Por: Elmer Ponce

La escasa visión ambiental, la poca o nula gestión y la falta de voluntad de los alcaldes municipales y sus concejos han sido el motivo y la razón por la que hoy en día, en muchos pueblos y ciudades del país no se cuente con drenajes o alcantarillas para tratar las aguas residuales. Muchas de estas aguas van a dar a los nacimientos de agua o a los arroyos y a los ríos, contaminando este recurso tan valioso. El municipio de Sayaxché, en el departamento de Petén, no es la excepción. Durante muchos años, gran parte de los desagües –si no es que todos– van a dar al río La Pasión y a fuentes de agua de menor tamaño. Las aguas de todo tipo de aproximadamente 10 mil personas que viven en el casco urbano de esta población van a dar al río, donde se pueden visualizar más de 7 desagües o puntos directos que caen a tan importante afluente, de donde por muchos años la población ha sobrevivido de la pesca y la utilización de su agua y como medio de transporte a muchas de las comunidades y centros turísticos en la zona.

A mediados de 2015, todas las municipalidades del país tenían el compromiso de dar su informe de la situación,  en materia de tratamiento de aguas residuales. Sin lugar a dudas, muchas de estas se quedaron cortas en este informe y la municipalidad de Sayaxché no puede escaparse de este señalamiento.

“A la población residente del casco urbano parece importarle poco este y otros problemas que aquejan al municipio, especialmente todo lo que tenga que ver con el tema de medio ambiente. Y no solo eso sino que ante los grandes robos que se han hecho en la municipalidad, vemos a los exfuncionarios municipales con carros de último modelo fincas y hasta maquinaria pesada y ahí andan como si nada, y la población puros zombis”, nos dice un vecino comerciante del lugar que no quiso identificarse.

“La contaminación con aguas negras de cualquier tipo, aguas de baños de la gente o de alguna empresa debería de castigarse como un delito porque imagínese usted cuando no podamos agarrar agua ni del Pasión, qué vamos a hacer”, dice doña Alicia López, vendedora de tortillas en una de las cuadras del barrio la Esperanza. Sin el conocimiento de que existe una ley que castiga este tipo de contaminación, pero que hasta el momento solo se mantiene en papel porque las autoridades nada han hecho por que se cumpla. Basta ver el ejemplo de la contaminación y muerte de toneladas de peces en 2015 en el río.

Segundo a segundo, los 7 desagües frente al río La Pasión con fuertes cargas de aguas negras o residuales caen sin parar, los 365 días del año, ya que ni los vecinos ni ninguna autoridad municipal o del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales dice ni hace nada. Mientras tanto, el bello río La Pasión agoniza y lleva el mismo destino de aquel otro imponente río que en algún momento fue y que atraviesa buena parte del territorio guatemalteco: el río Motagua, que se está convertido en un desagüe debido a la impunidad, la poca responsabilidad y la falta de visión medioambiental de un pueblo y de sus autoridades.

Por: David Diego

El viernes 05 de agosto, se  llevó  a cabo la socializacion de la ley y el reglamento del Programa de Incentivos Forestales denominado PROBOSQUE en la ciudad de Huehuetenango.   Se contó con la  participación de varias organizaciones comunitarias del sector forestal comunitario del departamento.

Por: Ilka Oliva Corado

Ayer, escribí un comentario en mi cuenta de Facebook, sobre la nueva Ministra de Salud en Guatemala. Primera mujer en la historia del país.

El comentario literal fue éste: “‪#‎Guatemala La cólera que han de estar sintiendo los que aprueban la impunidad, y solapan los crímenes de lesa humanidad al saber quién es la nueva Ministra de salud en Guatemala. Yo cuando lo supe pensé en su mamá y en lo feliz que ha de sentirse en donde quiera que esté. Es sin lugar a dudas un abrazo de la vida, la reivindicación de una lucha generacional. La semilla siempre florece si fue sembrada con amor y en tierra fértil.”

Para mi sorpresa el resto de la tarde y noche pasé recibiendo comentarios por mensaje privado, (la gente es buena para fanfarronear en público, pero teme dar su opinión en público) donde me decían que la nueva Ministra de Salud era una traidora por aceptar un puesto en el gobierno de Jimmy Morales y que cómo era posible que yo estuviera apoyando algo así. ¿Y quién soy yo para que mi opinión cuenta en algo así?

Yo a Lucrecia Hernández Mack no la conozco, sé quién es, sé quién es su mamá y quién es su tía, (por que lo he leído de la historia política y social del país) a ella nunca la he tratado, es más ella ni siquiera sabe que existo. Así que mi comentario no tiene nada que ver con afectos de amistad o por el estilo. Tiene que ver con la alegría que me da como mujer guatemalteca la designación de una persona como ella, con su capacidad y compromiso político y humano para un puesto en el Ministerio de Salud. El bien que le hará al sistema de salud guatemalteco.

No me asombró que quienes la acusaron de traidora sean personas de la ultra izquierda guatemalteca: patriarcal, misógina y machista. No diré nombres porque tampoco se trata de señalar y mandar a la hoguera, además el nombre es lo de menos, cuestiono la actitud.

Lindos ellos con 19 años de fracaso rotundo de la Firma de la Paz, en lo que han tenido que ver mucho. ¿Con qué moral cuestionan su decisión de haber aceptado un cargo en el presente gobierno? ¿Qué han hecho ellos desde la ultra izquierda para el cambio del país? Nada, absolutamente nada, más lo hunden.

Gente que fue a lanzar bocanadas a las manifestaciones masivas del año pasado, dándose golpes de pecho y que después dieron el voto por Jimmy Morales. Si pues. Gente que aceptó que el Tribunal Supremo Electoral les impusiera las votaciones, gente que no tuvo las agallas para un cambio real. ¿Con qué moral y consecuencia política cuestionan que una persona acepte un cargo en el gobierno actual? Si ese gobierno ellos lo impusieron al dejar que las votaciones se realizaran. ¿Qué creen, qué los cambios se hacen con una sonrisa para la cámara y un cartel en sábado de salir a broncearse?

Esa gente que publica libro tras libro en salones de embajadas, que dicta conferencias aquí y allá, día y noche, que alardea de intelectualidad, de pertenecer a la crema y nata del gremio revolucionario guatemalteco, y que la vieja escuela y que no sé qué y que no sé cuánto. ¿Con qué derecho cuestionan que una persona que tiene los arrestos para tomar al toro por los cuernos acepte un cargo público? ¿Han hecho ellos algo similar en estos 19 años del fracaso de la Firma de la Paz?

Yo solo quiero decir que en Guatemala, un país de cachurecos, criticones, haraganes, hipócritas, aguados y fanfarrones; que una mujer tenga las agallas que tuvo Lucrecia Hernández Mack para aceptar un puesto público y contribuir al cambio desde la entraña de la impunidad, se debe de aplaudir, valorar y apoyar. Porque esa acción dice mucho de ella como ser humano y como profesional de la salud. ¿Qué creen pues que con la foto del recuerdo en las manifestaciones del año pasado ya estuvo? No, hay que picar piedra parejo, hay que romperse el lomo, ¿quiénes están dispuestos a hacerlo? ¿Qué dijeron pues, qué era solo de soplar y hacer botellas?

Lujo hubiera sido que llegara al Ministerio de Salud Pública, en un gobierno como el de Árbenz, pero la vida y la realidad actual es otra cosa y hay que ponerle el pecho. No la tiene fácil, le tocó en un gobierno de vasallos vende patrias. El que ella esté ahí es una reivindicación a su mamá, (que le creará úlceras a más de uno que quiere que siga hundiéndose Guatemala) a las tantas personas que han luchado para cambiar Guatemala. Es la esperanza de que dentro de la pudrición hay personas honestas y comprometidas con el cambio social.

Fácil es hablar, fanfarrear citando frases de grandes pensadores, revolucionarios de antaño y abrazarse a la nostalgia de los días pasados, de lo que pudo ser. Pero para sacar a Guatemala adelante se necesita acción, valor e integridad, ante todo unidad.

Guatemala es un jarrón roto, una tierra destrozada, y es obligación de todos desde donde estemos, aportar para su reconstrucción. Pero si de grandes soplados seguimos criticando, sentenciando y desvalorizando a quien se atreve a hacerlo, nunca lo vamos a lograr.

Así es que yo, como inmigrante, a miles de kilómetros de mi terruño amado, me alegro y felicito a la nueva ministra por su decisión, somos muchas las personas que la apoyamos y estamos felices con su designación. Quienes me conocen saben que aborrezco la labia, este escrito no busca en ningún momento quedar bien con nadie, es solo mi opinión.

Y lo vuelvo a repetir, me alegra mucho por su mamá, por su tía, por las mujeres guatemaltecas, por la justicia y el pueblo guatemalteco que será el más beneficiado.

¿Alguien vio la portada impresa de Prensa Libre hoy? Es para enmarcarla. La vida reivindica, la venia devuelve a su dueño original lo que por derecho le corresponde, en el tiempo justo.

Y para quienes critican y señalan ya es tiempo que dejen la mediocridad y se comprometan con Guatemala, que nos necesita a todos. Dejemos de ser jaurías y convirtámonos en legión.

Fuente: URL: https://cronicasdeunainquilina.com/2016/07/28/de-la-nueva-ministra-de-salud-en-guatemala/

Por: Ollantay Itzamná

El Comité de Desarrollo Campesino (CODECA) y la Comunidad Intercultural de Estudios Sociales (CIES), junto a otras organizaciones, y con el apoyo de la Coalición Internacional por la Tierra (ILC), en el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, realizaron el Foro Público titulado: Tierra y Territorio, un derecho colectivo vigente, pero un debate pendiente en Guatemala.

El evento se realizó el viernes 05 de agosto, en el Aula Magna de la Universidad de San Carlos de Guatemala, donde diferentes organizaciones mayas expusieron sus propuestas de cómo incorporar en el ordenamiento jurídico interno este derecho colectivo, y el cómo implementar o ejercer el mismo desde los pueblos.

Varios centenares de personas, en su mayoría indígenas mayas, irrumpieron en la atmósfera mestiza de la Universidad con la finalidad de participar e informarse/formarse en el evento.

Los expositores, casi en su totalidad, coincidieron que históricamente fue imposible garantizar Tierra y Territorio para pueblos indígenas en Guatemala porque el Estado nación es racista y al servicio de los intereses de los ricos. Y, seguir apostando a incidir en el Estado actual para que restituya este derecho colectivo a los pueblos es como esperar “que el tigre se vuelva vegetariano”, en palabras de Domingo Hernández, maya quiché, representante de Waqib’ kebj, uno de los expositores en el evento.

Thelma Cabrera, maya mam, defensora principal de derechos en CODECA, planteó la necesidad urgente de impulsar el proceso de Asamblea Constituyente Popular y Plurinacional con la finalidad de restituir derechos colectivos a los pueblos indígenas, y a todos los sectores excluidos de Guatemala, y así fundar un Estado Plurinacional.

“En Guatemala los pueblos indígenas jamás hemos tenido Estado” fue una de las afirmaciones contundentes de esta mujer maya que vivió y vive en carne propia el peso de la sistemática exclusión y explotación en su propio territorio, por parte de los actores del Estado y de las empresas privadas.

En la comunidad internacional, hasta finales del pasado siglo, las categorías de pueblo y territorio estaban reservadas única y exclusivamente para los Estados y países soberados. Pero, con la entrada en vigencia del Convenio 169 de la OIT (1989), la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (2007), y la Declaración Americana sobre Derechos de los Pueblos Indígenas (2016) a las y los indígenas se nos reconoce la cualidad de pueblos, y se establece tierra y territorio como derecho colectivo para los pueblos indígenas.

La incorporación/implementación de este derecho, por parte de los estados republicanos en América Latina, está aún en proceso. Al igual que la capacidad y voluntad política de los pueblos indígenas organizados para ejercer dicho derecho.

En los últimos años, las luchas indígenas por la restitución de Tierra y Territorio aumentó considerablemente en América Latina, sobre todo presionadas por las diferentes olas ampliadas del sistema extractivo que busca toda la riqueza natural/cultural por todas partes.

Mientras para el sistema-mundo-occidental la Tierra es un elemento más de la economía, para los pueblos indígenas es el mayor ser vivo. Es nuestra única Madre. De igual manera, el Territorio es asumido por la concepción occidental como un elemento geopolítico más para la constitución estados soberanos. Para los pueblos indígenas, Territorio es la casa donde se fecunda, cría y desenvuelve el entramado de la Vida. Territorio es la Vida misma.

Por tanto, las resistencias y luchas comunitarias de los pueblos por restitución de Tierra y Territorio no son únicamente motivadas por intereses económicos, sino ante todo por la preservación de la Vida y sus tejidos en sus diferentes formas. De allí que la defensa de los territorios y el reconocimiento de los derechos de la Madre Tierra son demandas indivisibles en las agendas de los pueblos indígenas.

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Por: Norma Sancir y Nelton Rivera.

Don Oscar Sánchez Morales es una Autoridad Indígena Maya Mam del municipio de San Pablo, San Marcos, fue detenido de forma arbitraria el 4 de agosto de 2016 en horas de la mañana luego de denunciar las violaciones de derechos humanos cometidas por varias empresas de hidroeléctricas en el territorio, y exigir la libertad de 10 presos políticos de San Pablo.

Se le detuvo de forma arbitraria, no le presentó una orden de aprensión, ni le notificaron los motivos de la detención, de forma extraña fue llevado bajo engaño a la Comisaria de la Policía Nacional Civil -PNC- ahí fue encadenado y esposado.

La orden de aprensión fue girada por el juez Juan José Barrientos Prillwitz, juez de Primera Instancia Penal, Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente del municipio de Malacatán San Marcos, este juez también emitió en el año 2008 otras 14 órdenes de aprensión a requerimiento del MP por denuncias hechas por la empresa HidroSalá.[1]

Desde el momento de la detención ya transcurrieron más de 24 horas, con lo que se está violando su derecho a declarar libremente ante un juez, Don Oscar Sánchez todo el tiempo ha permanecido esposado y encadenado, en una clara violación de los derechos humanos de una autoridad ancestral del pueblo maya Mam.

El abogado Juan Castro de la Asociación de Abogados Mayas, representantes del Consejo Maya Mam de Te Txe Chman, representantes de los movimientos de trabajadores campesinos, Ajchmol, comunitarios y familiares, se hicieron presentes al Ministerio Publico –MP- de Malacatán para hacer las diligencias necesarias para que la autoridad indígena puediera ser liberado lo más pronto posible, la sorpresa para todos fue que el expediente no se encontraba en ese lugar.

Según el abogado Juan Castro, el expediente no se encontró en el juzgado de Malacatán sino que se encuentra en la fiscalía de Crimen de Organizado del MP de San Marcos, lo que dificultó que la autoridad maya ancestral fuera escuchado en su primera declaración, esto complica la situación jurídica de la autoridad ancestral, será hasta la próxima semana que podría sea escuchado por el juez competente, obligándolo a permanecer detenido el fin de semana.

Los delitos por los que se le sindican son: Asociación Ilícita y Plagio o Secuestro. Este último delito está siendo utilizado como una estrategia por las fiscalías del MP para criminalizar el papel de las autoridades ancestrales y comunitarias que se oponen a las empresas mineras o hidroeléctricas, el MP está aplicando el derecho penal del enemigo; esta es una de las tesis que afirmaron varios abogados durante el Debate Oral y Público en contra de autoridades comunitarias y ancestrales de Huehuetenango recientemente, luego de las acusaciones de las empresas hidroeléctricas también.

Recientemente la juez Yassmin Barrios presidenta del Tribunal de Sentencia de Mayor Riesgo A de la ciudad de Guatemala, ordenó la inmediata libertad de siete autoridades comunitarias de la nación Q’anjob’al y mestiza del territorio norte de Huehuetenango, absolviéndolos de todo cargo y haciendo un llamado fuerte a los agentes fiscales del MP para no pierdan la objetividad de las investigaciones que realizan.

Don Oscar Sánchez, se encuentra tranquilo, comenta que él no tiene delito alguno y no ha hecho nada malo, simplemente está defendiendo su hogar, su pueblo y la madre tierra, en horas de la tarde él fue trasladado de la cabecera departamental de San Marcos al municipio de  Malacatán de ese mismo departamento.

[1] Republicagt. “En San Pablo, San Marcos, no hay resistencia comunitaria, es terrorismo”. 4 de febrero 2015. http://www.republicagt.com/en-profundidad/hidrosola-en-san-pablo-san-marcos-no-hay-resistencia-comunitaria-es-terrorismo/

Por: Lucrecia María Theissen.

26 de marzo de 2012. Desayuno con gorjeos de pájaros. Leyendo, me hundí de pronto en marzo del 84, en el día 26, ese que hoy queda a 28 años de distancia. Con una cosa acuosa colgando de las pestañas, volví a lo que la noche me había hecho olvidar por un momento. La huida. Y fui cayendo, pese a mi afán de sostenerme en el ahora aferrándome con fuerza a la silla. Un ahora en el que, además de mis hijos, mi familia, tengo 25 agapantos lilas en mi patio, azaleas rojas florecidas, margaritas, gardenias perfumadas y claveles sencillos, una explosión de fucsias al lado de un arbusto silvestre vestido de amarillo, mariposas, gorriones… Primavera.

Ocho de la mañana, corro, no quiero llegar tarde. A esa misma hora, 28 años atrás, estaba con mi niño, el mayor, el único entonces, tocando la puerta del consulado de México en Retalhuleu. Desperté muy temprano. Borré cualquier pretexto para seguir en donde estaba, porque el cerco estaba cada vez más cerrado. Ya no teníamos lugar dónde meternos. No quería tocar puertas amigas. Muchas se nos habían cerrado, a otras no debía acercarme porque ellos podrían haber llegado antes; y las que aún no estaban ubicadas, debían permanecer lejos del punto de mira de los perseguidores.

Ese fue el día en que, por fin, salí de Guatemala pensando que volvería en tres meses. Fue un lunes, como este, el calendario se repite exactamente cada 28 años. El viernes 23 habíamos asilado a mi familia (padre, madre, hermana recién viuda y dos pequeñas niñas) y a la familia de mi cuñado (padre, madre y hermano) en la embajada de Ecuador, la única que no tenía una docena de policías en las puertas. Habían salido de la casa – refugio una semana antes, con lo puesto; a mi papá fue al único que se le ocurrió ponerse dos de todo, excepto los zapatos. La pánel blanca en la esquina fue el aviso de que la trampa estaba a punto de cerrarse. Los movimos a tiempo, en una noche muy larga y angustiosa de esperas prolongadas y miedo, mucho miedo, por su seguridad.

Ese viernes 23, sintiéndolos seguros volví a “mi casa”. Sabiendo que también tenía que irme a alguna parte, limpié, lavé la ropa, ordené los libros, y volví a limpiar y ordenar y lavar y otra vez a lo mismo. No hallaba la salida, no encontraba el impulso necesario para salir volando. Empaqué mis escasas pertenencias en una maleta prestada, no era mucho lo que llevaría si me iba tres meses (en una bolsa grande, las pachas de mi hijo, su comida, unos cuantos pañales, la pañalera, los talcos de bebé, la colcha amarilla tejida por mi madre; aparte, mi libro de recetas, la plancha, el radio de onda corta, mi ropa más buena, la sábana de Juan, la otra bordada por la Mami, dos pares de zapatos, dos suéteres, el mantel de cuadritos de Santa Cruz del Quiché, las cosas más absurdas con las indispensables).

En ese ir y venir se fue un día y luego otro. Mientras tanto, la noticia del asilo de mi familia ya era pública. Había sido trasladada a la casa del embajador, que se moría de miedo recordando el asalto a la embajada española, en el ochenta. Afuera, para acrecentar el temor, la policía vigilaba desde el carro en que habían abandonado el cuerpo de Héctor, mi cuñado, asesinado unas semanas antes. Y yo, seguía limpiando y arreglando la casa, mientras me despedía de escasísimas personas, la querida Mami, la Tía, R., prometiendo volver.

Pero ese lunes 26 ya era insostenible mi indecisión. Después del ultimátum, esa madrugada, a tientas, buscando el sendero de la huida con mi hijo en los brazos, salí, cerré la puerta como si fuera a volver el mismo día (¿ya dije que no sentía nada? Solo miedo…), me subí al carro y dije adiós a todo (la cama de mi abuela con el colchón de paja, sus sábanas y almohadas, la cuna blanca, la estufa de Andrés, la tele blanco y negro de cien quetzales, los trastos, la ropa, los zapatos, los juguetes escasos de mi niño, mis libros, la mesa embetunada de Nahualá con cuatro sillas, los muebles de pita de San Juan Ostuncalco, la mecedora, la bañera, las tazas y los platos, las ollas, los sartenes, la vida que dejaba botada).

Tenía un solo propósito: conseguir la visa para cruzar a México. Nos dirigimos hacia la costa, al consulado mexicano en Retalhuleu donde, tres horas después, un hosco finquero –ese era el cónsul- nos dijo que volviéramos a las cuatro de la tarde. Si regresaba a la capital, probablemente no encontraría nuevamente el impulso de abandonarlo todo. Por otra parte, con la noticia del asilo, posiblemente me buscaban. ¿Y si abría la puerta y ya estaban adentro, esperándonos?

Recordé que había un consulado en Xela y para allá nos fuimos. Cruzamos el túnel de Santa Cruz Muluá. El día estaba soleado y hermoso, el cielo azul, sin una nube, no me veía correr desesperada por conseguir la visa. En el trayecto, el paisaje y la vegetación cambian en la medida en que se va subiendo al altiplano. Sin sentirlo, ya estaba de pie frente a la puerta del otro consulado y, sin creer mi mala suerte, leía el aviso que decía “cerrado por diligencias en la capital”.

Me despedí de Xela, de sus calles estrechas y empinadas, su chocolate espeso, delicioso, con shecas, del cuartel donde habían violado y torturado a mi hermana, de su luna y su sol, de sus mercados y de sus gentes que no sabían nada de lo que me pasaba. Subí al cerro del Baúl y vi la ciudad desde lo alto. Les dije adiós a la Cuesta Blanca y a la silueta grácil del volcán Santa María, prometiendo volver.

Y de nuevo a la costa. A las cuatro en punto era la primera de la fila. El cónsul me dijo “no” dos veces. Me faltaban papeles: las cuentas bancarias, la constancia de empleo, la escritura de la casa. ¿Volver a la capital? Pero me dije “la tercera es la vencida”. No sé que oyó en mi súplica, porque no dije nada que me comprometiera, o quizá vio en mis ojos que en su negativa podría irnos la vida. O fue mi aspecto desvalido, con mi niño, lo que lo convenció. El caso es que me dio la visa. Me temblaban las manos cuando llené el formulario con los datos de mi hijo, quise llorar cuando metí la pata y con él en los brazos, corrí a buscar un corrector en la gasolinera de la esquina.

Con la visa en la mano, retomamos la carrera de obstáculos. Anochecía. Pasamos no sé cuántos retenes del ejército. Había que llegar a Tecún Umán sin importar la hora y cruzar la frontera hasta llegar a Tapachula. Cecina con frijoles parados, tortillas y un café ralo. En eso consistió mi última cena en un comedor situado a la orilla de la carretera, en Pajapita, San Marcos, en una casa de madera pobremente alumbrada que llamaba a comer con su sencillo rótulo.

Y seguimos huyendo. Recordé la historia de un hombre y de su niña con los que me encontré en agosto del 81, en San Marcos, una noche que me quedé a dormir en algún lado. Vecino de la aldea El Desengaño, en Quiché, también huía a México, a pie. ¿La razón? Había ido a la capital con su hija para hacer trámites relacionados con las tierras y al volver a su casa, no había casa, no había aldea, toda la gente había sido asesinada, eran los únicos sobrevivientes de una operación de tierra arrasada. Lo escuché impávida hablando de casas quemadas y de personas muertas, dibujé en mi cabeza el paisaje desolado. No supe qué decirle. Creo que en ningún idioma hubiera encontrado las palabras precisas para pronunciarlas con el tono adecuado y sin la voz quebrada. Quizá lo que cabía era un abrazo y llorar con él y su hija, pero ellos no lloraban y yo también había olvidado cómo hacerlo. El hombre tan solo repetía con una voz monótona, muy triste, que se habían quedado solos, sin nada y sin nadie, se tenían nada más el uno al otro. Esa noche, en la que yo también huía, lo recordé y pensaba que ese no era mi caso. Dentro de todo, debía sentirme afortunada.

En esa oscuridad –noche sin estrellas ni luna ni dioses en los cielos, con sobresaltos de retenes militares, que crucé sonriente y amable- le dije adiós a todo, a cada piedra, árbol, flor y mariposa, a cada vuelta del camino. A mi hermano también, y le juré que pronto volvería a encontrarlo, aún no consigo ni una cosa ni otra.

Finalmente, crucé la frontera con mi hijo. Con las piernas flojas me acerqué al mostrador con los papeles. En un momento que se hizo interminable, un hombre buscó en un tarjetero si había un motivo para impedirme el paso. Al no hallar nada, me puso los sellos de salida. Busqué la puerta y crucé el puente caminando. Por debajo, el Suchiate corría mansamente, ignorante de que es el punto en el que se separan dos países. Me detuve un segundo para mirar la placa que indica el punto exacto en el que se divide el territorio. Un paso más y no podrían alcanzarnos.

Tapachula nos recibió con un calor intenso. Pasamos la noche en un hotel, yo no pegué los ojos, me ardía el alma y me dolía el cuerpo. Mi niño estaba incómodo. Seguramente había percibido la tensión de esos días. Al día siguiente, nos fuimos en avión al DF, tras sufrir otra vez el escrutinio espeluznante de la migra que me quiso quitar el radio de onda corta porque no llevaba la factura.

Salir de Guatemala fue una decisión muy difícil, una de las más duras que he tomado en mi vida, de esas de las que uno no se recupera jamás. Seré una desarraigada para siempre, aquí o allá. Significó no solamente dejar de ser quien era, vaciarme de significados y volver a inventarme en un proceso que llevó muchos años, sino también abandonar a Marco Antonio, su búsqueda, que hasta hoy día se prolonga infructuosa. Sin embargo, había que hacerlo, de eso dependió seguir con vida. Volver no ha sido posible todavía. Los tres meses se multiplicaron hasta convertirse en 28 años.

Vuelvo a mi ahora de agapantos, lantanas, margaritas. Sumerjo la mirada en sus colores. Podría aficionarme a esta belleza y olvidar que hay inviernos (e infiernos, como ese al que me deslicé suavemente, cayendo en el pozo del alma en el que se guardan los secretos oscuros y los recuerdos más amargos).

Blog de archivo: cartas a Marco Antonio.

Por: Norma Sansir

Mientras el sostiene su vara de autoridad la policía le pone las esposas. El aún no ha sido notificado sobre las razones por las que lo estan deteniendo, más de diez policías lo detuvieron sin mostrarle ninguna orden de captura.

El tiene el mandato de sus comunidades de defender los ríos y cumple con su papel comunitario. Don Oscar Sánchez se encontraba en las afueras de tribunales en San Marcos a la espera de la audiencia de otras dos autoridades que estan siendo acusadas por la Liga Pro Patria y el Ministerio Público.

http://actaliteraria.blogspot.com/2013/04/alaide-foppa.html
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Por: Gabriela Ixchiu.

El doceavo festival de poesía de Quetzaltenango arrancó el 2 de Agosto 2016, uno de los temas principales es la memoria, vida y obra de miles de detenidos desaparecidos en Guatemala durante la guerra y es dedicado a María Alaíde Foppa Falla, poeta y revolucionaria guatemalteca.

Alaíde Foppa salió al exilio a México debido a la represión de la invasión norteamericana y la contrarrevolución en 1954, a su regreso del exilio en 1980 fue detenida y desaparecida por el ejército guatemalteco bajo la dictadura del general Romeo Lúcas García.

Manuel Rodas, voluntario y colaborador de la Asociación Metáfora comentó:

“Es una odisea la gestión que Marvin García hace pero agradecemos a las organizaciones que creen en el arte y es el momento de levantar las voces que han enterrado y aunque nos siguen queriendo enterrar vivos la poesía es uno de los caminos a la luz.”-

Haciendo referencia a la gestión que conlleva un festival tan grande y con tantas actividades culturales, a pesar del desinterés de la sociedad quetzalteca.

Las personas desaparecidas lo han estado desde hace muchos años y al ser cuestionado sobre el porqué en este momento respondió: “Estamos en crisis y ahora es el momento de no permitirnos olvidar”. Varios informes como el REMHI y el de la CEH documentan 45 mil detenidos desaparecidos de 1960 a 1996.

Con estas actividades buscan sensibilizar y humanizar a las personas a través de la poesía, que es una herramienta para volver a ser humanos.

La invitación está abierta desde el 2 hasta el 6 de Agosto con actividades culturales enriquecedoras de memoria y espíritu.

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Por: Ilka Oliva Corado

Me pregunto a dónde se está yendo el sentido común de las personas, ¿qué está sucediendo con la inteligencia natural y la capacidad de raciocinio? Nos estamos dejando llevar por lo que nos imponen  las grandes corporaciones de la mediatización mundial. ¿En dónde está nuestro poder de resistencia, de cuestionamiento, el derecho a dudar? ¿Es que  acaso hasta el instinto nos dejamos arrebatar?

A quién se le ocurre que puede haber hambruna en Venezuela, a causa del actual gobierno;  cuando salen aquellas tomas expuestas en cadenas internacionales, afines al capital, de docenas de mujeres galanas, bien nutridas, y con cierto sobrepeso, vestidas de blanco –como las Damas de Blanco en Cuba, o cuando la oligarquía latinoamericana sale a protestar buscando dar golpes de Estado a presidentes progresistas- cruzando la frontera hacia Colombia para comprar productos venezolanos que fueron robados en Venezuela y revendidos en Colombia,  por las parvadas que buscan desestabilizar al actual gobierno como parte del plan estratégico de la guerra económica contra Venezuela.

 Hay necesidad, claro que sí, hay pobreza, también. Males de siglos no se pueden curar en meses ni en un lustro. Contra eso está trabajando el gobierno de Maduro, en erradicarla, a pesar de  los innumerables ataques en convoy de quienes buscan imponer un sistema neoliberal en el país, arremetiendo contra su propio pueblo y sacrificándolo con tal de lograr el beneficio para las corporaciones de unos cuántos.

Arremeten contra el sistema de salud, el de educación, contra la infraestructura, la agricultura, desde distintos frentes, al unísono, constantemente para hacer caer el sistema progresista implementado por Chávez. ¿Para qué? Para que se rebalsen las cuentas bancarias de quienes pretenden ponerlo a los pies del capital estadounidense y mundial: quienes odian Venezuela. Es una regla de tres sin mayor complicación. Se puede comprender en un parpadear, saltando cuerda o jugando avioncito (rayuela).  ¿Por qué nos cuesta tanto comprender lo simple?

Una persona que sufre hambruna presenta un cuadro clínico visible, ninguna de las personas que salen devanándose sobre su propia saliva, en entrevistas para medios internacionales de carácter capitalista la sufren. ¿Por qué los medios de comunicación que hablan de hambruna, no entrevistan a personas que pueden evidenciar con pruebas que ésta no existe a consecuencia del actual gobierno?

Ahora bien,  hablando propiamente de hambruna, ahí está Guatemala, El Salvador, Honduras, México, Haití, Colombia, como ejemplos claros de lo que hacen los gobiernos con su propio pueblo. La cantidad de personas que están muriendo por no tener qué comer, por no tener un sistema de salud que las atienda a tiempo. Por no tener un gobierno con un   sistema de carácter preventivo que invierta en lo  más urgente. ¿Por qué esas que sí son verdaderas crisis humanitarias no las ven los medios de comunicación mundial? Aquí mismo en Estados Unidos hay hambruna, mueren miles de personas que no tienen acceso al sistema de salud, que viven en la miseria. Que mueren de frío en invierno porque no tienen para pagar la calefacción.  ¿Qué dicen de eso las grandes corporaciones mediáticas de carácter empresarial? Lo callan.

No es tan difícil entender la razón de por qué las masas entorpecidas creen lo que dicen los noticieros, si tienen como referente a medios como Univisión, Telemundo, CNN en Español y El País  que  infestan Latinoamérica. Y la cuadrilla de medios nacionales creados por esa pandilla de empresarios oligarcas y las embajadas de Estados Unidos, con la única finalidad de convertir -como en la educación superior-  las mentes y el raciocinio en una masa amorfa, maniobrable a las órdenes de unos  cuántos truhanes que la manipulan.

“Fácil es hablar desde Estados Unidos, véngase a vivir a Venezuela” es lo común de quienes apoyan este tipo de intervención exterior, quienes no tienen identidad y claman por el fin de la dictadura de Maduro. Lo que no dicen es que son personas que viven en la comodidad de la clase media alta, de la burguesía y la oligarquía, que durante años se sirvieron del sistema  y que ahora están viendo cómo el pueblo que humillaron y marginaron tiene la oportunidad de vivir en dignidad. Acceso a la educación que les fue negada durante ciclos, un plato de comida en la mesa, techo, acceso a la salud. Una vida integral.

Personas con cuentas bancarias en el exterior, con lujos, vacaciones al exterior varias veces por año, que llegan a Estados Unidos a celebrar el 4 de julio como fiesta propia. Que tienen hasta tres empleadas domésticas y dos niñeras, y las visten de uniforme y las mandan a comer las sobras al patio, en platos que no deben revolver con los de la familia. A las que no les pagan un salario justo y obligan a trabajar a deshoras.  Este tipo de gente es la que está pidiendo la intervención estadounidense en el país. Que si vive en Estados Unidos dará su voto a Hillary Clinton para que lo haga.

Que si vive en Venezuela o en otro país del mundo, tienen empleados a los que explotan y discriminan. Y se ponen de alfombra y a las órdenes de cualquier extranjero que quiera destrozar Venezuela.

Este tipo de gente que no denuncia que en La Guajira, Colombia los niños mueren de hambre. O que en Haití los Cascos Azules de la ONU violan niñas, niños y mujeres  a cambio de una galleta. Que no denuncian que la Patrulla Fronteriza en Estados Unidos realiza cacerías con los indocumentados. Que no denuncia que el gobierno de Peña Nieto está masacrando a su propia gente en un genocidio que desangra al país.

Que no denuncia que Macri está regresando a  Argentina a la miseria de donde la sacaron Néstor y Cristina. Que Temer está implementando el sistema neoliberal en Brasil y está recortando políticas sociales de beneficio para las favelas, que tanto lucharon Lula y Dilma. Que en Guatemala continúan gobernando los militares que tienen al país temblando en una ola de violencia gubernamental que disfrazan de común.

Gente que no denuncia que el paramilitarismo en Colombia destroza a los más necesitados. Que en Guatemala salen embarazadas por violación más de 200 niñas al día. Que el triángulo norte de Centroamérica sufre una crisis humanitaria perenne, lo mismo que México: causa de un sistema neoliberal.  Que en México desaparecen docenas de personas al día, que los feminicidios tal como en Guatemala, El Salvador y Honduras son el pan nuestro de cada día.  Cabe preguntar, cuántos feminicidios al día vive Venezuela.

Ese sistema neoliberal que ellos quieren volver a implementar en Venezuela porque los beneficia  expresamente, porque excluye a las mayorías. Porque con esa mente colonizada, porque por su carácter racista y clasista, por su insensibilidad no tienen capacidad de ver las necesidades de los demás. Es éste el tipo de gente que pide el fin del gobierno de Maduro y lo llama dictadura porque éste significa una oportunidad para los parias, mismos que ellos utilizan como sirvientes. Piden que regrese Venezuela a los tiempos de las injerencias y los ecocidios, de la opresión policiaca, de la violencia militar. Quieren que Venezuela vuelva a ser tierra de saqueos y torturas, tierra de vasallos.

La próxima vez que nos digan que  Venezuela vive bajo una dictadura, que es urgente liberarla, pensemos en cómo vivimos en nuestros países y qué tipo de gobierno es que el escogimos. Y muy importante, pensar en la fuente de información, ¿qué tan confiables pueden ser ciertos  periodistas, artistas y  medios de comunicación afines al capital? ¿Qué hay en juego y por qué les importa tanto convencernos? ¿Por qué nos bombardean constantemente con  la crisis humanitaria en Venezuela y por qué no le dan la misma importancia a las verdaderas crisis humanitarias que se viven en otros países del continente? Al genocidio que se vive en México que es urgente.

Solo necesitamos un poquito de sentido común para no permitir que jueguen con nuestra inteligencia y dejar que la insulten. Necesitamos tan solo ser humanos. La próxima vez que pensemos en Venezuela, hagamos un ejercicio de raciocinio y permitámonos pensar por nosotros mismos, es nuestro absoluto derecho y es nuestra obligación defenderlo. Y cuando nos digan “Maduro es un dictador” pensemos en lo que tenemos como presidentes en nuestros países, y ya verán que muchos querrán tener un dictador como Maduro como presidente. No es cuento.

 Blog de la autora: https://cronicasdeunainquilina.com/2016/08/03/la-falacia-de-la-hambruna-en-venezuela/

“Creo en su inocencia”…

Con ésta frase se dirigió a Rigoberto Juárez y las demás autoridades comunitarias Yassmín Barrios presidenta del Tribunal de Sentencia de Mayor Riesgo A, al leer la sentencia que emitió el tribunal a siete autoridades comunitarias y ancestrales del norte de Huehuetenango el 22 de julio 2016. Una sentencia que da una luz en el camino.

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