”. Recuperando desde ello a sus hacedoras, que nos hacen sentirnos personas y pertenecientes de un lugar y múltiples culturas. Recuperar el orgullo y la dignidad de ser mujer afro-latina-caribeña.

En mis escritos, charlas entre amig@s, docencias de postgrado de “Género, Comunicación y Decolonialidad”, he experimentado unas metodologías “otras”, preocupadas no por la trasmisión de conocimiento, sino por la sensibilización de la conciencia a partir de legitimar a la dignidad humana, como un derecho de vida y de respeto a la diferencia. Elementos estos, que le desconocieron a una parte importante de mis ancestr@s, en particular a los african@s y sus descendientes; pero también pienso que no es desconociendo la humanidad de los otros que legitimaremos la nuestra. Con ello gano una comprensión otra de un problema ético-cultural que defiende la esencia de la diversidad humana.

Por otra parte, la experiencia interdisciplinaria entre filosofía, antropología y estética (como salida a mis investigaciones), ha sido transversalizada por las teorías de género, del Feminismo Negro y del feminismo comunitario latinoamericano. Ello ha contribuido a la comprensión de las tipologías que puede adoptar el “sujet@ y su negación” en su corporalidad y extensión.

Ahora me encuentro trabajando en el concepto “clave intercultural”, la paradoja de la emancipación y los prejuicios como círculo hermenéutico. Herramienta epistémica y sociopolítica para develar problemáticas, que ante los presupuestos tradicionales de la lucha de clases, se quedan fuera de contexto e invisibilizados. Tales como: la recuperación de las memorias históricas de las abuelas y abuelos (amerindios, africanos, asiáticos y caribeños); las que han sido silenciadas junto a sus corpus antropológico y filosófico, unos más que otros. Introducir transversalmente las contribuciones de las teorías de género y feministas, en estas problemáticas filosóficas que acontecen en nuestra sociedad, me ha servido para comprender la diferencia y la necesidad de rehacer el mapa de la historia de nuestras raíces y a recuperar, entender y respetar el patrimonio heredado, en especial el relacionado con el mundo de las mujeres y la re-evaluación de su lugar en el mundo.

Fuente: cubaposible.com

Por: Rony Morales.

En el lugar conocido como San Julian Alta Verapaz se moviliza CODECA. En estos puntos informan sobre sus demandas y propuestas a quienes transitan sobre la carretera.

“Los males que soportamos los pueblos y sectores populares de Guatemala tienen raíces mucho más profundas que la actual y perversa corrupción generalizada que destruye y mata día a día a nuestro pueblo.

Los ricos (CACIF) y los grupos criminales se han apoderado de todos nuestros bienes públicos y naturales, entre tanto, nosotros no tenemos tierras para cultivar nuestros alimentos, nos han contaminado y robado los ríos, la energía, la salud, educación, el agua, la inseguridad que afecta negativamente al pueblo trabajador, las carreteras destruidas, las escuelas abandonadas, los centros de salud y hospitales sin médicos, enfermeras ni medicinas, el desempleo aumenta a diario y los salarios son de miseria y no alcanzan para vivir” (extracto de entrevista a manifestantes)

Este 7 y 8 de noviembre de 2017, en uso del derecho de resistencia, manifestación y petición, las comunidades indígenas y campesinas manifiestan pacíficamente en los territorios de Guatemala, demandando al Gobierno de JIMMY MORALES que tome en cuenta las demandas del sector indígena – campesino y que sean resueltas las necesidades en el corto, mediano y largo plazo a través del procedimiento del diálogo y la negociación con las diferentes instancias a quien corresponda.

 

Fotografía: Luis Sicajan

NIMA JA: WAQIB’ TZ’IKIN

Pueblo Natal

Autoridad Indígena de la Antigua Cabecera Municipal

Santa Catarina Ixtahuacán, Sololá.

Comunicado de prensa

Preocupa a que la mesa política para el cumplimiento de la Sentencia de la Corte de Constitucionalidad sobre el Derecho a la Educación Bilingüe Intercultural en las trece escuelas de la Antigua Santa Catarina Ixtahuacán, Sololá, se halla suspendido y trasladado en otra fecha el taller de evaluación del cumplimiento de la sentencia.

Corre peligro la vida e integridad de los miembros de Autoridades Ancestrales de la Antigua Santa Catarina Ixtahuacán por exigir derechos individuales y colectivos de los pueblos indígenas.

Ningún caso documentado de incidentes, agresiones o intimidaciones debe quedar sin ser investigado y sancionado.

MANIFESTAMOS

Que la agresión física sufrida por un miembro de la Autoridad Indígena de la Antigua Cabecera Municipal de Santa Catarina Ixtahuacán, en el Sanitario de la sede Ministerial de Educación en Sololá, constituye la forma de reprensión más extrema.

El ejercicio a la participación social en ser parte de la Autoridad Comunitaria en los Pueblos Indígenas, sólo puede efectuarse libremente cuando las personas que lo realizan no son víctimas de amenazas ni de agresiones físicas, psíquicas o morales u otros actos de hostigamiento.

Las amenazas vulneran de un modo especial y drástico la participación, motivación de la persona afectada, sino que además afectan la dimensión colectiva de este derecho.

Los actos de violencia que se cometen contra los miembros de la Autoridad Ancestral Indígena (término entendido bajo una definición amplia, desde una perspectiva cultural) o personas que trabajan en pro de los derechos individuales y colectivos del pueblo de la Antigua Cabecera  Municipal de Santa Catarina Ixtahuacán, son inaceptables.

EXIGIMOS

  1. Que se respete la integridad de los miembros de la Autoridad Ancestral indígena en el ejercicio de sus derechos al servicio de la comunidad de la Antigua Cabecera Municipal de Santa Catarina Ixtahuacán.
  2. Que el diálogo es la mejor manera para buscar soluciones a las situaciones que aquejan las comunidades.
  3. Que el Ministerio de Educación, como servidor público, se encuentra en la obligación de acatar los fallos judiciales, aun así, no sean de su agrado, pues en cumplimiento a sus deberes funcionales se encuentra sometido -como todo ciudadano- al imperio de la Constitución Política y la Ley de educación, quien, a la fecha, no se ha avanzado con la resolución de la sentencia otorgado por la Corte de
  4. A la Procuraduría de los Derechos Humanos -PDH-, a la Comisión contra el Racismo y la Discriminación –CODISRA- y otras instancias de los Derechos Humanos, su apoyo en cuanto a la observancia y la mediación a los conflictos relacionado al derecho a la Educación Bilingüe e Intercultural y otros derechos individuales y

Pueblo Natal Autoridad Indígena de la Antigua Cabecera Municipal

Santa Catarina Ixtahuacán, Sololá.

18-10-2017

 

 

Por: Rony Morales

En conferencia de prensa el Comité de Desarrollo Campesino (CODECA), La Unión Verapacense de Organizaciones Campesinas (UVOC), el Comité Campesino Del Altiplano (CCDA) y organizaciones que forman parte de la Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas (CNOC),  dieron a conocer que los días siete y ocho de octubre del 2017 se estarán movilizando campesinos en 20 lugares diferentes de todo el país en #‎ParoNacional. Llevan varios años de impulsar procesos organizativos que defienden el derecho al acceso a la tierra, derechos laborales,  y la nacionalización de la energía eléctrica.

Durante una entrevista en la Federación Guatemalteca de Escuelas Radiofónicas (FGER) Neftalí López de CODECA, comentó que en este tipo de acciones es necesario hacer uso del derecho  de resistencia, habló de las violaciones  a los  derechos  constitucionales y  leyes vigentes  del país,  la  falta de voluntad política  de dar respuesta y  soluciones a las diversas demandas planteadas  a los  gobiernos en turno, como es  la necesidad de la  nacionalización  de la energía eléctrica, el tema del territorio,  la democratización  y  la tenencia  de la   tierra, las concesiones de territorio de los pueblos indígenas a empresas  transnacionales, la introducción de los megaproyectos y de hidroeléctricas  con financiamiento extranjero,  el derecho a una alimentación  justa  y digna, el respeto de los de  derechos  de los(as) trabajadores(as), la  represión  y  persecución contra líderes  de las  organizaciones indígenas  y  campesinas, la muerte de dirigentes y  el encarcelamiento de  los  defensores de  derechos humanos.

“Como organizaciones campesinas, sabemos que nuestras luchas, por la problemática agraria o por la nacionalización de la energía eléctrica son absolutamente legítimas. Todo el trabajo organizativo lo gestionamos con nuestros propios recursos, porque no dependemos de ningún financiamiento para organizarnos, menos para luchar. La gente tiene la convicción y la claridad de la necesidad de organizarse, cree en los objetivos de la lucha y parten de la realidad de su comunidad, región y país, eso es el motor de la lucha campesina e indígena. Luchamos porque es urgente resolver las grandes necesidades de las naciones indígenas y también de las necesidades campesinas, por defender lo que es suyo y todo lo que se encuentra en el pedacito de tierra que les quieren arrebatar”, enfatizó López

En respuesta a este llamado, miles de personas de diferentes pueblos, comunidades y organizaciones se movilizaron en buena parte del país, con el único objetivo de sentar al poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial para que resuelvan la problemática agraria, además de los  problemas con el agua y los ríos que han traído las hidroeléctricas.

Con respecto al llamado que se hizo al pueblo de Guatemala, Neftalí comentó “hoy contamos  con  un nuevo  Gobierno, que  en su  discursos, manifiesta la  buena  voluntad de solucionar  de fondo  los  problemas  estructurales que afectan  a nuestro  país, especialmente al  área  rural  donde la  mayoría  somos  indígenas y  campesinas, sin embargo, vemos  con mucha  preocupación,  la  composición de su  gabinete, que solo representa  al sector oligárquico al igual que en el  CACIF  y las instancias militares. Personas que nunca han demostrado interés por resolver y buscar soluciones a los diferentes problemas que afectan a nuestro país.

Demandas

Entre las demandas que se piden está la nacionalización de la energía eléctrica, la resolución de la problemática agraria, el cese de la criminalización y persecución de hombres y mujeres que defienden la vida y el territorio. El cese de la corrupción, la renuncia del presidente y su concejo de ministros, la renuncia de los 158 diputados, la persecución penal en contra de todos los diputados corruptos, que se juzgue a Álvaro Arzú por la muerte de Monseñor Gerardi, la nacionalización de los servicios públicos, la investigación de empresarios que están evadiendo impuestos, la contaminación y desvío de los ríos, los finqueros que pagan salarios de hambre cobrándole  a los  jornaleros el IGSS pero que no lo reportan.

La reivindicación popular gira en torno a la lucha contra la corrupción y refleja el hartazgo de la población ante la situación que se vive. Los manifestantes piden la captura de las personas vinculadas a actos de corrupción desde las instituciones del Estado.

Mientras todo esto sucede continúan  los desalojos violentos, aumenta la difamación y la división comunitaria como estrategia de debilitamiento de los movimientos llegando el encarcelamiento de líderes de las organizaciones que defienden los derechos humanos en Guatemala.

Algunos de los puntos donde se darán las manifestaciones

1 la Virgen                            Tecun Human san Marcos

2 El Zarco                             Santa Cruz  Retalhuleu

3 Cocales                             Patulul  Suchitepéquez

4 Puente auto pista          Escuintla

5 salida al puerto              Escuintla

6 Chiquimulia                    Chiquimulia santa Rosa

7 El Boquerón                    Santa rosa santa Rosa

8 Sanarate                         El Progreso

9 El rancho                        El Progreso

10 La ruidosa                    Morales Izabal

11 Puente Machaquilá     Poptun Petén

12 Fray Bartolomé           Alta Verapaz

13 Cruce                            Raxuha Alta Verapaz

14 Cubilguitz                     Chisec  Alta Verapaz

15 Lanquin                        Lanquin Alta Verapaz

16 San Julián                    Tactic    Alta Verapaz

17 La cumbre                   San Gerónimo Baja Verapaz

18 Las trampas                Sololá

19  Nahualá                     Nahualá

20 Cuatro caminos       San Cristóbal Totonicapán

21 Piedras negras          Huehuetenango

22  Chinachoj                 Huehuetenango

Y otros mas

Este 7 y 8 de noviembre de 2017, en uso  del  derecho de  resistencia,  manifestación  y petición, las comunidades  indígenas y  campesinas manifiestan  pacíficamente  en los territorios de Guatemala,  demandando al Gobierno  de JIMMY  MORALES que tome  en cuenta las demandas del sector indígena – campesino y  que  sean  resueltas las necesidades en  el  corto, mediano y largo plazo a través del procedimiento del diálogo y la negociación con las diferentes instancias a quien corresponda

 

Fotografìa http://barrancopolis.com

Por: Francisco Rodas.

De las siete demandas de CODECA para reaccionar con un paro nacional, sólo una se refiere a reivindicaciones propias relacionadas con la demanda de tierras y frenar los desalojos de comunidades campesinas.

El resto de demandas, seis, tienen que ver con la lucha contra la corrupción y la impunidad, por el ejercicio pleno de la justicia, y la recuperación de un estado de derecho a través de la formación de una asamblea constituyente popular y plurinacional. Es decir, nada que transgreda la democracia y el régimen constitucional sino, al contrario, buscan que ellas resuciten.

Así las cosas, la animadversión visceral de las élites económicas sobre estos movimientos, los presentan como acólitos que veneran el atraso y la perfidia.

Fotografía: wrm.org.uy

Por: Jesus González Pazos, Mugarik Gabe

Recientemente, delegaciones de distintos países latinoamericanos y europeos compartíamos reflexiones sobre la guerra y el nuevo escenario posible que se abre con los acuerdos de paz en Colombia. Esto ocurría en una pequeña comunidad embera, cerca de la ciudad de Medellín. En esa situación, las autoridades tradicionales nos sorprendían cuando señalaban que hablar de ordenamiento territorial da a entender que es necesario ordenar la tierra. Sin embargo, la naturaleza siempre estuvo ordenada, en equilibrio. Nos decían que es el sistema dominante quien la ha desordenado; luego, lo importante, lo urgente, es “ordenar” el sistema que impacta negativamente contra los territorios, contra los derechos y contra la vida.

Es un hecho escasamente reconocido que en demasiadas ocasiones, las palabras más sabias no necesariamente se encuentran en los seminarios académicos ni en las grandes conferencias mundiales de economistas o políticos. Por el contrario, la experiencia de cientos, miles de años de comunidades y pueblos a lo largo del planeta es la que se traduce en verdadero conocimiento, tal y como las palabras de más arriba nos transmiten. Es el sistema el problema, pues es éste el que está ocasionando desequilibrios, injusticias, explotaciones sin fin, empobrecimiento para las grandes mayorías, aumento de las brechas de desigualdad, machismos y feminicidios o el cambio climático. Son éstas, junto con otro largo etcétera, algunas de las consecuencias más graves que hoy sufrimos, pero la causa, por mucho que se nos trate de ocultar reside en ese sistema dominante que prima los intereses y beneficios económicos de las élites por encima de los derechos humanos individuales y colectivos de las personas y pueblos, reprimiendo además la protesta cuando ésta se produce. Se nos sigue queriendo mostrar, en el mejor de los casos, solo el dedo (consecuencias) para que no podamos ver la luna (causas).

Se presenta en estos días el informe titulado “Transnacionales, oligarquía y criminalización de la protesta social. El caso Guatemala”. En el mismo, se evidencia, a través del caso paradigmático de este país centroamericano, cómo la criminalización de las protestas sociales en defensa de los territorios y sus recursos naturales es una estrategia articulada al servicio de las transnacionales y oligarquías locales, para la protección de los intereses políticos y económicos de estas élites y estructuras. Así mismo, este informe deja patente cómo el estado, a través de los sucesivos gobiernos y en el marco del sistema capitalista neoliberal, hace dejación permanente de su obligación de protección y mejora de las condiciones de vida de la ciudadanía, de las grandes mayorías, pero de forma especial de los pueblos indígenas, campesinos y de sus derechos sobre los territorios que habitan.

Esta investigación e informe consiguiente toma como centro el caso de Guatemala por ser el paradigma de este tipo de actuaciones y procesos en todo el continente latinoamericano. De alguna forma, se podría decir que desde los Acuerdos de Paz (1996) que pusieron fin a la larga guerra en este país, se fueron poniendo las bases para el asentamiento del sistema que hoy definimos como neoliberal. La liberalización y privatización de sectores estratégicos, junto al dominio absoluto de los mercados y sus intereses por encima de la política y de las necesidades de las grandes mayorías, son piedras angulares que abrirán y entregarán el país a transnacionales energéticas, mineras, agroindustriales, etc. Guatemala es un país barato y los ingentes beneficios de la explotación de la biodiversidad y otros recursos naturales hacen de este territorio un espacio fácil y cómodo para esta actividad sin control y para el beneficio de todo tipo de transnacionales. Cuentan, desde el principio con la facilidad que da la liberalización de sectores estratégicos (aguas, tierras, hidrocarburos, riquezas minerales…) y, por lo tanto, fáciles de apropiar y explotar por estas estructuras económicas. Cuentan con la oligarquía local que desde sus ámbitos de dominación social y, sobre todo, institucional y legislativo, se convertirán en aliados inmejorables para la entrada y asentamiento de estas transnacionales. Y cuentan con el apoyo del estado que no impone sino irrisorios impuestos a la explotación y aprueba las leyes necesarias que les dan cobertura legal y, cuando es necesario, articula procesos de criminalización contra la justa protesta social de comunidades y pueblos que demandan la defensa de sus territorios y de una vida digna en los mismos. A partir de ahí, líderes y lideresas, autoridades tradicionales y comunidades serán difamados, estigmatizados, acusados y perseguidos hasta su encarcelamiento o muerte, todo ello con el fin de acabar con la protesta.

Así, los casos analizados en el informe mencionado, que tienen como protagonistas a empresas españolas, se convierten en paradigmas de las actuaciones de la práctica totalidad de transnacionales y oligarquías locales en la globalidad de Guatemala. Porque, desgraciadamente, no es posible concluir que esos casos son la excepción, sino que por el contrario se puede afirmar que son una constante en el país y en el marco de acción del sistema neoliberal hoy dominante. Y por esto último, debe de entenderse también que estas prácticas tienen un ámbito territorial que traspasa las fronteras de un estado determinado, para alcanzar cuando menos también el ámbito continental. El sistema económico y político hoy preponderante en la gran mayoría de América Latina hace que lo que este informe presenta como caso Guatemala, fácilmente podría entenderse como caso Perú, Colombia, Brasil o Argentina.

Todo ello porque las condiciones globales que hoy se convierten en dominantes tienen que ver con la liberalización absoluta (desregulación) del comercio y las finanzas, con la privatización de muchos de los sectores que hasta entonces habían sido responsabilidad pública, es decir, del estado, con las grandes y rápidas disminuciones (recortes) del gasto social, con el arrinconamiento del estado a un papel de mero gestor de las decisiones macroeconómicas que tomarán ahora los mercados o élites económicas. Tiene que ver también con los ataques constantes y cooptación de los sindicatos y la disminución de la capacidad de presión de las y los trabajadores, así como con la constante precarización del trabajo y del descanso. Por ello, si hablamos de las consecuencias más visibles e inmediatas de estas políticas neoliberales hablaremos de la precarización de la vida o, dicho con otras palabras, del empeoramiento evidente de las condiciones mínimas para una vida digna de las grandes mayorías. Por contra, y en paralelo, se produce un aumento exponencial de los privilegios y beneficios de unas élites cada vez más enriquecidas. Es la llamada acumulación por desposesión (D. Harvey) y el aumento enorme de la brecha de desigualdad, inequidad y las pérdidas de derechos sociales, laborales y políticos de esas mayorías, aunque siempre con un acento de gravedad en las mujeres.

Así el correlato de este nuevo marco brevemente descrito más arriba, serán países y sociedades que traspasan la puerta hacia el siglo XXI, como se suele decir popularmente, con su entrega barata, regalada, a las transnacionales que entrarán a operar en todos ellos sin ningún control por parte del estado y llevándose ingentes beneficios ya que no pagarán prácticamente impuestos ni sus inversiones se traducirán en mejoras de las condiciones de vida de las mayorías. La otra cara de esta misma moneda será la concentración, más si cabe, del poder político y económico. Y los propagandistas de este sistema seguirán diciéndonos que no es para tanto, que debemos mantenernos en nuestra burbuja de cierto bienestar; en suma, que es mejor que sigamos mirando el dedo para no ver la luna. Pero la luna está ahí fuera, solo hay que salir.

Vínculo para leer el informe

http://www.mugarikgabe.org/wp-content/uploads/2017/11/Informe-transnacionales-Guatemala.pdf

 

 

 

Por: Nelton Rivera.

Durante 2016, varios investigadores comunitarios realizaron un trabajo desde el equipo Entre Ríos. Decidimos tomar el agua y los ríos como las categorías de investigación para comprender la relación de los ríos con la gente, las comunidades y los pueblos. Desde Chajul e Ixcán en el departamento de Quiché, en Cobán, Alta Verapaz y las naciones Chuj y Q’anjob’al en Huehuetenango.

Visitamos el municipio de San Mateo Ixtatán el 4 de noviembre 2017. Llegamos a la sede del salón comunal del Cantón Yolwitz, en el centro del municipio. Nos encontramos con las autoridades comunitarias de las naciones Chuj y Q’anjob’al y con los representantes de los Consejos Comunitarios de Desarrollo (Cocodes) de varias de las regiones de este departamento. Junto al equipo de investigación Entre Ríos, presentamos dos trabajos de investigación conjunta con Prensa Comunitaria.

Para nuestro equipo es importante devolver el trabajo. Por eso viajamos desde el 2 de noviembre hasta Santa Eulalia y San Mateo Ixtatán. De vuelta, nos traemos el viento frío de lo alto de la Sierra de los Cuchumatanes, sobre la Sierra Madre, y la retroalimentación y los aportes de las autoridades ancestrales y comunales.

En los dos municipios nos reunimos con la autoridad del Gobierno Ancestral Plurinacional y en San Mateo Ixtatán estuvieron los representantes de Cocodes de varias de las regiones del municipio.

Mostramos cómo afecta a los ríos y pueblos la problemática que las empresas hidroeléctricas han provocado en los territorios en Huehuetenango, Alta Verapaz y Quiché. Desde sus reflexiones sobre cómo estos proyectos se instalaron de manera inconsulta, irrespetando el derecho y la decisión de los pueblos expresado a través de las consultas comunitarias. Se expusieron testimonios sobre la violencia con la que actúan las empresas, la criminalización y la persecución penal en contra de las personas que se oponen a estas.

Fotografía Francisco Simón

#Ahorita

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